Desde principios de octubre y bajo el hashtag #BalanceTonBar (Denuncia Tu Bar), las denuncian de violencia sexual en bares y locales de ocio nocturno se multiplican en las redes sociales. En Bélgica se abrió una investigación, mientras que en el Reino Unido crece la preocupación por el uso de jeringas para drogar mujeres.

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Desde el 10 de octubre, los testimonios que denuncian agresiones sexuales y violaciones en bares y discotecas se han multiplicado en las redes sociales, bajo el hashtag #BalanceTonBar (Denuncia Tu Bar). Igualmente, el uso de drogas dadas sin el consentimiento de las víctimas se está incriminando cada vez más.

“Compartimos una bebida y menos de media hora después, hubo un desmayo total para ambas. Mi amiga tuvo un accidente de auto y yo fui violada”. Esta es una de las historias de la larga lista de testimonios publicados en la cuenta Instagram BalanceTonBar. Muchas víctimas afirman haber perdido la memoria después de consumir una bebida. "¿Por qué me bajé del autobús? ¿Por qué fui hasta allí si no era mi ruta, pero sobre todo, qué pasó esa noche?", escribe por ejemplo una de ellas.

Las denuncias de agresiones tras el consumo, no consentido, de drogas han aumentado en varios países europeos como Bélgica, Francia y Reino Unido. Las acusaciones van desde estupefacientes puestos en secreto en las bebidas hasta sedantes directamente inyectados con jeringas.

“En Bélgica hubo una masiva toma de conciencia tras estas revelaciones, especialmente sobre el hecho de que las mujeres se sentían inseguras en el mundo nocturno. Estos testimonios han creado una extensiva onda mediática y política”, dijo a France 24 Maïté Meeûs, co-creadora de la cuenta BalanceTonBar.

La implicación del GHB 

"En muchas situaciones, la gente pone GHB a ciegas en las bebidas", dijo al diario Le Parisien, Dounia Salimi, que codirige la página de Instagram. Desde hace 20 años, esta sustancia, utilizada originalmente con fines médicos, ha sido desviada de su uso inicial y utilizada como droga en la vida nocturna. En dosis bajas, tiene efectos relajantes y eufóricos, pero cuando se toma en exceso, el GHB, también conocido como la "droga de la violación", es un sedante potente.

En la cuenta BalanceTonBar, los nombres de algunos establecimientos aparecen de manera repetida. Entre ellos, dos bares muy conocidos en un barrio de Ixelles, en los suburbios de Bruselas. En ambos lugares, los empleados son acusados de violencia sexual. "Según los testimonios, al menos un mesero drogó a mujeres poniendo una sustancia en sus bebidas", informó la emisora pública belga, RTBF.

La preocupación también se vive en la ciudad de Lieja, también en Bélgica, como lo demuestra la apertura de la cuenta de BalanceTonBar Lieja a finales de octubre. Pero el asunto se extiende más allá de las fronteras del país.

En Francia, desde septiembre, asociaciones y grupos feministas han llamado a la vigilancia en múltiples ciudades. BalanceTonBar también ha abierto otras páginas dedicadas al problema, sobre todo en París y en la ciudad de Lyon.

En el este de Francia, la asociación “Ru'elles Strasbourg”, que lucha contra el acoso y la violencia sexista y sexual, recibe, por ejemplo, numerosos testimonios de personas drogadas sin su conocimiento en bares o discotecas de la ciudad. A mediados de octubre, la asociación indicó que estaba trabajando en "un informe para la fiscalía".

Tras la presentación de varias denuncias, la fiscalía de Bruselas abrió una investigación. "A raíz de los testimonios que han aparecido en las redes sociales en las últimas semanas, la fiscalía de Bruselas quiere subrayar que toda denuncia relativa a delitos sexuales se tomará muy en serio", dijo la fiscalía el miércoles 20 de octubre.

"Además de la recolección de pruebas materiales, es decir, rastros biológicos e imágenes de las cámaras de vigilancia, se identifica e interroga al máximo número de testigos con el fin de construir un caso contundente y confrontar a cualquier sospechoso con estas pruebas", añadió, recordando que "todos se benefician de la presunción de inocencia".

La fiscalía se rehusó a comentar sobre los acontecimientos en Ixelles, "teniendo en cuenta el principio de confidencialidad de la información". Uno de los dos bares implicados comunicó que despidió a un miembro de su personal que había sido objeto de numerosas denuncias "a la espera de que se hiciera la luz sobre los hechos". La dirección del bar añadió que presentaría una demanda civil "si se demuestran las acusaciones".

Cinco días después de los primeros testimonios, cientos de personas se manifestaron en Ixelles para apoyar a las víctimas.

El 15 de septiembre, el colectivo “Nous Toutes 34” (Todas Nosotras 34) denunció un aumento del consumo de GHB. "Nos han informado que la droga GHB se está utilizando mucho en Montpellier en estos momentos. Tengan cuidado con sus bebidas en los bares y discotecas, hablen de ello a su alrededor", escribió el colectivo feminista en su página de Facebook.

 La Asociación General de Estudiantes de Montpellier publicó por su parte un comunicado en el que aconsejaba “conservar sus bebidas consigo, rodearse de personas de confianza, alertarlas si se sienten mal, vigilar su entorno durante la fiesta y avisar al establecimiento”.La “epidemia de las jeringas” genera nerviosismo en Reino Unido

Este problema que amenaza la seguridad de los jóvenes en bares y discotecas, también afecta al Reino Unido. En las últimas semanas, muchas mujeres y también algunos hombres han denunciado que se les han suministrado drogas sin su consentimiento.

Los testimonios explotaron después de que dos estudiantes de la Universidad de Nottingham hablaran en los medios, mostrando marcas de agujas y moratones en su piel. Zara Owen dijo que se despertó después de una fiesta con recuerdos borrosos y un dolor agudo en la pierna donde había visto una marca de aguja. Sarah Buckle fue llevada al hospital por sus amigos tras sufrir un colapso durante una noche de fiesta. Más tarde descubrió un hematoma en su mano con una marca oscura en el centro, que mostró al canal Channel 4 News.

Desde septiembre, la policía británica dijo que había recibido 140 informes de incidentes relacionados con bebidas que contenían droga y 24 denuncias implicando jeringas, según cifras citadas el 22 de octubre por la agencia de prensa AFP.

Desde entonces, la policía británica ha realizado las primeras detenciones. Según el diario The Guardian, las jóvenes han llamado a boicotear bares y clubes nocturnos en 45 ciudades de Reino Unido.

"La gente está realmente harta. Se ha llegado al punto de que todo el mundo conoce a alguien que ha sido drogado. Sólo queremos disfrutar de una noche de fiesta y sabemos que hay cosas que se pueden hacer para evitarlo", declaró a The Guardian, Milly Seaford, estudiante de la Universidad de Edimburgo y coorganizadora de Girls Night In, el nombre dado al movimiento.

Las jóvenes piden medidas para combatir el fenómeno, como controles más estrictos a la entrada de los establecimientos, tapas para las bebidas y formación para el personal.

Más de 171.000 personas firmaron el sábado una petición en la que se pedía al gobierno que hiciera obligatorio el registro de los clientes a la entrada de los locales nocturnos.

Desde Bélgica, Maïté Meeûs teme que este peligroso patrón se extienda más allá de las fronteras de Reino Unido. "Está bien tapar los vasos, pero si no hacemos nada más, si el problema se convierte en una epidemia de jeringas, como ocurre en el Reino Unido, será muy difícil actuar", advirtió, insistiendo en la necesidad de mejorar la formación del personal de bares y discotecas para la lucha contra la violencia sexual.

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