Sociedad

Catalunya: Crece la participación ciudadana con respecto al reciclaje

La participación ciudadana es la clave en cualquier sistema de gestión de residuos, y los datos de los dos últimos años demuestran que el modelo actual funciona y puede mejorar.

Crédito: Neus Mascarós / La Vanguardia

Crédito: Neus Mascarós / La Vanguardia

Los ciudadanos catalanes han vuelto a hacerlo. La recogida selectiva de los residuos de envases creció en 2018 muy por encima de la media por segundo año consecutivo, elevando la tasa general de reciclaje en Catalunya hasta el 42%.

Aunque todavía va a ser necesario un mayor esfuerzo para lograrlo, estos resultados acercan a Catalunya a cumplir con el objetivo de reciclaje marcado por la UE para 2020 (50%). Una meta que, gracias al paso al impulso de los ciudadanos, puede verse no solo alcanzada sino superada.

Por fracciones, la recogida selectiva de los envases ligeros, aquellos que depositamos en el contenedor amarillo, ha sido la que más ha contribuido a este espectacular dato del reciclaje al aumentar casi en un 10%. El reciclaje de los envases de papel y cartón que van al contendor azul y los de vidrio (verde) también han crecido por encima del 6%.

La materia orgánica, cuyos restos depositamos en el contenedor marrón, sigue siendo el talón de Aquiles del reciclaje en Catalunya al encontrarse en proporciones todavía muy bajas respecto al resto de fracciones (pese a ser la más importante), pero también avanzó en siete puntos y medio el año pasado, lo que invita aún más a la esperanza.

Quedan importantes retos por asumir, como el de reducir la cantidad de residuos que generamos en nuestro día a día y el de lograr una mayor implicación de las empresas para que coloquen menos envases y envoltorios superfluos en el mercado, pero este espectacular crecimiento en las cifras del reciclaje demuestra que el nivel de responsabilidad ambiental está aumentando en la sociedad.

A ello han contribuido los esfuerzos divulgativos que se han venido realizando en las últimas décadas para promover el reciclaje en Catalunya, con el destacado impulso de las audaces y valientes campañas de comunicación llevadas a cabo por la Agència de Residus (ARC), como la famosa “Envàs on vas?” que alcanzó una gran notoriedad mediática y social.

La participación ciudadana es la clave en cualquier sistema de gestión de residuos, y los datos que ofrecen los balances de los dos últimos años demuestran que el modelo actual funciona y puede mejorar si se incorporan medidas que permitan seguir reduciendo el volumen de residuos domésticos y creciendo en la calidad y cantidad de su reciclado.

Uno de los principales objetivos en ese sentido es el de disminuir el nivel de impropios: los errores que cometemos a la hora de echar cada cosa a su contenedor. El otro es lograr la implicación de aquellos ciudadanos que todavía no reciclan y que siguen siendo demasiados.

Dos de las medidas que nos permitirían conseguirlos serían promover sistemas complementarios como el “puerta a puerta”, en el que la separación de las distintas fracciones se ajusta a un calendario semanal de recogida domiciliaria, e implementar mecanismos que posibiliten el pago por generación, un sistema en el que los que reciclan se ven beneficiados con una menor tasa de basuras mientras que los que lo mezclan todo pagan mucho más.

Y sobre todo hay que insistir en la necesidad de potenciar la recogida selectiva de la materia orgánica, la parte más importante de los residuos domésticos, todavía en niveles muy bajos y que es la clave para aumentar la tasa general de reciclaje. Por muchos esfuerzos que hagamos en separar y echar en el amarillo, el verde y el azul los envases, si no avanzamos más con el contenedor marrón nunca lograremos alcanzar el propósito de superar los objetivos de la UE.

Fuente