Sociedad

Francia: El Gobierno dará "cheques de vacaciones" a las personas más humildes

Ayuda al turismo para los más sacrificados por la Covid-19

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El Gobierno francés lleva semanas dejando muy claro su objetivo de que los ciudadanos hagan este verano vacaciones en el propio territorio nacional. Ayer se anunció la inminente creación de cheques de vacaciones , una especie de subsidio al turismo para compensar a los sectores más humildes, que han soportado duras condiciones de confinamiento en pequeñas viviendas, y para premiar a colectivos que han estado en primera línea en la lucha contra la pandemia, como el personal sanitario, empleados de la limpieza y trabajadores en los sectores de alimentación, transporte y distribución.

Los detalles del plan deben concretarse todavía, pero la idea es que sea financiado, a medias, entre el Gobierno central y las regiones. La iniciativa fue desvelada por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Jean-Baptiste Lemoyne.

Con el fomento expreso del turismo nacional, las autoridades pretenden seguir controlando la pandemia y contribuir al mismo tiempo a la reactivación de los sectores hotelero y de la restauración, duramente afectados por el confinamiento y las restricciones.

Al anunciar los cheques de vacaciones, Lemoyne recomendó, con un guiño nostálgico a los franceses de cierta edad, que se siga la consigna de una célebre y pegadiza canción de los años noventa, Quitter l’autoroute (Dejar la autopista) , del compositor e intérprete Didier Barbelivien, en el que se instaba a la gente a adentrarse en las carreteras de la Francia rural para ver sus casas, sus campos de cultivo, sus pájaros y sus castillos. Ese canto a la autarquía y al patriotismo vacacionales es una constante. Desde instancias oficiales se viene advirtiendo de los riesgos de hacer reservas para vuelos a destinos lejanos, dada la incertidumbre que planea todavía sobre la pandemia.

Aunque parezca contradictorio con la canción, la presidenta de la región de Occitania, que cubre una vasta área del sur de Francia, ­Carole Delga, propuso eliminar el peaje de las autopistas para ­facilitar que los franceses se ­desplacen, se entiende que a des­tinos nacionales y no al extranjero.

Una de las incógnitas que todavía deben despejarse afecta a los campings. Millones de franceses pasan sus vacaciones en sus tiendas de campaña o en bungalows. Es una tradición nacional muy enraizada. Algunos llevan yendo al mismo lugar toda una vida y cada verano se reencuentran con campistas que conocen. La semana que viene habrá una reunión del Gobierno con los profesionales del sector para estudiar las condiciones y calendario de reapertura. Si la pandemia sigue retrocediendo, los campings podrían volver a abrir sus puertas a partir del 2 de junio, aunque con estrictos protocolos de higiene y de distancia social difíciles de respetar.

El desconfinamiento afronta una prueba importante esta semana. Existe el peligro de que la disciplina se relaje demasiado. Hoy jueves es un día festivo en toda Francia, la Ascensión, y es muy habitual tomarse puente. La policía ha advertido que habrá frecuentes controles para hacer respetar la norma de no desplazarse a más de 100 kilómetros de la vivienda habitual. Eso supone un problema para quienes poseen segundas residencias en la costa, por ejemplo los parisinos que disponen de casas o apartamentos en Normandía o el Paso de Calais, que se hallan a una distancia razonable de la capital pero siempre superior a los 100 kilómetros autorizados.

El primer ministro, Édouard Philippe, se reunió anoche con los líderes de los partidos y de los grupos parlamentarios para abordar la posible celebración de la segunda vuelta de las elecciones municipales el 21 o el 28 de junio. El comité científico que asesora al Gobierno sobre la pandemia no se opone a la nueva cita con las urnas, siempre que los datos no empeoren y que se respeten con escrupulosidad las normas de higiene y de distancia social. El primer turno se celebró el pasado 15 de marzo, sólo dos días antes de que entrara en vigor el confinamiento. Visto en perspectiva, fue una temeridad mantener los comicios. Según un sondeo hecho público por la cadena BFM-TV, el 55% de los franceses se opone a esta segunda vuelta a finales de junio. El país no está ahora mentalizado para una campaña electoral, aunque sea virtual. Las ansias de la población son salir, sentarse en una terraza y dejar atrás cuanto antes la pesadilla de la Covid-19.

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