Sociedad

Neonazi mata al menos a 11 personas en una sinagoga

El hecho ocurrió en Pittsburgh. Fuentes policiales confirmaron que el responsable está bajo custodia. Los 11 muertos ya han sido identificados.

Robert Bowers. Foto: AFP

Robert Bowers. Foto: AFP

El tono inequívocamente racista, antijudío y anti inmigración del asesino añade más tensión a la política estadounidense a falta de 10 días para unas elecciones legislativas que muchos ven como un referéndum a Donald Trump, un presidente que, con su retórica ultranacionalista, su llamamiento a la violencia contra sus rivales políticos, y su propensión a fomentar teorías conspiratorias, ha sido acusado de fomentar indirectamente este tipo de actos.

El sábado por la mañana, Robert Bowers, de 46 años, entró en la sinagoga “The Tree of Life”, en Pittsburgh, Pennsylvania, al grito de “Todos los judíos deben morir”, al mismo tiempo que abrió fuego contra las personas que se encontraban en el templo, aproximadamente, habrían entre 45 a 50.

Bowers, que tiene un amplio historial de comentarios antijudíos y anti inmigrantes en redes sociales, ha asesinado al menos a 10 de los asistentes - dos de ellos, en el sótano, donde se habían escondido tratando de escapar de la matanza -, y se ha enfrentado a las fuerzas de la policía que han acudido al lugar de la carnicería. En el tiroteo subsiguiente, el asesino ha herido a dos agentes antes de ser arrestado. Un número indeterminado de fieles de la sinagoga también ha resultado herido. La matanza podría haber sido más macabra, porque Bowers ha abierto fuego en el tercer piso del edificio, en el que se suelen celebrar a esa hora actos con niños que ayer habían sido cancelados.

Bowers ha empleado un rifle semiautomático AR-15, que es la versión de uso civil de las armas reglamentarias en las Fuerzas Armadas, y varias pistolas, y ha sufrido heridas de bala en el enfrentamiento con la policía. Sus motivaciones, sin embargo, son una incógnita, aunque sí hay algo claro: el asesino tiene una clara simpatía, expresada en redes sociales, por las ideas que conforman al llamado movimiento ultranacionalista blanco, que es una manera elegante de decir 'neonazi'. La red social de ultraderecha 'Gab' ha borrado este sábado prestamente los comentarios que Bowers había colgado en ella, antes de declarar que la reacción de los medios de comunicación a la matanza era "odio anti blanco". En el perfil del asesino en esa red social había una frase: "Los judíos son hijos de Satanás".

El asesino va a ser acusado de un "delito de odio", un delito por el que también podría ser imputado Gregory Bush, de 51 años, que el miércoles asesinó a dos personas de raza negra en un supermercado de Kentucky. Tras disparar a sus dos víctimas, Bush - que entró en la tienda tras haber tratado sin éxito de acceder a una iglesia mayoritariamente negra - le dijo a un cliente blanco que no le iba a disparar porque "los blancos no matamos a blancos". Las muertes de Kentucky han cobrado más relevancia tras la matanza de Pittsburgh y la detención de Sayoc.

Esos grupos han experimentado un fuerte auge desde la entrada de Donald Trump en política y, muy especialmente, a partir de su triunfo en las elecciones de hace dos años. El presidente siempre ha rechazado criticarlos, pese a su fuerte componente antijudío y al hecho de que en su gabinete hay numerosos miembros de esa comunidad, de que varios de sus mayores donantes - Sheldon Adelson, el de 'Eurovegas', Robert y Rebekah Mercer, los dueños de la web 'Breitbart' - son judíos, y de que incluso hija Ivanka y su yerno Jared Kushner (que además son asesores políticos) son judíos ortodoxos, es decir, de la misma comunidad a la que pertenece la sinagoga de 'The Tree of Life'. Ivanaka (cuyo nombre judío es Jael) y Jared Kushner no se han pronunciado porque, al ser judíos ortodoxos, no pueden, precisamente, hacer nada que implique trabajar y alejar su mente de Dios.

Precisamente, Bowers había declarado en Gab que no había votado por Donald Trump por la sencilla razón de que el presidente había permitido a los judíos acceder a puestos en su Gobierno. Y una hora antes de llevar a cabo la matanza ha declarado en esa red: "HIAS quiere traer a gente que matan a nuestra gente. No puedo sentarme y ver cómo mi gente es masacrada". HIAS es la Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante, un grupo que trabaja para acoger a migrantes y refugiados y que se ha enfrentado duramente a la política de Donald Trump de prohibir la entrada de personas de determinados países de mayoría de población musulmana en EEUU. Los seguidores del presidente han acusado al multimillonario de origen judío George Soros de pagar a la caravana de más de 7.000 personas que se dirigen a EEUU desde Honduras. Soros fue, precisamente, la primera persona en recibir un paquete-bomba de Sayoc.

En esta ocasión, sin embargo, el propio Trump ha tenido que admitir que "decididamente parece un crimen antisemita", y que "es increíble que estas cosas sigan pasando", aunque, fiel a su costumbre, no condenó el atentado. Ya en agosto de 2017, cuando cientos de neofascistas se manifestaron en la cuidad de Charlottesville, a tres horas de Washington, bajo el lema Unir a la Derecha, en Virginia, Trump se limitó a decir que entre ellos "hay algunas personas muy buenas". Aquellas algaradas culminaron en el asesinato de la manifestante antifascista Heather Heyer por James Alex Fields, un supremacista blanco que la atropelló con su coche.

La única propuesta del presidente estadounidense en las horas que han seguid a esta nueva matanza ha sido defender la presencia de guardias armados en los lugares de culto. "Si hubieran tenido alguna protección dentro del templo, podría haber sido muy diferente", ha afirmado Trump, rumbo a un mitin en el estado de Illinois. El presidente, sin embargo, sí anunció que viajará a Pittsburgh, posiblemente hoy domingo.

Las declaraciones del presidente son consistentes con las de los defensores de la venta y posesión sin límites de armas, que ya hace 11 meses, tras una matanza en una iglesia de Texas en la que murieron 27 personas, defendieron el uso de vigilantes armados en los lugares de culto. En los últimos seis años, Estados Unidos ha tenido masacres en escuelas de Primaria (Connecticut), de Secundaria (Florida), iglesias (Texas, Carolina del Sur), discotecas (Florida), centros de atención a disminuidos psíquicos (California), y conciertos (Nevada).

El presidente israelí, Reuvén Rivlin, emitió sus condolencias por las víctimas en el tiroteo y condenó "este horrible suceso".

"Estamos pensando en nuestros hermanos y hermanas, toda la casa de Israel, en este momento de dificultades", aseguró Rivlin en un comunicado, en el que dio ánimos a "las familias de quienes fueron asesinados" y anunció que rezará "por la rápida recuperación de aquellos que resultaron heridos".

Expresó su confianza en los cuerpos policiales estadounidenses y añadió que está "seguro de que los organismos encargados de hacer cumplir la ley" investigarán a fondo los hechos.

También el ministro de Educación y de Asuntos de la Diáspora israelí, Naftali Benet, declaró que "el Estado de Israel y el Gobierno israelí están conmocionados y dolidos" por el ataque y anunció que viajará esta misma noche a Estados Unidos para asistir a los funerales.

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