Salud

Crisis Médica en Venezuela

Faltan más de 75% de los insumos en hospitales y salas de primeros auxilios. La difícil realidad laboral induce las renuncias en los centros de salud: se calcula que más de 22.000 médicos han emigrado.

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La deficiente remuneración y el recargo de las jornadas de trabajo forman parte de la cotidianidad de quienes ejercen la medicina en Venezuela, a quienes les toca dar la cara a los pacientes por un sistema de salud colapsado. Un residente de posgrado gana aproximadamente 800.000 bolívares, monto insuficiente para cubrir las necesidades más básicas, incluyendo la comida.

“La carencia de insumos es enorme. No tenemos material para hacer rayos X, tienes que tomarle fotos a las placas con el celular para poder tener los resultados. Los tubos para realizar hematologías deben comprarlos los familiares. En el laboratorio no hay reactivos”, cuenta una residente de segundo año del posgrado de Cardiología Karilyn  Silva.

“Muchas veces, cuando nos llegan emergencias y nos faltan insumos o medicamentos, preguntamos en todos los servicios del hospital a ver cómo podemos cubrir la demanda; si no conseguimos nada, lamentablemente hay que referir al paciente. Es usual que las personas tengan que recorrer varios centros de salud hasta encontrar uno donde las puedan atender”, indicó Silva.

Desde hace años los médicos de los hospitales públicos ejercen la medicina en circunstancias tan precarias como las de una guerra. “Lo más triste es que te acostumbras”, dijo Karilyn Silva.

El presidente de la Federación Médica Venezolana (FMV), Douglas León Natera,  opinó que se trata de condiciones de trabajo deplorables, y según sus estadísticas, la escasez de material medicoquirúrgico en los hospitales es de  95%.

Por su parte, la Encuesta Nacional de Hospitales, efectuada por la agrupación Médicos por la Salud, situó el año pasado en más de 75% las deficiencias de medicamentos, material medicoquirúrgico y catéteres en los centros asistenciales del país.

María Yanes, ex presidente de la Red de Sociedades Científicas Médicas, ratificó que “El médico no cuenta con las condiciones para trabajar en los centros de atención pública. No están las herramientas fundamentales para que pueda prestar una atención médica de calidad y oportuna; no por culpa del médico, sino porque, por ejemplo, un cirujano quiere intervenir a un paciente y hay que suspender porque no hay anestesiólogo, o porque el aire acondicionado no sirve. No hay materiales de uso corriente, como tapabocas, gasas o guantes. Los equipos no sirven, los laboratorios están cerrados”.

En cuanto al ingreso mensual que perciben los médicos, en el caso de Silva, que es estudiante de posgrado, es de aproximadamente 800.000 bolívares. Un poco más de la mitad lo destina a pagar el alquiler de su departamento, que comparte con otros tres médicos. Se traslada en transporte público, en lo que se le va mensualmente el 12% de su sueldo. “Generalmente trato de desayunar en mi casa y me traigo el almuerzo. Cuando no lo puedo traer, no como porque un almuerzo aquí cuesta alrededor de 200.000 bolívares”, indicó.

León Natera apuntó que un médico del sistema público tampoco puede comprar zapatos o ropa, ni mucho menos un libro. Orlando Rodríguez, médico adjunto del servicio de Cardiología del Hospital Vargas, comenta que mantenerse actualizados, algo que debería ser prioritario, se torna cada vez más cuesta arriba. “¿Cómo compro revistas, cuya suscripción mensual tiene un costo aproximado de 200 dólares americanos?”.

El presidente de la FMV señaló que “las instalaciones de trabajo ­son inhóspitas porque no hay siquiera donde reposar. Si hay espacios para eso, no hay sábanas, o no hay camas, y deben acostarse en el piso”.

La deficiencia en las condiciones laborales y de trabajo también afecta a los ambulatorios. Una joven de 23 años de edad, egresada de la UCV, también relata las condiciones en las que debe trabajar. “En los ambulatorios nunca hay medicamentos. Si llega una persona con un pre infarto, no hay ni una aspirina para evitar que se complique. Muchas veces no hay agua. Una vez en Las Lomas tuvimos que irnos porque la hediondez era insoportable”.

“Por la falta de personal dejaron de respetar nuestro horario y rotaciones”, denunció.

La FMV cifra en 22.000 la cantidad de médicos que se han marchado de Venezuela.

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