Sociedad

Crisis del agua en Venezuela

La situación es el resultado de la falta de inversión y mantenimiento en la infraestructura del sistema hídrico.

Foto: EFE/Miguel Gutiérrez

Foto: EFE/Miguel Gutiérrez

A la cantidad de conflictos sociales que tienen que enfrentarse los venezolanos, se le suma la demanda de agua a la estatal Hidrocapital, encargada del suministro en el país.

Esta situación, que no distingue clases sociales, lleva a algunos a tener que buscar agua en cuencas y a otros pocos a pagar camiones cisternas, cuyo precio ronda los 30 millones de bolívares (375 dólares), casi doce veces más de lo que equivale el sueldo mínimo, 2.555.500 bolívares.

Comunidades como  la de Petare, la favela más grande de Latinoamérica, los habitantes de sus barrios también pueden pasar meses sin agua, según han denunciado ellos mismos en distintas protestas y diputados opositores como Miguel Pizarro.

Para el presidente de la Comisión de Ambiente del Parlamento venezolano, el opositor Luis Parra: “No hay una política de reforestación de nuestras cuencas hidrográficas, de los parques nacionales de los cuales se provee más del 80 % del recurso agua en el país“, indicó. “Las plantas potabilizadoras de agua están en su mayoría desmanteladas por falta de inversión, y este es un recurso que necesita ser “procesado” como lo establece la ley”.

Además, agregó que hay “falta de mantenimiento, falta de una política de reinversión en la ingeniera, pero también falta de un manejo adecuado por (parte) del personal”.

Por su parte, el Gobierno venezolano ha achacado la situación a supuestos “sabotajes” o roturas de tuberías por la “presión” del agua y, en casos como el del occidental estado Mérida se ha intervenido a la hidrológica encargada del suministro luego de responsabilizar al gobernador de esa región, el opositor Ramón Guevara, de sabotear el sistema.

La Administración de Nicolás Maduro también ha anunciado la adquisición de equipos como plantas de bombeo y desalinizadoras para proporcionar el servicio adecuadamente a la población, pero de estas últimas son “muy pocas” las que están en operación.

Desde la Comisión de Ambiente del Parlamento se ha criticado esta supuesta inversión, pues “no se ve reflejada” en la realidad pues ahora hay “menos suministro de agua”.

Fuente: EFEverde