Medio Ambiente

Los corales pueden morir por los protectores solares

El archipiélago de Palaos, primer país que prohíbe las cremas solares, para conservar sus arrecifes.

playa

La república de Palaos –un archipiélago situado en el Pacífico occidental– se convertirá en el primer país en imponer una prohibición generalizada de los productos de protección solar. La decisión ha sido tomada para defender sus arrecifes de coral. El Gobierno de Palaos ha aprobado una ley que restringe la venta y el uso estos productos. Los investigadores creen que determinados compuestos de estas sustancias son altamente tóxicos para la vida marina y pueden hacer que el coral sea aún más vulnerable al proceso de blanqueamiento.

El Gobierno de Palaos ha justificado la prohibición de utilizar las cremas protectoras solares en la necesidad de evitar que los productos químicos puedan generar daños en las formaciones de coral. La legislación aprobada en la isla señala que existen al menos 10 elementos químicos que generan daños a dicho ecosistema. La prohibición entrará en vigor en el 2020.

Los protectores solares serán confiscados a los turistas que las transportan al país, mientras que los comerciantes que venden los productos prohibidos recibirán una multa de hasta 1.000 dólares (878 euros). El presidente de Palaos, Tommy Remengesau, alertó sobre tales sanciones. “Poder de confiscar los filtros solares debería ser suficiente para disuadir su uso no comercial. Estas disposiciones establecen un equilibrio inteligente entre educar a los turistas y ahuyentarlos”, dijo.

Los científicos han venido expresando en los últimos años su preocupación por los impactos que causan los productos de protección solar en la vida marina. La alerta se centra en el papel de dos ingredientes: oxibenzona y octinoxato. Ambas sustancias se utilizan como factores de protección solar, ya que tienen la capacidad de absorber la luz ultravioleta. Se cree que contribuyen a hacer que el coral sea más susceptible de sufrir la decoloración, una enfermedad que hace que se vuelvan de color blanquecino. Las investigaciones publicadas en el 2015 demostraron que la oxibenzona era tóxica y que podía frenar el crecimiento de los corales jóvenes, según se demostró en pruebas de laboratorio.

Todo apunta a que este es probablemente el agente más dañino de los 10 productos químicos que han sido prohibidos, según declaró Craig Downs, experto en impactos de los filtros solares en la vida marina. “Estas sustancias hacen que los corales se decoloren a temperaturas más bajas y que reduzcan su resistencia al cambio climático”, declaró a la BBC. “La fase juvenil del coral es más susceptible a la contaminación química que los adultos”, añadió.

La decisión de Palaos se adopta después de que Hawái prohibiera el pasado mes de julio la venta de protectores solares que contengan oxibenzona y octinoxato. En este caso, la prohibición entrará en vigor a partir del 2021. No obstante, en Hawái los turistas podrán llevar el protector solar prohibido al estado o comprarlo allí si tienen una receta médica.

En el año 2017, un informe elaborado por los legisladores de Palaos determinó que Jellyfish Lake, uno de los lugares más visitados por los submarinistas que acuden al archipiélago, presentaba una alta concentración de productos para la protección solar. Esta situación provocó una reducción de la población de medusas en el lago, razón por la que fue cerrado durante un período de un año.

Los desechos plásticos, la contaminación química, el consumo excesivo de recursos y el cambio climático “continúan amenazando la salud de nuestro paraíso prístino”, recordó el presidente de Palaos al aludir a este informe. Debido a todo ello, la nueva legislación incluirá un apartado para que los operadores turísticos proporcionen a los visitantes elementos como vasos, cañitas o platos reutilizables con la finalidad de disminuir el consumo de plástico en el país insular.

Los protectores solares son un factor que se añade a los problemas ambientales que sufren los arrecifes de coral, muy vulnerables al calentamiento de las aguas. Se estima que el 90% de los arrecifes sucumbirán si se confirma un fuerte incremento de las temperaturas de las aguas.

El estrés que sufren (calentamiento de las aguas, contaminación…) hace que los arrecifes pierdan poco a poco o, incluso, expulsen las algas simbióticas que lo rodean (las zooxantelas, que satisfacen sus necesidades energéticas y le confieren el color especial que tiene), con lo cual el coral se vuelve translúcido y blanco. Esa pérdida hace que desaparezcan los tejidos y sus colores vivos hasta quedar convertido en mero esqueleto. El problema afecta a todas las especies de coral, que pueden tardar décadas o incluso más tiempo en recuperarse si cambian las condiciones.

Otra amenaza para los arrecifes de coral es la proliferación de algas, provocada por la escorrentía de nutrientes de las aguas residuales y agricultura que se vierten sobre el océano, o la acidificación de los océanos.

Dolores Romano, responsable del área de químicos de Ecologistas en Acción, destaca que las dos sustancias antes aludidas son disruptores endocrinos; es decir, son sustancias químicas que imitan a los estrógenos naturales del organismo y que son capaces de alterar e interferir el equilibrio hormonal y en todos los procesos regulados por las hormonas (con incidencia en las fase de desarrollo fetal). “Este es un típico ejemplo de un riesgo ambiental debido al uso masivo de un producto empleado por muchas personas en un mismo sitio”, indica Koldo Hernández, experto de esta misma organización ambientalista. “Nos sirve como ejemplo de cómo una alerta temprana sobre los impactos ambientales no es atendida hasta que se ven perjudicados los intereses económicos. Y no olvidemos que Palaos vive del turismo”, añade Koldo Hernández.

El profesor Jörg Wiedenmann, que estudia los ecosistemas de coral en la Universidad de Southampton (Reino Unido), calificó de “precaución sensata” evitar la exposición de los corales vulnerables a las amenazas potenciales de los productos de protección solar en estos lugares.

No obstante, recordó que “los arrecifes no se pueden salvar sólo mediante la prohibición de los protectores solares”. Recalcó que “hay factores más destructivos en la disminución de los arrecifes, como el calentamiento del agua de mar, la sobrepesca, el enriquecimiento de nutrientes y la contaminación, que deben controlarse para detener la degradación de estos ecosistemas”.

¿Existen soluciones para reducir el impacto de las cremas solares? “Posibles soluciones son su substitución por componentes igualmente eficientes pero menos tóxicos y que, a la vez, sean degradables. Se trata de seguir la filosofía de la química verde”, destacan Gianluigi Buttiglieri y Pablo Gago-Ferrerro, ingeniero ambiental y químico analítico respectivamente, ambos investigadores del Institut Català de Recerca de l’Aigua (ICRA).

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