Medio Ambiente

Noruega: Acuerdan la mayor desinversión conocida en combustibles fósiles

El Fondo de Riqueza Soberana renuncia a activos en carbón, petróleo y gas que superan un valor de 13.000 millones de dólares.

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El Parlamento noruego ha votado y ratificado por unanimidad dar instrucciones al Fondo de Riqueza Soberana (el fondo de pensiones del gobierno noruego, también conocido como el Fondo del Petróleo) para que venda valores estimados en unos 7.500 millones de dólares de unas 150 empresas de petróleo y gas.

También ha dado el mandato de desinvertir miles de millones más en compañías de carbón. La renuncia al carbón puede alcanzar los 5.800 millones de dólares según las estimaciones de las oenegés.

Esto eleva el total estimado de las exclusiones de carbón, petróleo y gas a más de 13.000 millones de dólares.

El Fondo también está autorizado a invertir hasta 20.000 millones de dólares en energías renovables (2% del fondo), principalmente en proyectos eólicos y solares en los mercados desarrollados.

Toda esta decisión responde a consideraciones estrictamente financieras. El mayor productor de hidrocarburos en Europa occidental, Noruega, busca limitar la exposición de sus finanzas públicas en un sector cada vez más cuestionado, incluso por los inversores ante la gravedad de la crisis climática originada por lo combustibles fósiles.

El resultado de esta decisión es que el Fondo tal vez se deshaga de activos en gigantes mineros fuertemente involucrados en el carbón, como el suizo Glencore, el australiano BHP Billiton, el estadounidense Anglo American y las empresas de energía que utilizan este combustible fósil, como el alemán RWE y Italiano Enel, informa France Press.

Todo ello es el resultado de una votación de los parlamentarios, que adoptaron el acuerdo propuesto a principios de abril por el gobierno de derecha para ajustar los criterios de administración del fondo.

Hasta ahora, el Fondo debía mantenerse alejado de las empresas mineras o de los productores de energía con más del 30% de la actividad vinculada al carbón.

De ahora en adelante, el fondo deberá dejar de invertir en compañías que produzcan más de 20 millones de toneladas de carbón por año o con más de 10,000 MW de electricidad de este combustible fósil.

Según varios grupos de defensa del medio ambiente, esta decisión comportaría la venta de acciones por un valor de más de 5.200 millones de euros en ocho empresas.

“Es bueno ver que Noruega está desprendiéndose de algunos de los mayores enemigos del Acuerdo de París contra el cambio climático”, declaró el jefe de la oenegé Urgewald, Heffa Schuecking, quien lamentó que esta medida no se aplica a las empresas que planean la construcción de nuevas centrales de carbón.

“El gran problema económico relacionado con la energía en la próxima década será el asalto a los bastiones de combustibles fósiles por parte de fuentes de energías renovable menos caras en la fase de construcción y explotación, mucho más limpia y mucho más fáciles, eficientes y rápidas en su despliegue”, declaró Mark Lewis, jefe de investigación sobre cambio climático de BNP Paribas.

Las decisiones relacionadas con el fondo de riqueza soberana de Noruega, que controla el equivalente al 1,4% de la capitalización de mercado del mundo, son tanto más importantes por cuanto a menudo son seguidas por otros inversores.

Según el New Scientist, Bill McKibben, y el director de Divest Invest, ésta podría es la mayor desinversión en petróleo y gas divulgada públicamente hasta la fecha.

El fondo es un gigante de la inversión que posee un promedio del 1,3% de todas las empresas que cotizan en bolsa en el mundo, por lo que se estima que esta decisión repercutirá en todos los mercados internacionales. No sólo supondrá la mayor desinversión en combustibles fósiles sino una masiva inversión en energías renovables hasta la fecha.

La razón de esta decisión sobre el petróleo y el gas es “reducir la vulnerabilidad de nuestra riqueza común [de Noruega] a un descenso permanente del precio del petróleo”, según ha argumentado el Ministerio de Hacienda noruego.

La decisión sobre las energías renovables forma parte de una estrategia de inversión. La decisión sobre el carbón, sin embargo, es un fortalecimiento de una política en vigor desde mayo de 2015 centrada en motivos éticos. Las propuestas energéticas han contado con el apoyo de todos los partidos.

Según el análisis encargado por el propio Ministerio de Hacienda, se estima que el mercado mundial de infraestructuras de energía renovable crecerá casi un 50%, de 2,9 billones de dólares en 2017 a 4,2 billones de dólares en 2030, impulsado principalmente por las nuevas adiciones de capacidad de energía solar y eólica.

Esta medida supondrá un gran impulso para estas inversiones.

“En materia de petróleo y gas, es casi seguro que se trata de la mayor desinversión hasta la fecha, y el hecho de que provenga de personas profundamente experimentadas en la industria petrolera deja claro que el dinero inteligente está huyendo del sector, por razones tanto morales como financieras”, ha valorado Bill McKibben, fundador de 350.org, dijo:

“Es una clara señal de que el trabajo de decenas de miles de activistas en todo el planeta está dando sus frutos”.

“Noruega se acaba de convertir en el campeón indiscutible del movimiento de desinversión en combustibles fósiles: A diferencia de otros fondos masivos que se han comprometido a desinvertir sólo en carbón, Noruega entiende que el creciente riesgo climático también requiere una forma de desinversión de las compañías de petróleo y gas”, señala Clara Vondrich, directora de Divest Invest.

“Más allá de aislar su cartera contra la inevitable y permanente caída del precio del petróleo, la decisión de Noruega pone en conocimiento de la industria de los combustibles fósiles que el dinero inteligente está en las energías renovables: El compromiso histórico de Noruega de invertir miles de millones de dólares en proyectos solares y eólicos es sólo una muestra de lo que vendrá cuando los inversores se desprendan del pasado e inviertan en el futuro”.

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