Medio Ambiente

El Parlamento europeo exige acelerar la descarbonización de los coches

Se aprobó una reducción del 40% del dióxido de carbono de los vehículos particulares en 2030.

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Las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero, se han reducido en el sector eléctrico de la Unión Europea desde 1990. Y seguirán disminuyendo gracias a las diferentes políticas puestas en marcha por la UE para promocionar las energías renovables y penalizar las tecnologías más contaminantes, como el carbón.

"El transporte es el único sector importante de la Unión en el que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando", señala el Parlamento, que hoy se ha mostrado más ambicioso que la Comisión en la lucha contra el CO2 de los vehículos particulares. La Eurocámara ha aprobado que las emisiones de los coches nuevos y camionetas en 2025 emitan un 20% menos que en 2020. Para 2030, ese recorte debe estar en el 40%.

Esa es la posición con la que el Parlamento negociará con la Comisión Europea y los Gobiernos de los Veintiocho a partir de ahora. De esas negociaciones tendrá que salir la nueva directiva que marcará el camino de la descarbonización del trasporte en la próxima década.

"En este asunto debemos ser ambiciosos", ha dicho la eurodiputada de Malta Miriam Dalli tras la votación de este miércoles en la que se han fijado esos objetivos. La Comisión en su propuesta de partida propone una reducción del 30% en 2030 comparado con los niveles de 2021.

"Damos la bienvenida a esta votación como un paso crucial hacia un aire más limpio, menos importaciones de petróleo y más puestos de trabajo", ha aplaudido la organización Transport & Environment. Esta organización ha recordado que los Gobiernos de los Veintiocho miembros de la UE deberán fijar su posición durante este mes para la negociación a tres bandas que debe marchar el camino de la lucha contra el cambio climático en el sector del transporte.

La referencia de esta organización ecologista a los puestos de trabajo no es gratuita. Los fabricantes europeos han lanzado varias advertencias del teórico impacto que podría tener para sus negocios y los empleos fijar límites muy estrictos de emisiones. "En el período previo a esta votación, la industria automovilística y la Comisión Europea han ejercido una presión sin precedentes en un intento de debilitar aún más la posición del Parlamento", ha señalado el grupo de Los Verdes en la Eurocámara, que ha aplaudido la posición finalmente fijada.

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