Tecnología & ciencia

Detectan una gran anomalía del campo magnético terrestre entre África y Sudamérica

Los equipos de la Agencia Espacial Europea ayudan a entender la debilitación de esta especie de escudo que protege a nuestro planeta.

Crédito: SINC

Crédito: SINC

El campo magnético terrestre se está debilitando gradualmente en una amplia región que se extiende desde África hasta Sudamérica. “Este extraño comportamiento desconcierta a los geofísicos y está provocando perturbaciones técnicas en los satélites que orbitan la Tierra”, según explica textualmente la Agencia Espacial Europea (ESA) en una nota difundida este mes de mayo.

Varios grupos científicos internacionales están usando datos de la constelación de satélites Swarm, de la ESA, para comprender mejor esta alteración en las capas profundas de la Tierra, conocida por los geofísicos como la Anomalía del Atlántico Sur.

El campo magnético terrestre es básico para la vida en nuestro planeta. Además de utilidades tecnológicas recientes como los sistemas de geolocalización y de navegación marítima el campo magnético, “es una compleja fuerza dinámica que nos protege de la radiación cósmica y las partículas cargadas procedentes del Sol”, detalla la ESA.

El origen de este campo magnético es conocido desde hace años y se encuentra principalmente en la dinámica de la gran masa de hierro fundido, supercaliente y turbulento, que conforma una parte del núcleo de nuestro planeta.

“Como si se tratase del conductor giratorio de una dinamo, el giro de esta masa de hierro crea corrientes eléctricas que, a su vez, generan nuestro campo magnético”, recuerda la agencia europea. Contrariamente a lo que se puede pensar, este campo magnético se encuentra en constante cambio tanto a escala global como en zonas determinadas.

Una de estas alteraciones afecta a la localización del polo norte magnético, en el que se han registrado desplazamientos importantes en los últimos años.

Desde que se tienen datos concretos al respecto, hace unos doscientos años, el campo magnético ha perdido alrededor del 9 % de su fuerza, como media global. Entre África y Sudamérica se ha formado una extensa región de menor intensidad magnética (la indicada Anomalía del Atlántico Sur, ver imagen principal de esta información).

Entre 1970 y 2020, la intensidad mínima del campo en esta zona descendió de alrededor de 24.000 a 22.000 nanoteslas, al tiempo que el área de la anomalía ha aumentado y se ha desplazado hacia el oeste a un ritmo de unos 20 km al año. Además, en los últimos cinco años ha surgido un segundo centro de intensidad mínima al suroeste de África, lo que sugiere que la anomalía del Atlántico Sur podría estar dividiéndose en dos.

El campo magnético terrestre suele representarse como una potente barra dipolar en el centro del planeta, inclinada unos 11° con respecto al eje de rotación. No obstante, el crecimiento de la ÇAnomalía del Atlántico Sur indica que los procesos involucrados en la generación del campo son mucho más complejos. Los modelos dipolares son incapaces de explicar la reciente evolución del segundo mínimo.

Los científicos del Grupo de Datos, Innovación y Ciencia Swarm (DISC) están empleando datos de la constelación de satélites Swarm de la ESA para entender mejor esta anomalía. Los satélites Swarm están diseñados para identificar y medir con precisión las distintas señales magnéticas que conforman el campo magnético de la Tierra.

Jürgen Matzka, del Centro Alemán de Investigación de Geociencias (GFZ), explica: “El nuevo mínimo oriental de la anomalía del Atlántico Sur lleva una década formándose, aunque en los últimos años se ha acelerado su desarrollo. Tenemos mucha suerte de contar con los satélites Swarm para investigar la evolución de esta anomalía. El reto ahora es entender los procesos en el núcleo terrestre que provocan estos cambios”.

Se ha especulado sobre si el actual debilitamiento del campo es un signo de que la Tierra se acerca a una inminente inversión de los polos norte y sur, que se intercambiarían. Este fenómeno se ha producido muchas veces a lo largo de la historia de nuestro planeta y, aunque sería hora de que sucediera teniendo en cuenta la frecuencia media a la que tiene lugar esta inversión (cada 250.000 años aproximadamente), el descenso en la intensidad que se está produciendo en estos momentos en el Atlántico Sur entra dentro de lo que se consideran niveles de fluctuación normales.

A nivel superficial, la Anomalía del Atlántico Sur no es motivo de alarma. Sin embargo, es más probable que los satélites y otras naves que sobrevuelen la zona experimenten fallos técnicos, dada la mayor debilidad del campo magnético en esa región, lo que permite que las partículas cargadas penetren hasta las altitudes de los satélites en órbita baja terrestre.

“El misterio del origen de la Anomalía del Atlántico Sur aún está por resolver”, afirma la ESA. No obstante, una cosa es cierta: las observaciones del campo magnético de Swarm ofrecen nuevos datos fascinantes sobre procesos poco comprendidos del interior de la Tierra, detalla la agencia defendiendo el valor de sus equipos.

Fuente