Salud

Dixlexia: Más de 700 millones de personas en el mundo están en riesgo de ser excluidos socialmente

Las personas con dislexia no solo tienen dificultades en la lectura, la escritura y la ortografía, sino que también pueden tener problemas para hablar.

dislexia

Aunque es difícil calcular exactamente cuántos disléxicos hay en el mundo, la ONG Dislexia and Literacy International sugiere que al menos el 10% de la población la padece, lo que equivale a alrededor de 700 millones de personas.

Según la organización, la falta de destrezas básicas de alfabetización significa que muchos adultos jóvenes todavía carecen de las habilidades funcionales que necesitan para abrirse camino en el mundo moderno.

Incluso en los países más ricos donde la educación pública está disponible para niños de todos los orígenes, los recursos desiguales pueden crear grandes brechas en los servicios disponibles para los estudiantes con necesidades especiales.

Sin identificación del problema y una intervención efectiva, el impacto de la dislexia puede ser significativo y duradero, no solo para el individuo, sino para la sociedad en general.

"La mayoría de los disléxicos adultos tienen una vida de experiencia lectora en la que aprenden a realizar la tarea por cualquier medio que sea necesario", explica Joel B. Talcott, profesor de Neurociencia Cognitiva del Desarrollo en la Universidad de Aston, en Reino Unido.

"En algunos entornos donde se necesita desarrollar una capacidad de lectura altamente competente, estas demandas pueden exceder la capacidad de lectura del individuo y es entonces cuando llegan las dificultades".

Talcott dice que, en algunos casos, este puede ser el punto de quiebre que hace que una persona reconozca por primera vez que tiene dificultades para leer o lee de forma diferente a sus compañeros.

Una investigación notable, realizada por la Fundación KPMG en 2006, analizó los costos sociales de ignorar el analfabetismo relacionado con la dislexia.

Van desde el desempleo a problemas de salud mental pasando por programas de recuperación, además de costos debido al comportamiento antisocial que pueden llevar al abuso de drogas, el embarazo a edades tempranas y a penas de cárcel.

En Reino Unido, según el informe de KPMG, estos costos oscilan entre los US$6.250 y los US$80.000 a lo largo de la vida de un individuo.

Esto supone un total de entre US$247 millones y US$3.125 millones anuales, lo que supera con creces los costos de la intervención temprana.

En 2018, una comisión parlamentaria encontró evidencias de que existen barreras sistémicas al empleo de millones de posibles empleados en el Reino Unido que son neurodivergentes.

Esto significa que sus cerebros funcionan, aprenden y procesan la información de manera diferente.

El informe destacó una falta generalizada de concienciación social, errores en el respaldo del gobierno y discriminación en los lugares de trabajo, pero también muchos ejemplos de buenas prácticas.

La mayoría de las personas neurodivergentes son capaces y están capacitadas.

Son los procesos de reclutamiento los que los incapacitan.

Al verse obstaculizados en los procesos de solicitud de empleo, el 43% de las personas entrevistadas se sintió desanimado a postularse.

Otro 52% afirmó haber experimentado discriminación durante la entrevista o los procesos de selección.

"En demasiados casos, el ambiente en el lugar de trabajo todavía no acepta completamente la dislexia", dice Margaret Malpas, expresidenta de la Asociación de Dislexia Británica.

En 2016, una mujer con dislexia ganó en Reino Unido un caso de discriminación por discapacidad contra Starbucks después de que fuera acusada de falsificar documentos.

Un tribunal halló que Meseret Kumulchew había sido discriminada después de cometer errores debido a sus dificultades para leer, escribir y decir la hora.

"Creo que el caso de Starbucks era importante en ese momento, porque no había muchos casos de alto perfil con respecto a la dislexia, especialmente relacionados con una situación del tipo "David contra Goliat", cuenta Jenna Ide, la abogada de Kumulchew.

La portavoz de Starbucks, Georgia Misson, respondió que la firma ha trabajado arduamente para brindar apoyo y adaptarlo a los empleados individuales.

"Hemos aumentado la capacitación para aumentar la sensibilización entre nuestros empleados en relación con la discapacidad, hemos proporcionado nuevos equipos, como tabletas, para ayudar a los empleados con sus tareas diarias y tenemos la figura de una persona dispuesta a dar apoyo", dice.

Sin embargo, en Europa continental, la mayoría de los países no tienen la misma conciencia o protección nacional para los trabajadores como en Irlanda o Reino Unido.

Benedicte Beaugeois, por ejemplo, es disléxico y trabaja en un departamento de marketing digital en Francia. También ha trabajado para la ONG.

Según la Asociación Europea de Dislexia, la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y una directiva de la UE sobre la igualdad de trato en el empleo tienen el propósito de poner en marcha leyes que prohíban la discriminación y exijan a los empleadores que hagan ajustes razonables.

Sin embargo, actualmente no hay en Europa leyes específicas para los trabajadores con dislexia.

En Reino Unido, sin embargo, la dislexia se clasifica como una discapacidad.

Para evitar la discriminación y cumplir con la Ley, los empleadores deben realizar ajustes adecuados en los lugares de trabajo si las personas con dislexia lo requieren.

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