Medio Ambiente

Los suelos suelen ser los grandes olvidados en las políticas climáticas de la UE.

El Instituto Europeo de Políticas ambientales (IEEP) propone políticas y normativas para que los suelos se protejan y a la vez se conviertan en verdaderos sumideros, contribuyendo de este modo a la adaptación y mitigación climática.

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En su documento “Integración del suelo en la política climática de la UE”, el IEEP deja clara la importancia de los suelos para contribuir a los objetivos de reducción de emisiones de aquí al 2030 y de neutralidad climática para 2050.

Los suelos representan el mayor almacén de carbono terrestre en el planeta: contienen 2.500 giga toneladas de carbono, más de tres veces la cantidad de carbono en la atmósfera y cuatro veces la cantidad almacenada en plantas y animales. A su vez:

Los suelos eliminan aproximadamente el 25% del carbono equivalente emitido por el uso de combustibles fósiles en el mundo cada año.

Los sectores agrícola y forestal son claves para la eliminación de carbono de la atmósfera mediante la captura y almacenamiento en los suelos y en la biomasa. Además, contribuye a la salud de las funciones del suelo y a la producción de productos básicos para nuestra alimentación y para muchos servicios que producen los ecosistemas.

El contenido de carbono de los sistemas de cultivo puede ser deficiente, pero las tierras cultivables también representan la oportunidad más importante para aumentar el secuestro de carbono.

Si bien los pastizales o herbazales son un sumidero neto de carbono, se estima que eliminan hasta 80 Millones de toneladas (Mt) de carbono en la UE; los campos de cultivo y los pastizales de la UE son fuentes de emisiones netas, liberando alrededor de 75,3Mt de CO2 en 2017. Más concretamente, sólo el 1 % de las tierras de cultivo están cubiertas con suelos orgánicos, pero representan el 55% del total de las emisiones de los suelos de las tierras de cultivo. Respecto a las tierras de pasto, el 3 % de la superficie cubierta por suelos orgánicos están emitiendo tanto carbono como el 97 % de la superficie de pastos de los suelos minerales que están secuestrando carbono.

Es por ello que el IEEP entiende que, habida cuenta que la UE quiere lograr la neutralidad climática en 2050, y que la Comisión ha propuesto el objetivo de reducción del 55% para 2030 respecto a los niveles de 1998, es importante realizar urgentemente la transición de los suelos cultivables como emisores netos a sumideros netos de carbono, lo que podría representar un cambio significativo en las emisiones netas, a cuyos efectos se deberían adoptar:

Medidas para aumentar la retención de carbono.

Preservar lo que tenemos evitando pérdidas, especialmente las grandes reservas de turba y otros suelos con un alto contenido orgánico. Las mayores emisiones de CO2 de los suelos son el resultado del drenaje de los suelos orgánicos. Los factores locales, como los ecosistemas y los factores meteorológicos, tienen un impacto significativo en el carbono orgánico del suelo, lo que significa que las decisiones políticas para mejorar la materia orgánica del suelo deben tomarse a nivel nacional y subnacional, en particular cuando se decide el cambio de uso de la tierra o la forestación. Las iniciativas para preservar los bosques antiguos y los suelos que contienen son particularmente importantes. Por otro lado, también es muy importante evitar la ocupación de suelo innecesaria en los entornos urbanos mediante el reciclado y la densificación del suelo.

Aumentar el secuestro de carbono en donde sea factible. Aumentar las prácticas agrícolas conocidas y probadas que pueden mejorar significativamente la retención de carbono en los suelos, como los cultivos de cobertura, la rotación de cultivos diversificado, los métodos de labranza con un mínimo de perturbación del suelo, la agricultura orgánica, la agrosilvicultura y el uso de más materia orgánica en el suelo. También el cierre de los ciclos de los nutrientes es importante porque además significa reducir la demanda de insumos de fuentes finitas y de alto consumo energético. La agrosilvicultura también puede contribuir, por ejemplo, añadiendo capacidad fotosintética adicional a la tierra y proporcionar beneficios y sinergias ambientales, por ejemplo, evitar la erosión, mejorar la biodiversidad, almacenar carbono y regular el agua.

Adaptación para mejorar los sumideros de carbono. La buena calidad de los suelos y las prácticas sostenibles de gestión del suelo son muy importantes para la adaptación climática. La estructura de los suelos sanos ayuda a absorber el agua, reduciendo las inundaciones y conservando el agua durante las sequías. Los sistemas de raíces de las plantas sanas también ayudan a prevenir la absorción de agua y a reducir su movimiento a través de las cuencas. La erosión es una gran amenaza para la agricultura y los ecosistemas sanos, por lo que su prevención es una prioridad fundamental para la adaptación. El pastoreo adaptativo multiparcela (AMP) como, por ejemplo, de cultivos de cobertura, la limitación de la labranza y la gestión del pastoreo, son igualmente útiles para la adaptación al clima.

Vigilancia para seguir los progresos y comprender los cambios. La acción normativa en la esfera de los suelos adolece de un problema de datos incompletos e insuficientes sobre la calidad de los suelos y, en particular, de su vinculación con las prácticas de ordenación agrícola. Además, la respuesta de la vigilancia suele ser lenta. Esto es así, en parte, por el hecho de que los suelos responden con relativa lentitud a los cambios de su gestión, especialmente en lo que respecta al secuestro de carbono. Sin embargo, existen nuevas técnicas de vigilancia y evaluación de los suelos agrarios que podrían desplegarse como parte de la arquitectura de las políticas de la UE y de los Estados miembros, y que podrían mejorar notablemente la situación, especialmente si se vinculan sistemáticamente a la comprensión de las prácticas de gestión agrícola que se están desplegando.

¿Distinguir entre emisiones negativas, sumideros y reducción de emisiones? La dependencia de los sumideros de carbono por sí sola para controlar el cambio climático o compensar a otros sectores, no es suficiente porque su impacto puede invertirse rápidamente. Por consiguiente, las políticas para mantener y aumentar los sumideros existentes deben diseñarse teniendo en cuenta la vulnerabilidad de esos sumideros en el uso de las tierras agrícolas. La claridad entre los objetivos de reducción de las emisiones y la absorción de carbono podría contribuir a fomentar políticas climáticas más activas en relación con el suelo y a fomentar los esfuerzos de mantenimiento. Esto ayudaría a diseñar políticas específicas para cumplir cada uno de los dos objetivos y aumentar la transparencia y la eficacia.

Objetivo claro. Debería fijarse una fecha límite para que los suelos agrícolas se conviertan en un sumidero neto de carbono en la UE. Este objetivo debe reflejar el objetivo general de la neutralidad climática para 2050. Para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, los suelos agrícolas europeos deberían convertirse en un sumidero de carbono lo antes posible.

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