Sustentabilidad

¿Podrán los automóviles eléctricos frenar la crisis climática global?

Un estudio calcula que para conseguir los objetivos climáticos en 2050 Estados Unidos debería electrificar el 90% de su parque automovilístico.

Photo by CHUTTERSNAP on Unsplash

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El boom del coche eléctrico comienza a hacerse realidad. En actualidad circulan por las carreteras de todo el mundo unos 7 millones de vehículos eléctricos (EV), una cifra respetable si se compara con los aproximadamente 20.000 en circulación hace una década.

Hay mucho camino por recorrer pero la electrificación del parque automovilístico parece irreversible, sobretodo porque se presenta como una opción de futuro para hacer frente a las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero.

Pero, ¿hasta qué punto y en qué condiciones el coche eléctrico puede ser la pieza clave en la lucha contra el cambio climático?.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) se ha planteado estas preguntas tratado de evitar prejuicios y tomando como ejemplo el mercado automovilístico y las emisiones de gases que cambian el clima en Estados Unidos. Los resultados de su estudio se publican esta semana en la revista Nature Climate Change .

”Mucha gente piensa que un cambio a gran escala de los actuales vehículos a motor a los vehículos eléctricos resolverá nuestro problema climático”, explica Alexandre Milovanoff, co-autor del estudio, según una nota difundida por la Universidad de Toronto.

Para no crear falsas expectativas, Milovanoff avanza que, una vez estudiada la realidad actual y los escenarios posibles para un futuro a medio plazo: ”Creo que la mejor manera de ver la realidad es esta: los vehículos eléctricos son necesarios, pero por sí solos no son suficientes”.

Gobiernos y fabricantes de todo el mundo están apostando por los vehículos eléctricos, admiten y destacan los autores del estudio. En Noruega, por ejemplo, donde los vehículos eléctricos ya representan la mitad de las ventas de vehículos nuevos, el gobierno ha avanzado que planea eliminar por completo las ventas de vehículos de combustión interna nuevos para 2025. Los Países Bajos apuntan a hacer lo mismo para 2030, y Francia y Canadá lo seguirán. para 2040.

El equipo autor de este estudio está liderado por la investigadora Heather L. MacLean y cuenta con la participación de expertos en la evaluación del ciclo de vida de productos y servicios, es decir, calcular los impactos ambientales de los cambios tecnológicos tomando en consideración todos los factores relacionados.

El equipo construyó modelos informáticos para estimar cuántos vehículos eléctricos se necesitarían para mantener el aumento de las temperaturas medias globales a menos de 2 °C por encima de los niveles preindustriales para el año 2100, un objetivo que suelen citar los investigadores climáticos como nivel máximo que no debería ser superado.

Según los escenarios analizados por este equipo, en Estados Unidos sería necesario que el parque automovilístico contara con alrededor de 350 millones de vehículos eléctricos en el año 2050 para cumplir con el objetivo de reducción de emisiones que haría posible mantener el nivel de aumento de temperatura indicado.

El problema es que esta cifra equivale a aproximadamente el 90% del total de vehículos que se estima que estarán en funcionamiento en Estados Unidos en 2050.

“Para poner eso en perspectiva, en este momento la proporción total de vehículos eléctricos en la carretera en los Estados Unidos es de aproximadamente el 0,3%”, recuerda Alexandre Milovanoff.

“Es cierto que las ventas están creciendo rápidamente, pero incluso las proyecciones más optimistas sugieren que para el 2050, el parque automovilístico de Estados Unidos solo tendrá un 50% de vehículos eléctricos”, indica el líder de este equipo de expertos.

El estudio que ahora se publicad indica que además de las barreras de las preferencias de los consumidores para el despliegue de vehículos eléctricos, existen barreras tecnológicas como los efectos que esto gran cantidad de vehículos (que necesitan abastecimiento eléctrico diario) tendrían sobre las infraestructuras eléctricas del país.

Según el documento, una flota de 350 millones de vehículos eléctricos aumentaría la demanda anual de electricidad en 1.730 TWh, equivalente a el 41% de la demanda actual de electricidad en Estados Unidos. Esto requeriría una inversión masiva en infraestructura y nuevas plantas de energía... y los autores temen que algunas de estas instalaciones funcionarían con combustibles fósiles (principalmente gas), por lo que no se eliminarían totalmente las emisiones de gases invernadero.

En un apartado más técnico, el estudio detalla que el cambio (hacia la electrificación) también podría afectar lo que se conoce como la curva de demanda, la forma en que la demanda de electricidad aumenta y disminuye en diferentes momentos del día, lo que haría más compleja la gestión de la red eléctrica. Finalmente, existen desafíos técnicos relacionados con el suministro de materiales críticos, como litio, cobalto y manganeso para baterías.

El equipo autore del estudio concluye que llegar al 90% del parque de vehículos con motor eléctrico para 2050 es un escenario poco realista en Estados Unidos. En cambio, lo que recomiendan es una combinación de políticas, incluidas muchas diseñadas para cambiar el estilo de movilidad urbana, apostando por el transporte público y los vehículos compartidos.

La Universidad de Toronto destaca en su nota divulgativa que el futuro avanzado en este estudio debería “incluir una inversión masiva en transporte público (metro, trenes de cercanías, autobuses), así como el rediseño de las ciudades para permitir que se realicen más viajes en modos activos, como bicicletas oa pie; también podrían incluir estrategias como el teletrabajo, un cambio ya destacado por la pandemia de Covid-19.

”Los vehículos eléctricos realmente reducen las emisiones, pero no cambian nuestras actividades actuales ni nuestra movilidad”, explica Heather L. MacLean. “Necesitamos repensar nuestros comportamientos, el diseño de nuestras ciudades e incluso aspectos de nuestra cultura. Todo el mundo tiene que asumir la responsabilidad de esto”.

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