Sociedad

Arabia Saudí: Levantarán la prohibición de viajar al extranjero a las mujeres

Hasta este momento, las mujeres de cualquier edad como los hombres menores de 21 años, necesitan del permiso de su tutor para abandonar el país.

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Un cambio al controvertido sistema de tutela masculina que sojuzga a la población femenina se está fraguando en Arabia Saudí. El reino ultraconservador se prepara para levantar este mismo año las restricciones que aún padecen las saudíes para viajar al extranjero sin la necesidad del permiso de su tutor. La medida se produce tras un "annus horribilis" para el crédito internacional del príncipe heredero Mohamed bin Salman, con un goteo incesante de jóvenes que han escapado del país y buscado refugio extramuros.

Fuentes gubernamentales saudíes han avanzado el plan a The Wall Street Journal. La medida es una de las conclusiones de un comité encargado de reformar el sistema de tutela, que centra desde hace años las críticas de las feministas. "No hay duda de que el liderazgo, el Gobierno y el pueblo quieren ver cambios en este sistema", indica al rotativo un miembro de la vasta familia real saudí al tanto de la operación. "La discusión actual es cómo hacerlo tan pronto como sea posible sin causar oposición".

De momento, las mujeres de cualquier edad y los hombres menores de 21 años precisan del permiso de su tutor para abandonar Arabia Saudí. La medida podría ser adoptada antes de finales de año en un intento de detener la oleada de jóvenes y adolescentes que han logrado en los últimos meses escapar a sus familias y pedir asilo en el extranjero. El primer caso que abrió públicamente una senda que habían seguido con sigilo otras mujeres previamente fue Rahaf al Qunun, la joven que en enero huyó de su infierno familiar y acabó logrando asilo en Canadá tras un revuelo que concitó la atención internacional.

El pasado marzo las hermanas Reem y Rawan consiguieron ser trasladadas a un tercer país tras permanecer medio año atrapadas en Hong Kong. La última tragedia en trascender la viven aún Dua y Dalal, dos hermanas de 21 y 22 años que aprovecharon unas vacaciones familiares en Turquía para emprender la fuga. Según relatan ambas a EL MUNDO, su situación continúa siendo muy precaria. Hasta la fecha, no han logrado asilo y temen que su familia las localice y las obligue a regresar a Arabia Saudí.

Todas ellas comparten su declarada rebeldía contra el sistema de tutela que las mantiene en una eterna infancia, sin capacidad de control sobre sus vidas. En la actualidad, las féminas del reino ultraconservador no pueden viajar al extranjero, someterse a una intervención quirúrgica, casarse, alquilar un apartamento, matricular a sus hijos en un colegio, abrir una cuenta bancaria o viajar sin el permiso de un "mahram" (tutor varón) ya sea progenitor, cónyuge o hermano.

Lo que proponen las autoridades saudíes es eliminar la necesidad de solicitar el permiso para viajar en el caso de las mujeres mayores de 18 años, un trámite que ahora se efectúa a través de "Absher", una aplicación móvil creada por el centro de información nacional de Arabia Saudí. Una vez identificado con nombre de usuario y contraseña, el tutor accede a la información sobre las mujeres bajo su tutela.

El guardián puede manejar a su antojo la libertad de sus tuteladas. En apenas unos clics, por ejemplo, puede autorizar sus viajes precisando las fechas, el periodo total y el aeropuerto usado. A su disposición, tiene cuatro opciones: conceder permiso para un único viaje a cualquier destino o especificar los aeropuertos de origen y destino; aprobar múltiples viajes e incluso dar luz verde a todos los viajes posible hasta la fecha de caducidad del pasaporte, un máximo de cinco años.

El año pasado Riad abrió el camino a que las mujeres pudieran colocarse al volante, una reivindicación histórica que había alimentado protestas y arrestos. En sus entrevistas, Bin Salman se ha mostrado partidario de estudiar el fin del uso obligatorio de la "abaya", la túnica holgada y larga que las féminas del reino se colocan encima de su ropa habitual, pero ha sido menos explícito con el sistema de tutela. Los sectores más recalcitrantes rechazan cualquier cambio y asisten con indignación al tímido aperturismo.

Su intento de modernizar el país, ensombrecido por su afán de controlar todos los resortes del poder y por las consecuencias de sus agresivas decisiones, ha estado acompañado, sin embargo, por la represión de cualquier disidencia, incluida la de una decena de mujeres activistas. Aunque algunas de ellas han sido puestas en libertad bajo fianza recientemente, el pasado abril una nueva oleada de detenciones afectó a una decena de defensoras de los derechos de la mujer.

Las arrestadas en mayo de 2018 son víctimas de un juicio que ha suscitado una amplia condena internacional. Han denunciado, además, haber sufrido abusos y torturas entre rejas. Están acusadas de "haber mantenido contactos sospechosos con países rivales" y "socavar la seguridad y la estabilidad nacionales". Acusaciones que podrían conllevar condenas de hasta veinte años de prisión y que proyectas enormes dudas sobre el compromiso del reino con mejorar la situación de su población femenina.

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