Sociedad

Convertirán en parques a las zonas afectadas por el seísmo en Indonesia

Las autoridades indonesias anunciaron que convertirán en parques conmemorativos las zonas más afectadas por el terremoto y posterior tsunami que sacudió la región central de la isla de Célebes y donde se estima que unas 5 mil personas quedaron sepultadas.

Crédito: JORGE SILVA/REUTERS

Crédito: JORGE SILVA/REUTERS

Las autoridades elevaron hoy a 2.010 los muertos en el terremoto y tsunami que golpearon el 28 de septiembre  la región central de isla de Célebes, donde oficialmente hay 671 desaparecidos, pero se teme que haya unas 5.000 personas bajo el barro y los escombros.

El barrio de Balaroa -en la ciudad de Palu- y las poblaciones de Jono Oge y Petobo “serán cerradas y convertidas en zonas verdes y parques para la memoria, donde construiremos un monumento para recordar lo que fue en su día la zona devastada“, dijo el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres, Sutopo Purwo Nugroho, en rueda de prensa.

Sutopo apuntó que estas ubicaciones tendrán fines educativos y no serán utilizadas para construir nuevas viviendas, mientras elevó el número total de fallecidos en la provincia de Célebes Central a 2.010.

En Balaroa, un barrio del oeste de la capital provincial Palu, casi 1.500 edificios fueron engullidos por la tierra y las casas se apilan unas encima de otras en un amasijo en el que es imposible descifrar lo que fue un vecindario con mezquitas, escuelas y hogares.

Más de 2.000 viviendas en Petobo, un pueblo a 7 kilómetros al sureste de Palu, fueron afectadas por la licuefacción del suelo, un fenómeno que ocurre cuando un fuerte terremoto golpea un suelo de tierra arenoso y con grandes bolsas de agua, lo que hunde el terreno y libera una gran cantidad de barro.

Supervivientes en esta aldea describieron la licuefacción como “olas de barro” y dijeron que las casas “fueron trasladadas cientos de metros” en algunos casos, mientras ahora queda una masa de tierra y escombros de hasta 3 metros de profundidad.

Las autoridades estiman que más de 5.000 personas fueron enterradas en Balaroa y Petobo, mientras que en Jono Oge, donde también tuvo lugar la licuefacción de la tierra, la destrucción fue menor con 366 edificios dañados a pesar de que un río de barro movió una gran cantidad de terreno.

Miembros de los equipos de salvamento y personal sanitarios sobre el terreno utilizan equipo médico especial para prevenir desde hace días el contagio de enfermedades, además de vacunarse contra el tétanos, la difteria y recibir antisueros, ya que los cadáveres están en un avanzado estado de descomposición.

Las labores de búsqueda y rescate continuarán hasta el jueves, sobre todo en Palu, que también se llevó el impacto más fuerte de un tsunami de hasta tres metros de altura, ya que se ubica al final de una bahía que canalizó las olas hasta la capital provincial.

Fuente: EFEverde