Sociedad

¿Triunfo francés o africano?

La victoria de Francia en la final del Mundial representa una victoria para África y los inmigrantes en todas partes.

Foto: Catherine Ivill

Foto: Catherine Ivill

Las estrellas destacadas de la selección francesa, Mbappé, Griezmann, Matuidi, Pogba o Umtiti, son casi todos hijos o nietos de inmigrantes de raíz africana y de procedencia de barrios muy humildes, hasta en algunos casos, marginales.

Ninguna selección supera a la francesa en porcentaje de origen inmigrante entre sus seleccionados: más de un 75%, cifra a la que solo se acerca una Bélgica.

El éxito del equipo es especialmente llamativo por el sentimiento antiinmigrante, especialmente contra los inmigrantes de origen africano, que ha caracterizado a la sociedad francesa en las últimas dos décadas.

En 2005, la tensión racial y urbana azotó los suburbios de París a raíz de la muerte de dos adolescentes que murieron electrocutados cuando se escondían de la policía en una subestación eléctrica.

El mes pasado, hubo disturbios en la ciudad de Nantes, a dos horas de París, después de que un joven inmigrante guineano muriera a tiros tras ser detenido por la Policía.

Los enfrentamientos por la brutalidad policial, la justicia racial y las oportunidades económicas influyen en el debate público en Europa – así como también pasa en Estados Unidos y los inmigrantes latinos-, sobre quién merece el derecho a ser ciudadano.

Los inmigrantes con raíces africanas pueblan los diferentes estratos de la sociedad francesa, sobre todo en las áreas que requieren dura mano de obra, a veces mal remunerada y peligrosa.

La diversidad racial y étnica del equipo francés en el Mundial da otra lección más optimista sobre inmigración, globalización y ciudadanía. Mientras se los aclama como héroes en Francia, los afro descendientes siguen siendo discriminados por el color de su piel. Un gran número de inmigrantes africanos, incluidos los que huyen de las zonas de guerra, se enfrentan a la dificultad de lograr entrar a Francia junto a sus familias.

El cálido abrazo de los íconos deportivos africanos por parte de los franceses debería extenderse a los inmigrantes de toda la diáspora africana y caribeña que buscan refugio contra los desastres naturales y provocados por el hombre en su país de origen.

La composición del equipo francés representa una poderosa respuesta contra la construcción de muros y centros de detención, para detener y deshumanizar a las poblaciones inmigrantes.

Ya no podemos darnos el lujo de fingir que los inmigrantes que entran a una nación en la tierra no son ciudadanos que buscan la oportunidad de prosperar y convertirse en ciudadanos de una nueva comunidad mundial. El equipo de Francia de la Copa Mundial demuestra a todos cómo la inmigración, en el mejor de los casos, tiene la llave de un futuro más humano y liberado para todos nosotros.

Es por esto, que para muchos fanáticos del futbol, África, en efecto, ¡acaba de ganar la Copa del Mundo!

Fuente: CNN en español