Sociedad

Marruecos: Alerta Escorpión

Las autoridades reconocen que las picaduras de alacrán son la primera causa de intoxicación en el país.

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La picadura de un escorpión sigue matando en Marruecos, especialmente a niños. En las regiones rurales del país, sobre todo en verano, la presencia de estos monstruos diminutos es una verdadera pesadilla para sus habitantes. Es tan intenso el fenómeno que muchos de ellos se plantean cada año la conveniencia de emigrar a medios urbanos, no tanto para mejorar su situación económica personal como para escapar de estos pequeños pero mortales arácnidos.

La revista Toxicologie Maroc ha consagrado un número especial para dar a conocer la problemática de las picaduras y envenenamientos por escorpiones (PES), que representan la primera causa de intoxicaciones declaradas en Marruecos.

Aunque se trata de un problema que está disminuyendo, más de 30.000 casos de picaduras de escorpiones y mordeduras de serpientes se registran en el país cada año, que ha pasado de 65 casos de muerte en el 2013 a 51 en el 2017, aseguró el pasado 9 de julio el ministro de Sanidad, Anas Dukali, en una respuesta a la Cámara de Representantes. Las picaduras tienen una incidencia del 83,4 por cada 100.000 habitantes. La región de Beni-Mellal Khenifra ocupa el cuarto lugar en el ránking de regiones afectadas, con el 14% de todos los casos registrados en Marruecos. El país acoge regiones con predominio absoluto de enclaves rurales, un clima árido, llanuras, montañas y dunas litorales que dan origen a una de las biodiversidades más ricas del norte de África y el Mediterráneo.

En Tadla, una localidad de la región de Beni-Mellal, los habitantes señalan que los escorpiones “están por todas partes, también en el interior de las casas. Cuando los encontramos, los matamos con lo primero que tenemos, a veces con la propia mano porque no nos dan otras soluciones. Nadie ha venido nunca a interesarse por esta calamidad que padecemos”.

Y es que el Gobierno apenas da unos cuantos consejos de sentido común. A veces se reparte algún kit en los centros sanitarios contra la picadura de escorpión, pero en una cantidad absolutamente insuficiente ante la magnitud del problema. El Ministerio de Sanidad desaconseja el uso de antídotos contra estas picaduras, “porque se ha demostrado que son absolutamente ineficaces”.

Un estudio estadístico llevado a cabo por el Centro Antiveneno y Farmacovigilancia de Marruecos, realizado entre la década de los noventa y el año pasado, revela que el 27,15% de la población que ha sufrido estos ataques son niños menores de 15 años. Las picaduras se deben a un escorpión negro en el 68% de los casos y se producen en el propio domicilio en un 77%. El enemigo se interna en las casas y es más peligroso que en campo abierto. Su horario preferido para actuar se encuentra entre las 18 horas de la tarde y las 6 de la mañana.

Las picaduras se producen especialmente en los meses de más calor, entre abril y octubre, con un pico del 48% en julio y agosto a consecuencia de la intensa actividad de los escorpiones en este periodo, según la información ofrecida por Toxicologie Maroc.

Luchar contra esta situación exigiría, según los responsables del Centro Anti­veneno, una intervención conjunta de varios departamentos ministeriales, y no únicamente del Ministerio de Sanidad, algo que de momento ni se plantean los dirigentes marroquíes.

A falta de planes específicos y de medios económicos, las autoridades se limitan a recordar de vez en cuando los consejos para mantener a los escorpiones a raya. Entre ellos, cerrar ventanas y puertas, retirar las plantas próximas a las habitaciones o que los muros de las casas sean lisos y con una altura superior a un metro para que los escorpiones no puedan acercarse. Y el remedio definitivo, si se vive en un entorno rural, es criar gallinas, que acaban a picotazos con estos agresores.

Si a pesar de todas las precauciones alguien es alcanzado por un escorpión, hay que abandonar el lugar de inmediato y para poder aplicar el tratamiento más adecuado al paciente, es muy conveniente observar la talla y el color del agresor, precisar la hora de la picadura y llevar a la persona que ha sido picada al centro hospitalario más próximo. Todo eso si los nervios y la gravedad de la situación lo permiten.

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