Política

México: López Obrador provoca incertidumbre en el sector de las renovables

El Gobierno cancela una subasta eléctrica y suspende una línea de transmisión, dos prioridades para la industria verde.

molinoviento

En una semana, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha cancelado, sin mucha explicación la cuarta subasta eléctrica a largo plazo y una línea de interconexión clave para transportar la electricidad del sur al centro del país. La industria renovable, que acumula varios años con fuertes tasas de crecimiento en uno de los países con mayor potencial del planeta, ha reaccionado con una mezcla de preocupación y perplejidad ante las decisiones, que pueden hacer descarrilar la promesa verde y los objetivos de reducción de emisiones a los que se han comprometido las autoridades mexicanas.

La Secretaría de Energía citó la semana pasada “consideraciones técnicas, económicas y de planeación energética” para justificar la cancelación de la cuarta subasta eléctrica,un sistema que permite a los generadores de energía vender su producción a la Comisión Federal de Electricidad (CFE, de titularidad pública) y a otros compradores privados. López Obrador, que de palabra siempre se ha mostrado a favor de la transición hacia una matriz eléctrica más verde, confirmó la decisión este martes. Pero el intento del presidente por aclarar la cuestión y la presentación del Programa Nacional de Electricidad —que se espera para la próxima semana— no despejan, ni mucho menos, la incertidumbre.

El mecanismo, establecido por el expresidente Enrique Peña Nieto (PRI) en 2013, es visto por los expertos como un instrumento clave para alcanzar el 35% de energías limpias para 2024, frente al 21% en 2017. Con el retraso en el lanzamiento de nuevos proyectos que provoca la cancelación de las subastas, ese objetivo peligra. La alta participación en las convocatorias anteriores redujo, además, los precios de la electricidad a mínimos históricos: en la última, celebrada a finales de 2017, la italiana Enel se comprometió a producir energía solar a 17,7 dólares por MWh, un récord mundial. La patronal del sector eólico, Amdee, estima que de la primera subasta —celebrada a principios de 2016— ya está en operación más de la mitad de los proyectos.

Antes de la decisión, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la voz del sector privado mexicano, había expresado su “profunda preocupación” por el futuro de este mecanismo. “Cancelar estas subastas implicará inhibir las futuras inversiones del sector privado en las energías renovables”, advirtió en un comunicado. Durante los tres últimos años, la CCE cifra la inversión renovable en 8.600 millones de dólares, pero el potencial es mucho mayor. La Secretaría de Energía estima que los recursos solares son 75 veces superiores a la capacidad instalada actual y los eólicos, casi ocho veces mayores.

El otro golpe ha venido por el lado del sistema de transmisión eléctrica, cuya saturación es vista como un limitante para el sector. Tras meses de retrasos, la Secretaría de Energía finalmente suspendió la licitación de la línea de interconexión entre el istmo de Tehuantepec, en el Estado de Oaxaca (sur) —una región favorecida por los fuertes vientos y que concentra gran parte de la producción eólica— y el centro del país —el principal consumidor de electricidad, con la Ciudad de México y el Bajío, uno de los grandes polos industriales mexicanos—. La falta de infraestructura puede limitar la construcción de nuevas plantas, ante la incapacidad para que la electricidad pueda ser transportada hasta el lugar donde se consume: los grandes centros urbanos y manufactureros.

La decisión no afecta a todo el sector por igual. Las empresas fotovoltaicas, por ejemplo, tienen una clara ventaja sobre las eólicas: en un país como México, la luz solar es un recurso ampliamente accesible y es más sencillo instalar las placas cerca de los puntos de consumo. El viento, en cambio, está concentrado en ciertas regiones del país, alejadas de los Estados en los que se concentra la mayor proporción de población y de actividad económica, por lo que el transporte es clave. Otras empresas del sector eólico consultadas por este diario afirman que esa decisión tampoco les repercute porque sus plantas ya están conectadas al sistema, pero solo es una cuestión de plazo: cuando quieran crecer en México —y el sector tiene al país norteamericano entre ceja y ceja—, necesitarán de esta nueva infraestructura para poder evacuar la electricidad generada.

Para Amdee la construcción de esta línea es fundamental para que se cumplan sus proyecciones de triplicar la generación de aquí a 2024. Su esperanza es que la suspensión no acabe en una cancelación definitiva. Más allá del reto energético, Juan Carlos Belausteguigoitia, director del Centro ITAM de Energía y Recursos Naturales, opina que la anulación del plan sería un sinsentido desde un punto de vista de lucha contra la pobreza, una de las prioridades del nuevo Ejecutivo mexicano: “El Gobierno quiere desarrollar el sureste de México y para eso necesitan líneas de transmisión”.

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