Sociedad

Denuncian por estafa a ONG española que operaba en Ghana

"Con cuatro fotos con negritos para Instagram los voluntarios ya estarán contentos".

Crédito: EL MUNDO

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Con la frase “con cuatro fotos con negritos para Instagram los voluntarios ya estarán contestos”, Yago Zarroca captaba jóvenes para realizar un supuesto voluntariado en Ghana y Sri Lanka. Zarroca es el ideólogo y promotor de “Yes We Help”, la empresa que se hacía pasar por ONG.

El esquema resultaba sencillo: los jóvenes debían de pagar 850 euros por un voluntariado en Ghana o Sri Lanka, vuelos, visados y otros gastos a parte. A cambio, la empresa se encargaba de su alojamiento, manutención y de organizar los proyectos para ayudar al desarrollo de las poblaciones en el destino. Sin embargo, lo que se encontraron fue una ausencia total de los proyectos prometidos, unas raciones de comida equiparables en calidad, cantidad y nutrientes al menú de un gulag soviético y un abandono total que dio lugar a situaciones peligrosas en las que las jóvenes, de entre 14 y 22 años, se enfrentaron a hechos traumáticos como abusos sexuales, amenazas de falsos policías armados o ser retenidas en una comisaría tras ser interceptadas solas y de noche en un taxi.

Estos hechos han llevado a los jóvenes afectados a unir fuerzas y presentar una denuncia colectiva por estafa y abandono de menores, que organiza la abogada barcelonesa Ingrid Sagué. A lo largo de sus 29 páginas, la denuncia reclama el depósito de una fianza de con una "cuantía no inferior a los 500.000 euros" y la "inmediata suspensión de la actividad desarrollada por la mercantil denunciada", Yes We Help S.L. Una empresa que se hacía pasar por ONG. Asimismo, con la finalidad de evitar la destrucción de pruebas, el escrito también solicita la detención inmediata de Yago Zarroca, el cabecilla de Yes We Help, Marius Monmay Villegas, su testaferro y un tercer individuo, identificado como Oriol, cuyo nombre no figura en los contratos ni en el entramado societario de Yes We Help, pero que se presentaba como cofundador en los pasquines promocionales que se repartieron durante las charlas que Zarroca iba dando por toda España.

Unas charlas que forman parte de un proceso de captación en el que, de acuerdo con la denuncia evidencian "el claro ánimo fraudulento de los denunciados". "Los empleados de Yes We Help encargados de realizar la venta telefónica de los paquetes de voluntariado, en cumplimiento de las instrucciones dadas por su responsable, Yago Zarroca, simulaban que ellos mismos habían participado en ese mismo voluntariado el verano anterior confirmándoles lo increíble que había sido su experiencia", recoge el escrito.

Un ardid que, según esta denuncia a la que también se han adherido antiguos trabajadores de la empresa, se orquestaba para "engañar a los helpers [los voluntarios]" con el fin de "conseguir plena confianza y credibilidad empresarial frente a los mismos, así como frente a sus padres".

Entre la documentación presentada en esta denuncia figura el reportaje publicado por EL MUNDO el 27 de julio de este año en la que se detallan padeceres de los jóvenes voluntarios en Ghana.

A lo largo de sus 29 páginas, el escrito expone que durante las cuatro semanas que duró su voluntariado en Ghana y Sri Lanka, los jóvenes quedaron en una situación de desamparo y expuestos a toda clase de peligros ante el desprecio y la inacción de los organizadores que se negaban a responsabilizarse de una situación en la que los voluntariados eran existentes y que buscaban calmar los ánimos con la compra de bebidas alcohólicas.

Además de los voluntarios afectados, a la denuncia también se han sumado ex empleados de Yes We Help, los cuales dimitieron en masa al ser conscientes de la ausencia de organización existente sobre el terreno.

Uno de los testimonios más explícitos procede de una exempleada que viajo con el propio Yago a Ghana dos meses antes de que comenzasen a llegar los primeros voluntarios.

"Rápidamente sospechó de la veracidad de lo ofertado por Yes We Help, así como la verdadera de su fundador", indica el escrito. "No solo no mostraba ninguna señal de preocupación porque existencia de voluntariado, sino que además cuando la denunciante se ponía a programar los proyectos le ordenaba que no lo hiciera, que su función era distraer a los helpers".

Fue entonces, durante una conversación entre esta ex empleada, cuando el ideólogo del proyecto, Yago Zarroca, le manifestó: "Estate tranquila, que lo importante es que los helpers [los voluntarios] estén entretenidos realizando actividades lúdicas. Con cuatro fotos para Instagram con negritos los voluntarios ya estarán contentos".

En su página web, la empresa Yes We Help, afirma que, de los 850 euros que deben abonar los voluntarios, el 70% se dedica a gastos de manutención y alojamiento mientras que el 30% restante se destina a gastos administrativos. Sin embargo, las cuentas no cuadran.

"En Ghana los helpers se alojan en una residencia que cuesta 200 Ghc (35,89 euros) por persona al mes. Las dietas están a cargo de una cocinera que cobra 15 Ghc (2,69 euros) por persona al día, y dichas dietas sólo están previstas de lunes a viernes (en contra de lo estipulado en el contrato, en el que se aseguraban las comidas durante toda la estancia, incluidos los fines de semana), es decir, cada helper tiene un coste de 225 Ghc (40,37 euros) al mes en concepto de dietas. Esto significa que de los 595 euros que tenían que ser destinados a las partidas de dietas, alojamiento y donación, que constituyen el 70% de la aportación económica de cada voluntario, apenas se destinaban 76 euros al mes (425 Ghc) por voluntario para cubrir alojamiento y dietas. Entonces, hay un sobrante aproximado de 519 euros por voluntario que, tratándose de 822 voluntarios, asciende a un importe total de 426.618 euros. ¿A qué partida se han invertido los 426.618 euros sobrantes?", se pregunta el escrito.

La denuncia también indica cómo, mientras que los voluntarios permanecían en una situación de abandono y desamparo, Yago, mantenía un tren de "vida con todo tipo de lujos, acudiendo a los restaurantes más caros y alojándose en los mejores hoteles de la ciudad".

De acuerdo con el escrito, "el comportamiento de Yago durante su estancia en Ghana confirma claramente que su único objetivo es y siempre ha sido el de obtener el máximo rendimiento económico posible" y que la "denominación 'voluntariado' era una simple técnica de marketing para conseguir mayores adeptos" movidos por el deseo de ayudar a comunidades de países en desarrollo.

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