Sociedad

Comer en un hospital de Venezuela es una amenaza a la salud

Ya no se preparan dietas especiales de acuerdo a los problemas médicos. Se sirve el mismo alimento para todos.

Crédito: Juan BARRETO / AFP

Crédito: Juan BARRETO / AFP

La precariedad de la comida en los hospitales de Venezuela amenaza la salud de los pacientes. No importa si se trata de una diabetes o una enfermedad cardiovascular, en los centros de salud pública se sirve lo mismo a todos.

"Como lo que traen", dice resignada Carla López, de 40 años, hospitalizada desde hace tres meses por llagas en un pie ulcerado.

A su lado reposa un plato de lentejas y arroz, alrededor del cual revolotean moscas que espanta con las manos. Una ración desabrida, ya que en el Hospital Universitario de Caracas tampoco hay sal.

Y aunque el exceso de carbohidratos le dispara los niveles de azúcar en la sangre, no puede pagar una dieta apropiada.

Necesitaría 1,5 salarios mínimos para comprar un kilo de pollo, una de las muchas distorsiones de la crisis económica venezolana, con inflación que, según el FMI, llegaría a 1.000.000% a lo largo de todo 2018.

"Te dan pasta (de almuerzo), por lo general sin nada, o arroz con lentejas. En la mañana una arepa. En la noche te dan otra arepita pequeña, flaquita", cuenta la mujer, desempleada por su enfermedad.

El hospital Universitario, en Caracas, llegó a tener un cocinero por cada especialidad médica, recuerda la nutricionista Gladys Abreu.

Ahora, las porciones de 40 gramos de arroz y 25 de granos dejan espacio de sobra en las bandejas. "Es apenas suficiente para un niño pequeño", se lamenta una empleada de la cocina.

"Ni la basura recogen", lanza otra trabajadora del hospital, una imponente estructura de once pisos inaugurada hace seis décadas. Una papelera con desechos corrobora su denuncia.

La Encuesta Nacional de Hospitales, difundida en marzo por el parlamento controlado por la oposición y la ONG Médicos por la Salud, reveló que el 96% de los centros no ofrece una alimentación adecuada o no suministra comida a los pacientes.

El sondeo consultó 104 hospitales públicos y 33 clínicas privadas.

Crédito: Juan BARRETO / AFP

Crédito: Juan BARRETO / AFP

En la maternidad Concepción Palacios, en el oeste de Caracas, dejaron de dar leche de fórmula por falta de presupuesto.

Escasa como muchos productos básicos, la leche para recién nacidos solo se consigue en el mercado negro, donde una lata cuesta unos 50 millones de bolívares (15 dólares). Comprarla requiere nueve salarios mínimos.

Según el sondeo en los hospitales, 66% de los servicios pediátricos no poseen fórmulas lácteas.

Ahora "hay chiripas (cucarachas) en el área donde se preparan los teteros", denuncia Silvia Bolívar, una enfermera con 25 años de servicio. Por los agujeros en paredes y techos se filtran aguas contaminadas y roedores, agrega. "Es duro cuando los pacientes nos tocan la puerta para decirnos que tienen hambre, temblando, a punto de desmayarse", se lamenta Silvia.

Sin jabón para lavarlos y con la máquina esterilizadora dañada, los biberones de la maternidad huelen mal. Una capa oscura de hongos cubre los envases plásticos donde almacenan el arroz o la pasta que les sirven a las madres.

Pisos y baños del hospital y la maternidad están sucios por falta de desinfectantes. La limpieza se hace con agua y trapos desgastados.

El presidente Nicolás Maduro, por su parte, asegura que la crisis se agravó por sanciones de Estados Unidos que, sostiene, mantienen bloqueados cientos de millones de dólares para comprar medicinas e insumos médicos, con más de 80% de escasez según gremios.

Fuente