Sociedad

Alemania: Todavía está permitido hacer deporte y pasear

Las autoridades alemanas han etiquetado las reglas como “restricciones a las salidas”, no como un confinamiento de la población.

Crédito: DAVID GANNON / AFP

Crédito: DAVID GANNON / AFP

Aunque el frío helaba las orejas, en la céntrica plaza Olof Palme de Berlín, junto al jardín zoológico, daba ayer a mediodía un sol estupendo. Una señora de cabello blanco y aspecto octogenario, sentada en el banco de piedra con su andador al lado, disfrutaba del momento, mientras unos pocos –poquísimos– transeúntes circulaban muy de rato en rato, guardando siempre las distancias. Mínimo: 1,5 metros.

Tras una semana de medias tintas en Alemania, con la mayoría de comercios no esenciales ya cerrados; sin escuela ni universidad; sin cines, teatros, discotecas ni actos públicos; pero con jóvenes reuniéndose de fiesta en los parques, y gente de todas las edades apretujada en restaurantes como si no pasara nada, esta semana ha llegado el vuelco.

Para intentar detener la propagación del coronavirus, el Gobierno federal y los 16 länder decretaron la obligación para los 83 millones de habitantes de Alemania de “reducir al absoluto mínimo indispensable el contacto con personas de fuera del hogar”, según anunció el domingo la canciller, Angela Merkel. Acto seguido, ella misma se puso en cuarentena domiciliaria por haber tenido contacto con un médico infectado. Su primer test dio negativo, pero sigue trabajando desde su casa, y le harán nuevos tests.

“Se trata de reglas, no son recomendaciones”, dijo muy seria la canciller el domingo sobre la conducta requerida contra el coronavirus. Se puede salir de casa sólo para trabajar, hacer la compra, ir al médico, atender a personas dependientes, y alguna otra tarea, usando para todo ello el transporte público si es necesario. Se debe guardar la distancia interpersonal mínima de 1,5 metros. Y a la calle se puede salir únicamente solo; o con otros miembros de la familia residentes en el mismo domicilio; o en compañía de otra persona aunque esta no viva en el mismo domicilio. En la práctica, y salvo para integrantes del círculo familiar, queda así prohibida en la esfera pública toda reunión de más de dos personas.

Aunque este nuevo régimen obliga a quedarse en casa y deja salir sólo en ciertos supuestos, las autoridades alemanas han etiquetado las reglas como “restricciones a las salidas”, no como un confinamiento de la población ( Ausganssperre , toque de queda). Es, desde luego, una versión más suave para el ciudadano de la vasta operación colectiva para cortar el contacto social con el que el virus salta de una persona a otra.

Y lo es porque incluye una válvula hacia el aire libre que la población confinada en España e Italia no tiene: aquí se permite salir a pasear o a hacer deporte, siempre y cuando se respeten las disposiciones sobre número de personas, adscripción domiciliaria y distancia interpersonal. El modelo , en realidad, empezó en Austria, donde aunque sí existe confinamiento obligatorio desde el 16 de marzo, se autoriza a salir a pasear solo o en compañía de personas con las que se comparte domicilio.

En la plaza Olof Palme de Berlín, la cronista se acerca a la señora que toma el sol y, manteniéndose a 1,5 metros, se presenta y le explica a grito pelado que en España su conducta no está ahora permitida. Ella pone cara de estupor, y dice: “Es mejor aquí, a mí me hace bien salir”.

Las calles de Berlín están casi desiertas, y la poca gente que circula mantiene el espacio requerido. Hay casi una nueva etiqueta entre peatones: cuando se coincide en zonas angostas, se negocia con la mirada, y uno u otro se mueve unos pasitos, como bailando el minué, para respetar la regla de 1,5 metros. En algunos supermercados –al hacer la compra ayer, fue así en uno de la cadena Reichelt–, un vigilante de seguridad organiza el número de clientes que entran, y un empleado desinfecta los carros.

Si la policía ve a tres personas demasiado juntas en la calle, las parará y les pedirá que acrediten domicilio común. Se prevén multas; en el land de Renania del Norte-Westfalia, por ejemplo, son 200 euros. Atención a la excepción bávara: en Baviera rige un régimen más severo, pues se permite a dos personas estar juntas en la calle sólo si viven bajo el mismo techo. Los infractores del confinamiento bávaro –aunque ahora las autoridades regionales usan también la expresión “restricciones a las salidas”– afrontan multas de hasta 25.000 euros. Según el Instituto Robert Koch (RKI), los casos confirmados de coronavirus eran ayer 27.436 (4.764 más que el lunes), y los muertos 114. Alemania escruta la curva de contagio confiando en que su estrategia de limitación de contacto entre personas sea efectiva.

En la calle hay gente que no ha salido a comprar, ni al médico, ni a trabajar. “Mi hijo de 8 años estaba muy pesado en casa; así que he venido con mi amiga y sus dos hijas a que se entretengan aquí”, cuenta Mariya Slancheva en la céntrica Wittenbergplatz de Berlín. La situación despierta perplejidad: las dos madres respecto de sus hijos, y entre ellas en tanto que dos personas pueden coincidir aunque no compartan domicilio, se ajustan a las reglas. Pero los niños corren de una madre a otra, y la distancia de 1,5 metros ni se sueña. El virus puede hallar resquicios en el actual modelo alemán.

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