La simulación de un ataque cibernético contra el ministerio de Defensa en Colombia resultó ser un "show para contrarrestar mentiras con falsedades". ¿Cómo impactan estas acciones la democracia?

Demonstrators take part in a protest as a national strike continues in Bogota

"Intento de bloqueo" se leía el 6 de mayo pasado en la página virtual del Ministerio de Defensa de Colombia y otras entidades del Estado. "De las 6 a las 9 de la mañana, ningún funcionario estaba autorizado para atender a periodistas ni medios de comunicación. A las 9, las redes se restablecieron y comenzó la campaña 'La verdad en un mar de mentiras #ColombiaEsMiVerdad', así reseña esta inusual acción gubernamental la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), con sede en Bogotá.

"Se trató de una acción de pedagogía”, explicó, por su parte, el ministro de Defensa en Twitter, como réplica a la denuncia publicada por la FLIP el pasado 29 de octubre.

La FLIP revive la puesta en escena del lanzamiento de esta campaña: "Se publicó un video en el que una voz en off decía 'nos intentan bloquear'. Luego, el ministro de Defensa, Diego Molano, y los comandantes de todas las fuerzas militares mencionaron algunas noticias que, a su juicio, consideraron falsas y recalcaron el valor de su trabajo en la protección de los colombianos".

La FLIP destaca que "en el video se omitió, por completo, la aclaración de que nunca hubo un ciberataque real", ni contra las Fuerzas Armadas, ni contra el Ministerio de Defensa, y que la acción hacía parte de su "estrategia para llamar la atención de la ciudadanía".

 ¿Combatiendo o copiando vicios?

"Lo que el Gobierno de Iván Duque intentó hacer fue desviar la información y la atención de la Justicia", dice a DW el analista político Ariel Ávila. Solo hay que recordar que "el Gobierno estaba reprimiendo violentamente el Paro Nacional, que había comenzado el 28 de abril, y entonces crecían los reportes de jóvenes asesinados, de mujeres manifestantes violadas y de ciudadanos que perdían un ojo por disparos de la fuerza pública".

Además de esto, inconcebible en "una supuesta democracia que dice combatir vicios autoritarios", la acción evidenció "corrupción y clientelismo, contratando a personas del círculo del ministro", agrega Ávila, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

¿Una escena ficticia para tratar la realidad de las noticias falsas? "Esta era una campaña contra las mentiras que inició con una mentira", dice a DW el director de la FLIP, Jonathan Bock, apuntando al llamado de "nos quieren bloquear" del Ministerio de Defensa de Colombia, un anuncio "falso".

Para Bock, el hecho trasciende la puesta en escena: "#ColombiaEsMiVerdad es una campaña que monitorea y etiqueta información sobre las instituciones. Sin control alguno, funcionarios públicos pueden clasificar como 'falsa' toda información que les parezca, debido a que en Colombia no existen parámetros ni leyes que regulen esta práctica", explica Jonathan Bock.

Y concluye que la Policía y otros funcionarios terminan convirtiéndose en "jueces de la verdad", porque determinan qué es cierto y qué no.

"Esta no es la manera de hacer frente al problema mundial de las noticias falsas", advierte advierte el director de la FLIP, que invita a reflexionar: "no se debe equiparar la difusión de noticias con el ciberterrorismo".

"Urge debate sobre ciberpatrullaje en América Latina"

¿Queda alguna lección de una escenificación ficticia para llamar la atención de la ciudadanía, a la que se le hace creer que se trata de un ataque real, que solo es aclarado tras la investigación de los medios?

"Para la Fundación para la Libertad de Prensa, es muy importante que se genere un debate, no solo en Colombia sino en toda América Latina, sobre las acciones de ciberpatrullaje y el etiquetado sin control de la información como falsa o verdadera", que el director de esta organización considera "inconstitucionales".

Bock destaca la necesidad de establecer "bajo qué parámetros se van a hacer y conocer este tipo de acciones", así como "cuál es el manejo que le están dando al monitoreo y a toda la información que se recoge de diferentes usuarios en redes sociales".

Aunque el ministerio de defensa afirme que se trató de una acción pedagógica, para Jonathan Bock no hay duda: "Lo que buscaban, era generar más miedo". El mensaje que queda, según la FLIP, es que la sociedad debe ganar conciencia de que "el ciberpatrullaje tiene un impacto en los derechos humanos y la libertad de impresión".

Ariel Ávila, profesor de la Universidad Externado de Colombia, destaca "el nuevo daño que le hace a la democracia la acción de ciberataque fingido, generando mayor desconfianza", y teme que "la estrategia de escenificar ataques virtuales ayude a enrarecer más el clima político en Colombia, que el 29 de mayo de 2022 elegirá al sucesor de Iván Duque".

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