Un total de 184 votos a favor, dos en contra y tres abstenciones. Así fue la votación de la Asamblea General de la ONU en Nueva York este 23 de junio, para exigirle a Estados Unidos el cese de las sanciones económicas que pesan sobre Cuba.

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Una cita habitual, año tras año, desde 1992, a excepción del 2020 por la pandemia de covid-19. Pero el peso político de la ONU es superado por el del Congreso estadounidense, único en la capacidad de levantar el embargo que perdura desde hace casi 60 años.

La perseverancia de la ONU en la cuestión del embargo cubano cumple 29 años. Este miércoles, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 184 países de los 193 adscritos votaron por unanimidad en contra del embargo comercial que impone Estados Unidos a la isla de Cuba. Solo el propio Estados Unidos y su aliado Israel votaron contra la resolución, mientras que tres países se abstuvieron de votar: Colombia, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos, todos aliados del país norteamericano.

Se pensaría que con la llegada de Joe Biden a la Presidencia las cosas serían distintas. Especialmente porque en 2016, el último año de Barack Obama en la Casa Blanca y de Biden como vicepresidente, Estados Unidos se abstuvo por primera vez en la historia de votar en contra de la resolución a favor de los cubanos.

Pero Biden ya lo había dejado claro durante su campaña presidencial. Cuba no es una prioridad de su administración. Tan solo prometió revertir algunas de las severas medidas de Trump contra la isla que “han infligido daño al pueblo cubano y no han hecho nada para promover la democracia y los derechos humanos”. Una promesa que yace sobre el tintero.

Desde la orilla cubana, el presidente Miguel Díaz-Canel, recientemente nombrado como sucesor de Raúl Castro al frente del Partido Comunista Cubano, vitoreó la votación en Nueva York: “¡Contundente victoria! El discurso imperial cínico, mentiroso y calumnioso es tan inmoral, descarado y obsoleto como lo es el criminal bloqueo. El mundo está con Cuba”, publicó en redes sociales el mandatario.

El embargo comercial, económico y financiero de Estados Unidos hacia Cuba

En el caso cubano, la definición de ‘embargo’ es la de una prohibición legal por parte de Estados Unidos para restringir la salida de embarcaciones o el movimiento de mercancías desde y hacia Cuba.

Ante el pleno de la ONU, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció que el Estado cubano registró pérdidas por alrededor de 5.000 millones de dólares a causa del bloqueo comercial, ejecutado desde Washington una vez que comenzó la pandemia.

Sin embargo, desde La Habana se calcula que el año pasado las pérdidas fueron mayores. Un total de 9.157 millones de dólares dejó de percibir el país, según el Gobierno de Díaz-Canel, por el cerco comercial y financiero que ejerce Estados Unidos.

La Administración cubana sostiene que el bloqueo ha perjudicado su capacidad de reacción para contener la pandemia de Covid-19. Rodríguez denunció que las sanciones han menguado el flujo de cartera de su país para adquirir los equipos médicos necesarios en el desarrollo de sus vacunas propias contra el COVID-19. “Como el virus, el bloqueo asfixia y mata”, sentenció Rodríguez en la Asamblea General.

No obstante, hay voces encontradas. Los críticos más severos del Gobierno cubano aseguran que el problema no es el bloqueo, sino una economía estatal ineficiente que adelanta reformas de mercado poco radicales.

Seis décadas de bloqueo que definieron el curso de Cuba, tras la revolución de Fidel Castro

Aunque suene paradójico, los rebeldes liderados por Fidel Castro fueron inicialmente apoyados por Estados Unidos. Las hazañas del desembarco en Sierra Maestra y el avance de los’'barbudos’ en las montañas de Cuba ocupaban las columnas del influyente diario ‘The New York Times’. Era tal el congraciamiento de la opinión pública estadounidense por los revolucionarios cubanos, que el Gobierno de Dwight D. Eisenhower dejó de venderle armas al dictador de la isla Fulgencio Batista. Esta decisión, tomada el 14 de marzo de 1958, fue considerada el primer bloqueo de Washington contra Cuba.

Un año más tarde ocurrió lo inesperado. Fidel Castro y sus hombres se habían tomado La Habana, el dictador Batista había huido a República Dominicana, y la Cuba que fue por años fructífera para los inversionistas estadounidenses comenzaba a virar hacia el comunismo. Castro ejecutó un acelerado proceso de nacionalización de industrias, así como de expropiación de multinacionales y propiedades de extranjeros. El capital estadounidense ahora le pertenecía a Castro y sus hombres. En respuesta al agravio, Washington declaró un nuevo bloqueo contra la isla, esta vez más severo, que excluía alimentos y medicinas.

Pero faltaba lo peor. Tras la llegada de John Fitzgerald Kennedy a la Casa Blanca, la relación de Estados Unidos con Cuba se tensó a niveles máximos. De una parte, la fallida invasión de Bahía Cochinos por parte de exiliados cubanos financiados por la CIA para derrocar a Castro; y de otra, la crisis de los misiles que puso en jaque al mundo, al conocerse que la Unión Soviética tenía armas nucleares en la isla que apuntaban a Estados Unidos.

Dichos eventos de comienzos de la década de 1960 fueron suficientes para que el Congreso estadounidense embargara a Cuba en todos los aspectos, sin importar que se tratara de alimentos o medicinas. Un golpe comercial y financiero estruendoso para Cuba, si se tiene en cuenta que para la fecha alrededor del 73% de las exportaciones y el 70% de las importaciones cubanas se realizaban con su vecino norteamericano.

Aunque Cuba resistió el bloqueo gracias al apoyo de su aliado soviético, con la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS en 1991, su economía quedó a la deriva. Fueron los años más duros para La Habana, pues Estados Unidos recrudeció las sanciones comerciales con la Ley Helms-Burton Act, que prohibía a cualquier estadounidense hacer negocios, sin importar la índole, con Cuba. Y para rematar, Bill Clinton le prohibió a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con la isla por valores superiores a 700 millones de dólares anuales.

Desde entonces, Cuba ha sorteado su flujo comercial y financiero con otros países del mundo como Venezuela y China. Entre tanto y por cerca de 30 años, la ONU ha persistido en revocar el embargo que le inflige Estados Unidos, sin mayores resultados.

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