Medio Ambiente

Habría que reducir un 40% el consumo de carne para combatir la crisis climática

Un planeta a dieta para el 2050: 1,5 hamburguesas a la semana, más verduras y legumbres, menos desperdicios alimentarios y mejorar la productividad.

carnevacuna

El informe del centro de estudios World Resources Institute , con sede en Washington alerta de que el sistema productivo mundial debe afrontar urgentes cambios para garantizar que haya alimentos adecuados para toda la humanidad asumiendo los principios de un desarrollo duradero y los propios límites del planeta.

La investigación pone al alcance de los gobiernos un amplio listado de soluciones destinadas a dar respuestas a los tres grandes desafíos del sistema alimentario para el 2050: la necesidad de incrementar la producción de alimentos (con relación al 2010), evitar una expansión agrícola desaforada (en detrimento de bosques o espacios naturales) y reducir las emisiones de gases invernadero en el sector agrícola (que aporta ahora una cuarta parte del total) para cumplir con el Acuerdo de París contra el cambio climático.

Las demandas actuales de alimentos y consumo de carne muestran tendencias insostenibles. Para el 2050 se requeriría aumentar su producción en un 50% y un 70% respectivamente.

Solo la necesidad de nuevas tierras exigiría ampliar las hectáreas cultivables en una superficie equivalente al doble de la extensión de India.

La adicción a la carne procedente de animales rumiantes (buey y vaca, oveja y cabra) es especialmente llamativa: va camino de aumentar su consumo un 88% para el 2050 (respecto al 2010).

“El gran aumento mundial en el consumo de alimentos basados en carne de animal es innecesario e insano”, dice el informe.

Se arguye que la mitad de la población mundial ya consume un 50% más proteínas de las necesarias, mientras que las proteínas de las plantas ya pueden cubrir estas calorías de manera mucho eficiente (pues llevan aparejado un uso menos intensivo de tierras, energía y emisiones de gases).

Frutas, verduras y legumbres tienen un comportamiento ambiental mucho más eficiente que la producción de carne (generan hasta 13 veces menos toneladas de CO2 equivalente por cada millón de calorías producidas).

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