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La contaminación atmosférica puede llegar a la placenta

Los investigadores encontraron partículas de carbono negro en el lado fetal de la placenta de 28 mujeres embarazadas expuestas a contaminación atmosférica.

Crédito: LVE

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En los últimos años se han publicado varios estudios que prueban y advierten sobre como afecta la contaminación atmosférica a las mujeres embarazadas. En 2016 contábamos como aumentaba el riesgo de parto prematuro o de que los bebes nazcan con bajo peso.

Pero ahora, un nuevo estudio, publicado esta semana en Nature Communications, prueba que este aire contaminado que respiramos a diario llega directamente hasta el feto. Una contaminación que nos afecta incluso antes de nuestro nacimiento.

Gracias a imágenes de alta resolución, el equipo científico –liderado por Tim Nawrot, investigador en la Universidad Hasselt (Bélgica) – detectaron partículas de carbono negro en placentas recogidas de cinco nacimientos prematuros y 23 nacimientos a término. En total 28 placentas de mujeres que estuvieron expuestas a contaminación atmosférica durante el embarazo.

La placenta nutre al feto en desarrollo y actúa de barrera para bloquear las sustancias dañinas en el torrente sanguíneo de la madre. El equipo de la Universidad de Hasselt encontró partículas acumuladas en el lado de la placenta más cercano al feto, cerca de donde emerge el cordón umbilical. Es más, los científicos encontraron que diez madres que habían estado expuestas a altos niveles de partículas de carbón negro residencial (2,42 microgramos por m3) durante el embarazo tenían niveles más altos de partículas en la placenta que otras diez madres expuestas a bajos niveles (0,63 microgramos por m3).

Esta investigación es el primer estudio que muestra que la barrera placentaria puede ser penetrada por partículas inhaladas por la madre. “Para mejorar la atención durante el embarazo en zonas contaminadas es necesario comprender cómo afectan estas partículas, tanto de forma directa sobre el feto o indirecta a través de la madre”, explican los autores del estudio.

Aunque este estudio establece más relaciones entre la contaminación del aire y el aumento de abortos espontáneos, nacimientos prematuros y bajo peso al nacer, se trata de un estudio pequeño con necesidad de seguir investigando para evidenciar los efectos negativos. Aún así, “solo encontrarlo en la placenta es importante”, dijo el Dr. Yoel Sadovsky del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh y autor del estudio. “La siguiente pregunta sería qué cantidad de estas partículas de carbono negro deben estar allí para causar daños”, añade.

Los investigadores también han descrito una visión general de los cambios moleculares en la placenta –incluidos los epigenéticos– causados por la contaminación del aire, en un artículo de revisión publicado en la revista Clinical Epigenetics.

Sin embargo, a pesar de estos resultados los autores sostienen que resulta imprescindible realizar más estudios para saber si las partículas contaminantes llegar al feto.

“Necesitamos comprender si la acumulación de partículas de carbono negro en el tejido placentario puede ser responsable de los efectos adversos asociados con la exposición a la contaminación del aire durante el embarazo”, concluye Nawrot.

El daño a los fetos tiene consecuencias para toda la vida y el profesor Tim Nawrot de la Universidad Hasselt en Bélgica, quien dirigió el estudio, dijo: “Este es el período más vulnerable de la vida. Todos los sistemas de órganos están en desarrollo. Para la protección de las generaciones futuras, tenemos que reducir la exposición ”. Nawrot exige a los gobiernos la responsabilidad de reducir la contaminación del aire, pero además insta a las personas a evitar zonas con alto tráfico rodado.

Si bien la contaminación del aire se está reduciendo en algunas naciones, la evidencia de daños causados incluso por niveles bajos aumenta rápidamente y el 90% de la población mundial vive en lugares donde la contaminación del aire está por encima de las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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