Sociedad

Francisco: "El pueblo espera medidas concretas"

El Papa inauguró la cumbre contra la pederastia con un breve discurso donde pidióa los participantes tomar "medidas concretas y eficaces".

Foto: AFP

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"El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y descontadas condenas sino medidas concretas y eficaces para poner en práctica", dijo el papa Francisco durante su discurso que abrió la primera de las cuatro jornadas en las que los participantes reflexionarán sobre cómo enfrentarse y prevenir estos delitos. Francisco recordó a los cerca de 190 obispos, cardenales y arzobispos presentes en la Sala Nueva del Sínodo del Aula Pablo VI del Vaticano "la responsabilidad pastoral y eclesiástica" que recae sobre ellos para "discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda como afrontar este mal que aflige la Iglesia y la humanidad". "Se necesita concreción", insistió.

El pontífice explicó su decisión de convocar esta reunión el pasado mes de septiembre para "escuchar el grito de los pequeños que piden justicia" y "consultarme con ustedes, patriarcas, cardenales, arzobispos, obispos, superiores religiosos y responsables". "Que el Espíritu Santo nos ayude a transformar este mal en una oportunidad de responsabilidad y purificación", auguró.

Tras el discurso del Santo Padre, el sacerdote Hans Zollner, miembro del comité organizador y presidente del Centro de Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana, leyó el testimonio de una víctima de abusos. "Ni mis padres, ni las autoridades eclesiásticas oyeron mi llanto. Y me pregunto: ¿por qué tampoco Dios lo oyó?".

Los participantes pudieron ver cinco vídeos con los testimonios de víctimas de abusos por parte del clero cuyas denuncias fueron ignoradas. Una de ellas relató cómo desde los 15 años y durante más de una década mantuvo relaciones con un sacerdote. "Estuve embarazada tres veces y las tres me hizo abortar. Simplemente porque él no quería un preservativo ni un método anticonceptivo. Tenía miedo de él y cada vez que me negaba a mantener relaciones, me pegaba".

Otro testimonio, que se identifica como un sacerdote de 53 años, cuenta los abusos que sufrió por parte de un cura cuando era adolescente y como años más tarde, siendo ya adulto, fue ignorado por el obispo y el nuncio a quienes contó su experiencia. "Yo quería que alguien me escuchara, que se supiera quién es ese hombre, ese sacerdote y lo que hace".

El encubrimiento, la falta de empatía por parte de los superiores eclesiásticos es una denuncia que se repite en varios testimonios. Uno de ellos explica cómo fue acosado sexualmente "durante mucho tiempo, más de cien veces" y como ese acoso sexual le ha provocado "traumas y recuerdos". Pero sus llamadas de auxilio cayeron siempre en saco roto. "Todos han encubierto prácticamente cada asunto, han encubierto a los autores y eso a veces me mata".

El cardenal filipino y arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle, introdujo la primera de las tres ponencias que se escucharán durante esta primera jornada que estará dedicada a la responsabilidad de los obispos y en la que intervendrán el arzobispo de Bogotá, Rubén Salazar, y Charles Scicluna, arzobispo de Malta, miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y uno de los mayores expertos en la lucha contra los abusos en la Iglesia.

En su exposición, Scicluna analizó los motivos que han llevado a la institución católica a una de sus mayores crisis por los casos de abusos surgidos en prácticamente todos los rincones del mundo entre los que destaca "procedimientos inadecuados" para seleccionar los candidatos al sacerdocio o la "insuficiente formación" humana y espiritual dentro de los seminarios. Por eso insistió en la importancia de la formación del clero y de todas las personas que trabajan con menores.

Fuera de los seminarios, el arzobispo de Malta observó cómo durante mucho tiempo la tendencia al encubrimiento de los casos para preservar "el buen nombre de la Iglesia y evitar escándalos" provocó "la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y la falta de tutela de la dignidad de cada persona". Y propuso como primera acción cuando un sacerdote es acusado de abuso sexual la denuncia de la mala conducta al encargado de la diócesis o la orden religiosa respetando en todos los casos "los protocolos establecidos y las leyes civiles o nacionales".

"Debe respetarse la competencia de las autoridades estatales. Las leyes de información deben ser seguidas cuidadosamente y un espíritu de colaboración beneficiará tanto a la Iglesia como a la sociedad en general", añadió Sicluna.

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