La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y Greenpeace alertan de que la crisis climática obligará a desplazarse cada vez a más personas que están desprotegidas, por lo que exigen que se les reconozca su condición de refugiadas en España y se les conceda una autorización de permanencia por razones humanitarias.

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A poco menos de un mes de que se celebre la cumbre de la ONU contra el cambio climático (COP26), CEAR y Greenpeace han pedido a los líderes mundiales mayor ambición en los objetivos de reducción de emisiones, una colaboración estrecha con los países más afectados y el establecimiento de vías migratorias legales y seguras en casos de movilidad humana forzada.

Unas demandas que han hecho este miércoles en la presentación del informe ‘Huir del clima. Cómo influye la crisis climática en las migraciones humanas’, en el que analizan un fenómeno que en 2020 provocó 30,7 millones de desplazamientos en el mundo, según el Centro para el Monitoreo de los Desplazamientos Internos (IDMC).

CEAR y Greenpeace subrayan la desprotección a la que se enfrentan estas personas ante la ausencia de una normativa internacional específica que les ofrezca garantías para tener derecho a solicitar la residencia en terceros países.

“Estamos llegando tarde y no podemos perder más tiempo”, ha lamentado la directora general de CEAR, Estrella Galán, que ha asegurado que es una cuestión “de voluntad política y determinación”, ya que apuesta por utilizar los instrumentos jurídicos que existen con una interpretación “más amplia e inclusiva”.

Reclaman la condición de refugiados para desplazados climáticos

A diferencia de los refugiados, que tienen la protección de la Convención de Ginebra, los desplazados climáticos no pueden ampararse en una normativa internacional. Por ello, reclaman que se les reconozca su condición de refugiados y se les otorgue una autorización de permanencia por razones humanitarias o protección subsidiaria.

Apuestan además por regular la figura de los visados humanitarios para incorporar la posibilidad de argumentar motivos climáticos, así como por trasladar a quienes soliciten asilo desde las Embajadas y consulados de España en el exterior por esta causa, ha detallado la coordinadora de incidencia de CEAR, Nuria Díaz.

CEAR y Greenpeace entienden que la emergencia climática se hace cada vez más patente y la sociedad es más consciente del problema, lo que, a su juicio, no implica que los gobiernos estén adoptando medidas para paliar el problema.

“Es un momento muy importante de cara a la COP porque allí tendrían que darse parte de las soluciones basadas en la solidaridad internacional y la justicia climática”, ha opinado la directora de Greenpeace, Eva Saldaña, que ha reclamado “mayor ambición” en los planes de reducción de emisiones para que en 2030 España esté al menos un 55 % por debajo del nivel de 1990 y alcanzar emisiones netas cero en 2040.

También ha instado al Ejecutivo a presentar un proyecto de Ley de Debida Diligencia que asegure los más altos estándares de evaluación y seguimiento del impacto medioambiental y de derechos humanos que tienen las empresas españolas en su actividad en el exterior, especialmente en los países del sur.

Los desastres afectan más a poblaciones desfavorecidas

La elevación del nivel del mar, los ciclones devastadores o las sequías prolongadas afectan más habitualmente y con mayor gravedad a las poblaciones más desfavorecidas, que son precisamente las que menos han contribuido a generar el problema, ha recalcado Saldaña.

El fenómeno de las migraciones no sólo es de países empobrecidos hacia otros con más recursos, sino que en su mayor parte se trata de desplazamientos internos o migraciones regionales.

CEAR y Greenpeace repasan en su informe ejemplos concretos como el caso de Vanuatu, un archipiélago situado a unos 200 km al oeste de Australia, en el Pacífico, donde su población ya ha tenido que desplazarse por la subida del nivel del mar.

También citan las caravanas de personas migrantes centroamericanas hacia Estados Unidos, donde muchas familias han relatado cómo las sequías les obligaron a ir a las ciudades, desde donde han tenido que huir debido a factores como la pobreza o la violencia.

Pero este fenómeno afecta también a países más ricos como en California (Estados Unidos) donde hay un “movimiento masivo” de personas debido a los incendios forestales y la sequía, lo que, según alertan, también sucederá con más frecuencia en España como consecuencia de la progresiva desertificación, las olas de calor persistentes o los incendios de elevada intensidad.

“No hay ningún lugar del planeta que esté a salvo”, ha vaticinado el responsable de la campaña de Paz y Derechos Humanos de Greenpeace, Javier Raboso.

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