Medio Ambiente

Holanda se está hundiendo más rápido de lo previsto

Esto es debido a la extracción del gas y el cambio climático, según el nuevo mapa del suelo que alerta de los peligros.

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Geográficamente hablando Holanda es un delta, en concreto el delta de los ríos Rin y Mosa. Una parte de su geografía está conformada por pólders, superficie terrestre ganada al mar, y se encuentra muy por debajo del nivel de este. De hecho, la región de Zuidplaspolder, cerca de la ciudad de Róterdam, está situada a unos 6,75 metros bajo el nivel del mar.

Este país ha luchado durante milenios contra las inundaciones. De hecho los sus tradicionales molinos servían para drenar agua. En el último siglo las innovaciones han sido punteras pero parece que esta lucha por dominar el agua se convertirá en una ardua lucha.

Debido a las graves equivocaciones de la accionar humano como la extracción indiscriminada de gas, y el cambio climático que afecta el planeta, el suelo de Holanda se hunde de forma inesperadamente veloz especialmente en el lado oeste del país. Así se extrae de un nuevo mapa del suelo presentado por el Centro Holandés de Geodesia y Geoinformática (NCG).

El hundimiento del terreno es aún más pronunciado, según el informe, porque en los últimos años hubo veranos más calurosos que aceleraron el proceso y en zonas donde predominan el carbón, formado por la descomposición de vegetales, el proceso se volvió irreversible.

Según la Agencia de Evaluación Medioambiental, subsanar las consecuencias de este hundimiento costará 22.000 millones de euros para 2050. Tanto el campo como la ciudad están afectados, y su evolución será actualizada a partir de ahora a diario.

”Llevamos 400 años bombeando el agua para cultivar y criar animales en tierra seca, y el suelo ha ido cayendo bajo el nivel del mar. Ya se sabía, pero con este nuevo mapa vemos claramente que en el oeste del país, con suelos de arcilla y turba, está desapareciendo una vez expuesta debido a la succión periódica de agua. Se oxida al entrar en contacto con el aire y contribuye a las emisiones de CO2”, explica Ramón Hanssen, catedrático de Geodesia y Observación de la Tierra vía Satélite, de la Universidad Técnica de Delft, e investigador principal de los trabajos del mapa.

Este rápido hundimiento podría ser el fin del característico paisaje holandés en muchas zonas del país. De hecho, la ciudad de Gouda, situada en la zona meridional de Holanda y famosa por sus quesos, ya lo padece: su casco antiguo baja de media tres milímetros anuales y hasta 10 milímetros en algunos puntos, según datos del Ayuntamiento.

”El cambio climático ha agravado el problema, con veranos cada vez más calurosos y sequías que han acelerado la desaparición de la turba”, señala Hanssen. También ha influido la extracción de gas natural, del que Holanda tiene uno de los mayores yacimientos del mundo en la provincia de Groningen, al noreste del país. Obtenerlo provoca seísmos (unos 400 desde finales de los años 80) de hasta 4,5 grados, según los sismólogos. “El mapa mostrará si reducir la extracción disminuye el deterioro del suelo”, concluye Hanssen.

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