Sociedad

Procesan a un activista por enseñar a hacer aceite de cannabis

En Paraná, el magistrado Leandro Ríos, acusa a Iván Malajovich, militante de 33 años, por "excederse en los límites de la libertad de expresión".

Foto: Infobae

Foto: Infobae

Desde que el uso medicinal del cannabis se instaló en la sociedad argentina como una salida esperanzadora para adultos y niños con enfermedades y dolores, incluso antes de que fuera legal, nunca la Justicia se había metido en que lo hizo Leandro Ríos, el magistrado federal de Paraná (Entre Ríos), con el activista Iván Malajovich.

En un fallo reciente, el magistrado procesó al militante cannábico no sólo por tenencia simple de marihuana, sino también porque considera que el hombre cometió un delito al dictar talleres que enseñan a cultivar la planta y a fabricar el aceite que se usa para combatir dolencias, todos aspectos sobre los que hay mucha información disponible en internet y en revistas y libros que se venden en cualquier comercio del país.

Malajovich tiene 33 años y desde 2012 milita por la legalización del cultivo y el consumo como una forma alternativa de combatir el narcotráfico. Comenzó con activismo radial en un programa que se llamaba El Esqueje y salía en la radio de una asociación civil de Paraná.

Desde esa plataforma, al año siguiente organizó junto a otros militantes cannábicos la primera marcha por la despenalización de la marihuana en la capital de Entre Ríos.

En julio de 2018, Malajovic fue detenido después de que la Policía Federal allanara su comercio –un grow shop, como se les dice a los locales donde se venden insumos para el cultivo de plantas y parafernalia- y su casa. Estuvo tres días y dos noches en prisión y recuperó la libertad. Pero la Justicia federal continuó el proceso de investigación en su contra.

La Justicia investigó y escuchó los teléfonos del militante durante más de un año por su actividad pública. Pesaba sobre él la sospecha de que vendía semillas y cogollos, algo penado por la ley 23.737.

La Justicia federal comenzó la investigación contra este hombre a partir de una denuncia anónima por las charlas y talleres que este comerciante daba en su ciudad, no por una presunta actividad comercial ilegal.

"Iván Gregorio Malajovich impartió instrucciones acerca de la producción, fabricación, elaboración o uso de estupefacientes, y preconizó acerca del uso de estupefacientes", explicó el juez Ríos para justificar el procesamiento, firmado días atrás, casi a la par de la firma del Ministerio de Seguridad nacional que habilitó al gobierno de Jujuy a cultivar bajo una empresa estatal.

Concretamente el magistrado apuntó a tres hechos: el 14 de abril de 2017 en la sede de la Asociación Civil Barriletes; el 16 de julio de mismo año en "Pandora Multiespacio"; y el 27 de mayo de 2018 en "Casa Mainumbí", todos lugares de Paraná.

Los talleres sobre cultivo y producción de aceite son cada vez más frecuentes y populares en todo el país, especialmente desde que en marzo de 2017 el Senado aprobó la ley de uso medicinal del cannabis. Decenas de organizaciones sin fines de lucro, como Mamá Cultiva, ofrecen información a usuarios y curiosos.

Pero para Ríos esa actividad de Malajovich y el hallazgo de plantas y semillas de cannabis en la casa del activista fueron razones suficientes para sindicarlo por varios delitos tipificados en la ley de drogas.

En el grow la Policía encontró 20 gramos de marihuana y semillas. En la casa fueron secuestradas 33 macetas con plantas dentro de dos gacebos con cierre eléctrico, ventilación e iluminación, una práctica de cultivo que se conoce como "interior" o indoor.

Además le escucharon las conversaciones e informaron al juez que Malajovich daba instrucciones sobre cultivos a quienes le consultaban y que tampoco ocultaba sus propias plantas. Pero no hallaron pruebas de comercialización más que la presunción, sostenida por el prejuicio de que son muchas plantas para consumo personal. Y sin tener en cuenta la posibilidad de que existiera un aporte solidario a usuarios medicinales que no encuentran en la ley sancionada recientemente una respuesta a su demanda.

En ese operativo la policía también allanó por orden de la Justicia la casa del activista Maximiliano Burgos, que vive postrado en una silla de ruedas como consecuencia de una esclerosis múltiple de grado 3. Los agentes patearon la puerta de la casa de este hombre porque él no abría.

Burgos, sospechado de los mismos delitos que Iván, sufrió una descompensación que lo tuvo en estado grave varios días. Finalmente, tras el escándalo, el juez Ríos lo desligó de la causa.

Fuente