Medio Ambiente

En las zonas cercanas a Barcelona, la basura ocupa casi el 40% de las redes de pesca

Un estudio del CSIC muestra que en el área marina de Vilanova y la Geltrú la densidad de residuos es de entre 198 y 393 kg por kilómetro cuadrado.

Crédito: Roser Vilallonga

Crédito: Roser Vilallonga

El estudio liderado por expertos del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) del CSIC, evalúa la cantidad y el tipo de basura que hay en las aguas superficiales de dos áreas de pesca en el Delta del Ebro (Tarragona) y Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Ambas áreas forman parte de la red Natura 2000.

Los resultados de esta investigación codirigida por Eve Galimany, científica del ICM-CSIC, y Elena Marco-Herrero, científica del ICM-CSIC durante este estudio y ahora investigadora en el Instituto Español de Oceanografía de Baleares, se ha realizado con la colaboración de pescadores artesanales de ambas localidades. Los resultados de este trabajo han sido publicados en la revista especializada Waste Management .

El pesquero es uno de los principales sectores económicos afectados por la basura en el mar. No es sólo la cantidad de basura que queda atrapada en las redes, sino que puede dañar barcos y aparejos.

Los resultados del nuevo estudio revelan que en el área de Vilanova i la Geltrú, cercana a áreas muy pobladas y a rutas de navegación muy transitadas, la basura puede llegar a ser de hasta el 38% de la captura en la red. La densidad de basura en esas aguas va desde 198 hasta 393 kg por km cuadrado. El tipo de basura hallada es variada: desde escoria (residuo de carbón quemado de los barcos de vapor), hasta textiles, plásticos y madera procesada (restos de muebles y similares).

Por su parte, el área rural, la del Delta del Ebro, presenta mucha menos basura (entre 34 y 56 kg por km cuadrado), lo que supone “sólo” un 5% en el total de las capturas de las redes.

Las investigadoras destacan que es difícil decir cómo se traducen esos porcentajes en kilogramos en cada tipo de pesquería, porque depende del arte, la época del año, profundidad, estado del mar, entre otros. No obstante, añaden, “en nuestros muestreos en ambas áreas, comparando superficies de tamaño similar, en la zona del norte llegamos a extraer un total 33 kg de captura comercial y 61 de basura, mientras que en la zona del sur, extrajimos 74 kg de fracción comercial y 5 de basura. La pesquería estudiada es principalmente de marisco a poca profundidad.”

Los resultados hacen patente la alta densidad de desechos marinos acumulados en áreas urbanas pobladas y su posible efecto negativo en la pesca, explica Eve Galimany. Por ejemplo, dice, “los plásticos y las telas pueden causar enredos y daños en los engranajes de los barcos, mientras que la madera puede romper las redes o dañar las embarcaciones por el impacto”.

“Proponemos establecer mecanismos para que las pesquerías ayuden a eliminar la basura reduciendo los costos de pesca y los peligros potenciales para los ecosistemas marinos”, añaden Eve Galimany y Elena Marco-Herrero.

“La basura marina puede causar un gran impacto en los ecosistemas, ya que su degradación natural precisa de largo tiempo. De ahí la importancia de una mejora en la gestión de residuos, que incluya un programa de recompensa a los pescadores por devolver a tierra la basura marina, como antiguamente se nos recompensaba por devolver los envases de cristal”, dice Elena Marco-Herrero.

Miquel Illa Sagarra, pescador de la cofradía de Vilanova i la Geltrú, y participante en el estudio, explica que han visto un gran incremento de la basura en los últimos años. “La gente no es consciente de todo lo que se tira al mar, tarda una infinidad de años para disolverse y no hay ningún plan de limpieza del medio”.

Por su parte, Casimiro Cabré Forné, pescador de la cofradía Verge del Carme de Sant. Carles de la Ràpita, y participante del estudio, comenta que “aunque en la pesquería que hacemos no lo hemos notado tanto, sí vemos que en playas y costa, sobretodo cuando hay temporal, cada vez llegan más plásticos, botellas, basura…”.

“Los pescadores somos los primeros interesados ​​en tener el mar limpio”, añade Cabré. “Yo diría que la mayoría de nosotros aquí en St. Carles de la Ràpita, si no todos, metemos en un rincón del barco todo el plástico y basura que sale en cada jornada de pesca, y al llegar a tierra lo tiramos en los contenedores”.

Aunque ya se sabía que áreas cercanas a zonas muy pobladas acumulan más basura, este es el primer trabajo que cuantifica la basura marina dentro de una pesquería.

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