Pobreza

¿Cuántas generaciones tendrá que esperar un niño latinoamericano para salir de la pobreza?

Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, un niño deberá esperar 330 años para salir de la pobreza en Colombia, lo que equivale a 11 generaciones.

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El estudio, que se extendió por cuatro años e incluyó a más de 20 países en distintas partes del mundo, señala que la movilidad social se estancó y la desigualdad aumentó en la última década.

Entre sus conclusiones, el informe establece que para salir de la pobreza un niño tendrá que esperar 2 generaciones en Dinamarca, 3 en Finlandia y 5 en Estados Unidos.

En América Latina, deberá esperar 6 generaciones en Chile y 9 en Argentina. En Brasil serán 9 y 11 en Colombia.

"Esto es decepcionante", dice Gabriela Ramos, directora general de la OCDE, "el problema es que ha habido un crecimiento excepcional de la riqueza, pero vemos al mismo tiempo cómo hay familias que siguen atrapadas en la pobreza o en trabajos informales de mala calidad".

Según Ramos, Colombia es el país más desigual de América Latina por su alta concentración de ingresos. Y no se trata de la medición que habitualmente se hace utilizando el Coeficiente de Gini.

En el estudio de la OCDE los investigadores analizaron el ingreso de los hogares del 40% de la población con menos recursos económicos y del 10% más rico.

Una gran parte de la población se mueve en el mundo del empleo informal, sin posibilidades reales de progresión. "No tienen cobertura médica, ni pensiones, ni servicios básicos. Entonces las dificultades se reproducen porque el impacto redistributivo del sistema de impuestos y de la seguridad social no le llega a los más pobres", agrega Ramos.

En varios países de la región hay familias que logran salir de la pobreza, pero que en un pestañear de ojos vuelven a caer, algo que algunos analistas suelen llamar como una clase media vulnerable que regresa a su situación original ante cualquier imprevisto.

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Basta con que un miembro de la familia se enferme, por ejemplo, para que el círculo vuelva a repetirse. Es que así como se hereda la riqueza, también se hereda la pobreza.

En cuanto a Chile, el país tiene más movilidad social, pero es muy volátil. "Tiene un nivel de empleo informal más bajo que Colombia, Brasil o México", comenta Ramos. "Aparentemente el impacto del gasto público ha sido mucho más importante en Chile que en otros países".

El 30% de las familias más pobres de ese país ha tenido la posibilidad de moverse hacia arriba, pero en paralelo, cerca de la mitad de los que mejoran vuelve a su condición previa, lo que genera una alta volatilidad.

El otro factor es el crecimiento económico, que en Chile se ha mantenido estable y ha permitido reducir la brecha, además de los efectos de programas sociales y beneficios para que las empresas puedan invertir en la educación de los trabajadores.

Tanto esta investigación como otras, insisten en la necesidad de asignar recursos a la educación preescolar.

Lo que se ha visto con el paso de los años es que ha aumentado la cobertura educacional, pero la calidad sigue pendiente.

México y Brasil, por ejemplo, han mejorado sus resultados en Matemáticas y Lenguaje, pero aún siguen muy por debajo del lugar que deberían tener al considerar el ingreso per cápita.

"La educación de baja calidad genera empleos de mala calidad y así se reproduce el ciclo de desventajas", dice Ramos.

Desventajas que persiguen a la región desde hace décadas y que en algunos casos se niegan a desaparecer.

"En América Latina la movilidad se estancó. Pienso que ahora estamos remontando, pero con muchas incertidumbres en el camino".

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