Sociedad

El Zoo de Batán en Mar del Plata se reconvertirá en Bioparque

Buscan reubicar a 7 osos, 17 tigres y 3 pumas en santuarios o reservas.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Como en gran parte de la provincia de Buenos Aires, el viejo zoológico de Batán avanza hacia la transformación en Bioparque.

Este cambio tiene como principal objetivo reubicar a los animales que no sean autóctonos en santuarios o reservas para conservar y respetar la fauna.

El ahora Bioparque Mar del Plata reabrió sus puertas con variedad y cantidad de fauna exótica y autóctona que afronta este cambio. En principio, con rediseño de instalaciones para que tengan mayores y mejores comodidades. Pero también, en varios de los casos, con pasaje confirmado para que determinadas especies se muden a santuarios del país o del exterior donde puedan tener no solo una vida más acorde sino además contribuir a su reproducción en un entorno que les pertenezca.

"A diferencia del zoo tradicional, que apuntaba a coleccionar y exhibir animales, el formato de bioparque busca para ellos un bienestar y quedarse solo con aquellos que no pueden ser liberados por estar mucho tiempo en cautiverio y tendrían riesgo en su hábitat salvaje", explicaron a los medios los responsables de este nuevo proyecto que se puso en marcha hace ya algunos meses y desde el sábado tiene puertas abiertas al público.

Los 17 tigres, 7 osos y 3 pumas son los que están al tope de la lista de animales que buscan y tendrán nuevo destino. Denver, Colorado, será punto de desembarque para algunos de los felinos exóticos. Los osos cruzarán el Río de la Plata para ser parte de un santuario en Durazno, Uruguay. Reubicarlos es un proceso que los administradores del complejo reconocen difícil. De los primeros solo se quedarán aquí los que no estén en condiciones de adaptarse a nuevos destinos o entornos.

Un ejemplar de águila escudada  está siendo sometido a un entrenamiento de musculación para que pueda volar, ya que nació aquí, en cautiverio.

Fuente: La Nación