Sociedad

Brasil dejará ayuda humanitaria en la frontera para que los venezolanos la recojan

Brasil y Estados Unidos han trazado un plan para enviar ayuda humanitaria desde el estado brasileño de Roraima, en la frontera norte con Venezuela.

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El propio presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, ya había anunciado hacía días que Brasil aportaría ayuda desde el estado de Roraima, en su frontera norte, pero el Gobierno brasileño no lo confirmó de forma oficial hasta este martes.

La ayuda humanitaria, formada básicamente por medicamentos, material para hospitales y alimentos no perecederos, se depositará en dos puntos: la pequeña ciudad de Pacaraima, en la frontera, y Boa Vista, la capital de Roraima, a 215 kilómetros de la línea que separa Brasil con Venezuela.

El Gobierno de Bolsonaro dejará la frontera abierta para que sean los venezolanos quienes recojan esos paquetes: "La ayuda la recogerán camiones venezolanos conducidos por venezolanos", remarcó en rueda de prensa el portavoz del presidente, Otavio Rego Barros, que también descartó, por el momento, la participación de aviones de EEUU en la operación, tal como ocurre en Colombia.

La frontera que separa Pacaraima (Brasil) de Santa Elena de Uairén (Venezuela) es sencilla: una carretera de doble sentido en una llanura, por lo que los obstáculos logísticos serían mínimos. El máximo inconveniente podría deberse a los grandes atascos, puesto que se espera que miles de voluntarios movilizados por Guaidó acudan a la frontera el sábado para "una avalancha humanitaria". Habrá que ver, no obstante, si el Ejército de Maduro no les cierra el paso para impedirles entrar en territorio brasileño.

En las reuniones en Brasilia para organizar la operación, participaron los ministros de Defensa y del Gabinete de Seguridad Institucional, pero de momento no está previsto mandar más militares a Roraima. En este estado fronterizo ya hay unos 6.000 militares desde hace meses, participando en la "Operación Acogida" que puso en marcha el anterior Gobierno de Michel Temerpara ayudar a recibir a los que huyen del país caribeño. Junto con las agencias de la ONU, las Fuerzas Armadas de Brasil participan en la construcción y administración de albergues y campos de refugiados en los que actualmente hay más de 6.800 venezolanos. No está claro que papel desempeñarán los militares en la distribución de ayuda humanitaria.

Más allá de la cuestión de la asistencia social, el vicepresidente brasileño, Antonio Hamilton Mourao, un general del Ejército, no se cansa de repetir que una intervención militar en Venezuela está totalmente descartada, porque Brasil es fiel al principio de no injerencia. El ala militar del Gobierno intenta apaciguar los ánimos más exaltados de buena parte de la base más radical del partido de Bolsonaro y del ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, que no esconde su impaciencia por la demora en la caída del "régimen dictatorial y narcoterrorista" de Maduro.

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