Sustentabilidad

Una maceta que produce energía eléctrica

Una olla de barro, una pequeña planta, decenas de microorganismos y la nanotecnología son hoy la esperanza de que tres millones de peruanos que no tienen electricidad, abandonen velas y lámparas de queroseno para dar paso a las lámparas.

Imagen: Noticias Ambientales

Imagen: Noticias Ambientales

Bautizado como Alinti, este dispositivo híbrido funciona como una fuente de energía que aprovecha «la fotosíntesis de la planta, los microorganismos que se encuentran en su interior, las placas pequeñas y el enfriamiento que le da al recipiente de arcilla» para acumular la energía suficiente que permite encender las bombillas LED. a 12 horas y además cargar las baterías de hasta dos teléfonos celulares.

Una tecnología que ha ido mejorando a grandes pasos, hasta el punto de que su última versión ganó el premio «Tecnología con Impacto» de los Premios América Latina Verde 2019, considerados como los Oscar del Medio Ambiente de la región.

Para el joven inventor, el «mayor reconocimiento» de Alinti es en Cerrito La Libertad, un pequeño poblado al oriente de Lima donde más de 500 familias aún no tienen luz eléctrica en sus hogares, ni agua ni alcantarillado.

«Les hemos dado instrucciones a las madres sobre cómo cuidar a Alinti y las siguen al pie de la letra, pero también nos dicen que sus hijos están más motivados para hacer sus deberes, que los quieren hacer al lado de Alinti».

Así lo confirmó Eliana Barja, de 38 años, rodeada de sus vecinas que, como ella, también son madres. Tras la entrada de Alinti hace tres meses a sus hogares, hoy pueden tener Internet, redes sociales y mantenerse conectados.

Hernan Asto, nacido en Ayacucho, inventó una tecnología limpia para generar electricidad. En su humilde casa utilizaban “pilas” para hacer uso de la radio y relojes, ya que no contaban con energía eléctrica. Cuando los aparatos dejaban de funcionar, él tomaba esas pilas, las desarmaba y buscaba entender el almacenamiento y funcionamiento de la energía, con el afán de que vuelvan a funcionar.

Hernan empezó a investigar sobre estos temas en el 2014. Dejó la universidad para poder concentrar su tiempo y obtener buenos resultados de manera rápida.

“Dejé la universidad básicamente para centrarme en esta investigación para lograr resultados, ese era mi mayor objetivo, lograr resultados y ya ahora los tengo”,

Innovación que hoy, gracias a los premios obtenidos, no tendrá la necesidad de resolver con trabajos de albañilería, como lo hizo en 2014, cuando invirtió con mucho esfuerzo 5.000 soles en pruebas y análisis hasta su Primera beta de Alinti.

Actualmente, el invento de Asto está siendo replicado, alrededor de 5.000 unidades, que serán repartidas en Masisea, en la Amazonía peruana.

Fuente