Salud

Bajó el consumo de preservativos y drogas sintéticas, causando un aumento en las cifras de ETS entre los jóvenes

Las últimas cifras de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) batieron un récord por quinto año consecutivo, según los nuevos datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en los EEUU.

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Según las cifras de la OMS, cada día, más de 1 millón de personas contraen una infección de transmisión sexual curable. En total, se registran anualmente más de 376 millones de nuevos casos de estas cuatro infecciones: clamidiosis, gonorrea, tricomoniasis y sífilis. Aproximadamente una de cada 25 personas, a nivel mundial, está infectada con una o más de estas enfermedades y cada vez que se usan antibióticos para tratarlas, aumentan las posibilidades de que surja una resistencia a los medicamentos.

Los diagnósticos de enfermedades de transmisión sexual en 2018 batieron un récord por quinto año consecutivo, según nuevos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos. La clamidia fue la ETS más común en 2018 con más de 1,7 millones de casos reportados, seguidos por más de 580.000 casos de gonorrea: aumentos de 3% y 5% con respecto a 2017, respectivamente. Aunque menos común, los diagnósticos de sífilis también aumentaron, superando los 115.000 casos en total.

“Estas son solo infecciones diagnosticadas e informadas”, asegura Elizabeth Torrone, epidemióloga de los CDC. “Dado que muchas ETS son asintomáticas -continuó-, muchas personas tienen infecciones que nunca se diagnostican ni se informan”. La especialista expresó su preocupación por el aumento de la sífilis, tanto entre adultos como bebés que contraen la infección de sus madres durante el embarazo o el parto. Se notificaron alrededor de 1.300 casos de sífilis congénita en 2018, un aumento del 40% respecto al año anterior, y la enfermedad contribuyó a 94 muertes infantiles.

Para Torrone, existen algunas posibles razones para los aumentos persistentes en los diagnósticos de ETS. Uno podría ser simplemente que más personas están siendo examinadas, lo que lleva a más informes de casos a los CDC. Sin embargo, la investigación también sugiere que menos personas hacen uso de los preservativos, particularmente en poblaciones de alto riesgo, como adultos jóvenes y hombres que tienen sexo con hombres. Y ciertas enfermedades que anteriormente afectaron a subconjuntos de la población parecen haberse extendido a nuevos grupos, lo que hace que sea más difícil prevenir y contener infecciones. Por ejemplo, la sífilis históricamente afectó principalmente a hombres que tienen sexo con hombres, pero ahora también está en aumento entre las mujeres.

Aproximadamente el 81% de los casos de sífilis de 2016 se dieron entre varones gays y bisexuales, según el CDC. De manera paradójica, un avance se vincula a este retroceso: la aprobación de la profilaxis pre-exposición (PrEP), una píldora diaria que ayuda a prevenir la infección de VIH en personas que tienen un riesgo más alto que el promedio, causó el extraño efecto de disminuir el uso del preservativo, lo cual aumentó las ETS. Por su parte, el consumo de metanfetamina incidió en el aumento de la sífilis, ya que se asocia a un aumento de la pulsión sexual y a menor cuidado médico.

Las infecciones suceden principalmente entre mujeres y hombres heterosexuales de 20 a 24 años, según el Grupo Especial de Servicios Preventivos de ese país. Como se trata de poblaciones en edad reproductiva, es importante tratarlas ya que, si no se lo hace, algunas ETS pueden causar infertilidad y complicaciones en el embarazo, además de inflamación y dolores pélvicos.

La utilización del preservativo es crucial para lograr un enfoque integral, eficaz y sostenible de la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. El desarrollo de nuevas tecnologías de prevención, como las vacunas contra el VIH y los microbicidas, continúa avanzando pero los preservativos seguirán siendo por muchos años el principal medio de prevención.

Es necesario entender que siempre que haya penetración (oral, anal o vaginal) hay riesgo de transmisión en diversos grados pero al usar preservativo esa probabilidad es del 0%. Más allá de esto, el uso del preservativo es la vía más segura para tener relaciones sexuales y evitar además otras infecciones de transmisión sexual.

“Estamos constatando una preocupante falta de progresos en la lucha por detener la propagación de las enfermedades de transmisión sexual en el mundo. Se trata de una señal de alarma para que despertemos y trabajemos juntos a fin de que todas las personas, en todas partes, puedan acceder a los servicios que necesitan para prevenir y tratar esas enfermedades debilitantes”, señaló Peter Salama, director ejecutivo de Cobertura Sanitaria Universal y Curso de la Vida de la OMS.

En la actualidad, la naturaleza cambiante de las relaciones y la influencia de las nuevas tecnologías se presentan como un factor incidente. Por eso, reducir las tasas de ETS requerirá medidas para abordar el estigma sobre el uso de anticonceptivos y las pruebas de salud sexual.

“El sexo es cada vez más accesible. Ahora existen aplicaciones de citas y probablemente ese sea un factor. Si es accesible y tienes más relaciones sexuales, tienes más ETS", indicó Teodora Wi, médica de la OMS.

Desde su creación en los 90, el crecimiento de las aplicaciones de citas fue imparable. Desde entonces, las nuevas tecnologías redefinieron por completo el modo en que la gente se conocía, y sin dudas tuvieron su explosión y auge definitivo gracias a la popularidad de los smartphones.

Las ETS se transmiten principalmente a través de las relaciones sexuales sin protección, ya sean vaginales, anales u orales. Además, algunas de ellas —como la clamidiosis, la gonorrea y la sífilis— también se pueden transmitir durante el embarazo y el parto o, en el caso de la sífilis, por contacto con sangre o hemoderivados infectados o al inyectarse drogas. Las mismas se pueden prevenir no asumiendo riesgos durante las relaciones sexuales (utilizando preservativos correctamente y con regularidad) y mediante la educación sexual.

“Las enfermedades de transmisión sexual no deben tratarse de manera diferente a cualquier otra infección. No podemos barrerlas debajo de la alfombra y pretender que no existen”, concluyó Wi.

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