Robert Lee, el principal líder militar de los Confederados, luchó con los estados del sur de Estados Unidos contra los del norte, principalmente para preservar la esclavitud.

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El monumento más importante denunciado como símbolo racista en Estados Unidos -la estatua del líder militar de los confederados sureños en la Guerra Civil, el general Robert Lee- fue retirado este miércoles (08.09.2021) en el estado de Virginia, tras años de tensiones centradas en el pasado esclavista del país.

Luego de descansar durante más de 130 años sobre su pedestal de 12 metros de altura, la estatua ecuestre del general Lee fue bajada suavemente por una grúa en Richmond, antigua capital secesionista durante la Guerra Civil (1861-1865).

Richmond, ubicada al sur de Washington, "ya no es la capital de la Confederación", dijo su alcalde, el afrodescendiente Levar Stoney. Cientos de personas se habían reunido para observar a distancia las maniobras. Algunas agitaron los puños, soltaron bromas o vítores cuando la imponente pieza de bronce, obra del artista francés Antonin Mercié, fue arrancada de su pedestal.

Robert Lee, el principal líder militar de los Confederados, luchó con los estados del sur de Estados Unidos contra los del norte, principalmente para preservar la esclavitud. Una batalla judicial iniciada por partidarios de mantener en su lugar la estatua confederada -la más grande del país- retrasó el proceso de desmantelamiento, finalmente validado la semana pasada por la Corte Suprema de Virginia.

En la estatua, que pesaba 12 toneladas y alcanzó la altura de un edificio de seis pisos, Robert Lee mostraba una postura deliberadamente dominante, mientras montaba con orgullo su pura sangre, con las riendas en la mano. Una vez en el suelo, la obra de bronce fue cortada con una sierra a la altura de la cintura del general. Los dos pedazos fueron luego llevados en camión.

"¿De quién es esta calle? ¡Es de nosotros!", corearon los testigos reunidos el miércoles en la Monument Avenue, un bulevar de Richmond delimitado hasta 2020 por otras estatuas para glorificar a los perdedores de la guerra. Este barrio normalmente pacífico se había convertido de hecho en un epicentro de tensión y disputa, como lo demuestra la base de la estatua: manchada de grafitis y consignas que piden a la policía en particular que "rinda cuentas" por sus acciones violentas.

Dada la sensibilidad en torno al monumento, las autoridades habían tomado medidas de seguridad, prohibiendo temporalmente el tráfico alrededor del perímetro, además de sobrevuelos de drones. En el mismo estado de Virginia, otra controvertida estatua ecuestre del general Lee, en la ciudad de Charlottesville, desató violencia en 2017. Entonces, un extremista blanco llegó a atropellar con su auto a una multitud de manifestantes antirracistas, matando a una joven.

Si bien muchos monumentos confederados en todo el país fueron recientemente desmontados a escondidas, a veces en medio de la noche, bajo la presión del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan), el gobernador demócrata de Virginia, Ralph Northam, quiso darle una repercusión nacional a la salida de esta estatua.

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