Medio Ambiente

El mar de Weddell pierde en cinco años una área de hielo el doble de grande que España

Los expertos advierten de que el rápido deshielo afecta tanto a la crisis climática global como al mantenimiento del equilibrio ecológico y la vida de diversas especies.

Photo by 66 north on Unsplash

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Los estudios sobre evolución de la superficie cubierta por hielo en la Antártida y el océano Antártico son de gran importancia no solo a escala regional sino también como parte fundamental en el conocimiento del cambio climático global.

En zonas como el Ártico (Polo Norte) la pérdida de hielo ha sido constante y casi uniforme en las últimas décadas. En cambio, en el otro extremo del planeta se ha observado un proceso desigual, con grandes pérdidas en algunas localizaciones pero también algunos aumentos puntuales (fenómeno utilizado torticeramente por algunos negacionistas del cambio climático).

En el caso del mar de Weddell, entre la península Antártica, las islas Orcadas del Sur y el cabo Norvegia, la evolución recietne de la superficie cubierta por hielo no deja lugar a dudas.

En los últimos cinco años, en las épocas de verano en concreto, esta zona del litoral antártico ha perdido un millón de kilómetros cuadrados de superficie de hielos, es decir, una extensión equivalente a dos veces la superficie terrestre de España (505.990 km²).

La importante pérdida de hielo en verano es la principal conclusión de un estudio que publica esta semana en la revista Geophysical Research Letters el equipo liderado por John Turner, científico climático del British Antarctic Survey.

El mar de Weddell tiene una anchura de casi 2000 km y en su sector sur se encuentra la segunda barrera de hielos más grande del mundo: la barrera de hielo Filchner-Ronne, dentro de la que existen varias elevaciones del hielo, la mayor de las cuales es la isla Berkner. Junto al litoral oriental de la península Antártica se localiza la barrera de hielo Larsen, famosa en los últimos años por la formación de diversos icebergs de grandes dimensiones.

“El hielo marino que rodea la Antártida proporciona un hábitat importante para muchas especies, incluidos los pingüinos y las focas, que dependen de él para acceder a los alimentos y reproducirse”, recuerdan los autores de este estudio, dejando claro que el problema no sólo incumbe a los estudios sobre cambio climático. Los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri), por ejemplo, necesitan hielo marino para reproducirse.

Los autores del nuevo estudio han revisado registros obtenidos con ayuda de diversos satélites, sobre extensión del hielo marino y los análisis climáticos correspondientes, desde finales de la década de 1970 hasta la actualidad.

La principal conclusión es que el hielo marino de verano en el área de la Antártida en el mar de Weddell se ha reducido en un tercio en los últimos cinco años. Entre los fenómenos puntuales que han influido en esta pérdida se encuentran las tormentas severas del verano antártico de 2016-2017; además de la reaparición de un área de aguas sin hielo (‘agujero’ o polinia / polynya) en la zona este del mar de Weddell.

El profesor JohnTurner destaca en declaraciones difundidas por la British Antarctic Survey: ”El hielo marino antártico continúa sorprendiéndonos. En contraste con el Ártico, el hielo marino alrededor del Antártico había aumentado en extensión desde la década de 1970, pero luego disminuyó rápidamente a niveles bajos récord, con la mayor disminución en el mar de Weddell. En verano, esta área ahora tiene un tercio menos de hielo marino, lo que tendrá implicaciones para la circulación oceánica y la fauna marina de la región que dependen de ella para su supervivencia“.

El océano alrededor de la Antártida se congela y duplica el tamaño del continente en el invierno austral, y la extensión del hielo marino alcanza más de 18 millones de kilómetros cuadrados a fines de septiembre. Durante la primavera y el verano, el hielo marino se derrite casi por completo en la mayor parte de la Antártida, y solo el mar de Weddell retiene una cantidad significativa de hielo marino.

La rápida pérdida de hielo marino está afectando tanto al ecosistema del mar de Weddell como a la fauna, plantas y animales antárticos en general. Muchas especies, que van desde pequeñas algas de hielo y crustáceos parecidos a camarones llamados krill hasta aves marinas, focas y ballenas, están muy adaptadas a la presencia de hielo marino, insisten en destacar los autores del nuevo estudio.

Si los cambios drásticos observados continúan, tendrán repercusiones en toda la cadena alimentaria, desde afectar los nutrientes hasta la reducción del hábitat esencial para la cría y alimentación de un gran número de animales, como focas de hielo y algunas especies de pingüinos.

El ecologo Eugene Murphy, coautor del nuevo estudio, resalta que, ”es probable que la disminución dramática en el hielo marino observada en el mar de Weddell tenga un impacto significativo en la forma en que funciona todo el ecosistema marino; comprender estas consecuencias más amplias es de suma importancia, especialmente si la disminución en la extensión del hielo continúa”.

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