Sociedad

Bolsonaro se sumó a una protesta masiva ignorando el aislamiento en medio de la crisis sanitaria

Los doctores habían pedido al presidente brasileño distanciamiento social después de que algunos de sus colaboradores dieran positivo por coronavirus.

Crédito: SERGIO LIMA / AFP

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha ignorado este domingo la recomendación médica de aislamiento después de haberse sometido a una prueba de coronavirus que resultó negativa. El mandatario de ultraderecha ha salido esta mañana del palacio presidencial para saludar mano a mano a decenas de simpatizantes que participaron en un acto de apoyo a su Gobierno. El presidente estuvo esta semana bajo sospecha de haber contraído el virus, después de que un ministro de su Gobierno, Fabio Wajgarten, que viajó junto con él a Estados Unidos, fuera diagnosticado con coronavirus. Otros dos integrantes de la comitiva del presidente brasileño también resultaron infectados.

Los médicos han advertido a Bolsonaro de que era necesario un tiempo de aislamiento pues tiene que someterse a una nueva prueba que descartará el periodo de incubación de la enfermedad. Bolsonaro ha desobedecido todas las recomendaciones médicas que ha dado la Organización Mundial de Salud y se puso en contacto con parte de sus seguidores, quienes participaron en el acto celebrado en Brasilia y que reunió a unas 8.000 personas para manifestarse en contra del Congreso Nacional y el Supremo. El presidente tomó su celular para hacer una transmisión en vivo en su página de Facebook y bajó la rampa del Palacio de Planalto para tocar las manos a decenas de simpatizantes. Se tomó selfies con ellos, sacudió banderas y carteles del público.

La presencia y apoyo de Bolsonaro en una protesta que ataca a los poderes Legislativo y Judicial puede ser considerado un crimen de responsabilidad, según la Constitución. La manifestación estaba programada hace más de un mes en varias ciudades y Bolsonaro la promovía discretamente. Antes de viajar a Estados Unidos, el sábado 6 de marzo, el presidente apoyó abiertamente las protestas, lo que afectó aún más las relaciones con el Parlamento y los ministros de la Corte Suprema. Después de la noticia de que uno de sus ministros se había infectado con el coronavirus y del alza de los casos de la epidemia en todo el país, Bolsonaro se mostró más cauto.

Siguiendo el consejo de parte de su equipo, el jueves 12 de marzo, Bolsonaro hizo un pronunciamiento oficial en radio y televisión. El mandatario alertó de los riesgos de la expansión de la epidemia, que podría saturar los hospitales públicos. “Los actos del 15 de marzo atienden a los intereses de la nación, pero necesitan ser repensados. Nuestra salud y la de nuestra familia tiene que ser preservada”, dijo. Ese mismo día, realizó su transmisión semanal vía Facebook para sus seguidores. Bolsonaro utilizó un cubrebocas junto al ministro de Sanidad, Henrique Mandetta, que conduce la crisis en Brasil. El presidente incentivó a los ciudadanos a seguir los cuidados que todos los países han aplicado para la pandemia: evitar multitudes. Hasta el sábado, se habían registrado 121 casos confirmados, pero las proyecciones contemplan una expansión en progresión geométrica desde ahora.

Bolsonaro no tuvo dudas en elegir entre dar el ejemplo para evitar la expansión del coronavirus y el apoyar actos radicales en favor de su Gobierno. El presidente está presionado por el Congreso en una disputa por gestionar parte del presupuesto. Así trató de agitar las calles con sus seguidores, que llevaban carteles con frases como “fuego y alcohol en contra del virus del Congreso y la Suprema Corte”. Algunos defendían una ley de la dictadura, la AI-5, para permitirle a Bolsonaro gobernar. La norma fue utilizada para cerrar el Congreso durante la dictadura.

A lo largo de este domingo, Bolsonaro compartió en sus redes sociales protestas a su favor en varias ciudades. En algunas se veían unas treintenas de personas. En otras, como Brasilia o São Paulo, algunos miles. El presidente tiene apoyo fiel del 30% de los electores. Está por verse si su popularidad crece o se desploma por la gestión de la epidemia.

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