Medio Ambiente

Ecuador: El cambio climático amenaza a dos de sus siete glaciares

Ecuador podría perder dos de sus siete glaciares en los próximos años por el calentamiento global, una circunstancia que preocupa a los expertos porque afectaría al ecosistema de los páramos, reguladores del agua y la humedad en el país.

Crédito: EFE

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La amenaza más inminente se cierne sobre los glaciares de Carihuairazo, en la provincia del Chimborazo, e Iliniza, entre las de Pichincha y Cotopaxi.

Estimaciones globales apuntan a un incremento de la temperatura de 1,5 grados y se estima que el patrón no cambie en los próximos 12 años. Este incremento ya ha generado “evidencias notorias” a nivel general. La amenaza es inminente.

Ecuador cuenta con siete coberturas glaciares: Antisana, Cotopaxi, Chimborazo, Cayambe, los Ilinizas (norte y sur), El Altar y el Carihuairazo, todos ellos ubicados en cráteres volcánicos que se ven afectados por el efecto invernadero.

En el caso del Carihuairazo, el 96 % de su superficie glaciar se ha derretido, por lo que podría desaparecer en apenas cinco años. En tanto que los de Ilinizas no cuentan con una proyección exacta, pero el deshielo ha sido también notorio.

El efecto de deshielo es más notorio en los dos mencionados porque están ubicados a una altitud inferior a la “línea de equilibrio”, altura promedio necesaria para que los glaciares puedan regenerarse.

Esa línea se encuentra a 5.120 metros de altitud, por lo que estos glaciares están en “estado de pérdida y no existe recuperación”.

El Carihuairazo está a 5.025 metros, y el Iliniza, a 4.750, lo que acentúa la amenaza.

En la situación de los glaciares ecuatorianos, su ubicación geográfica es “estratégica” porque recaba “circulación atmosférica del Pacífico” y también “humedad de la Amazonía”. Esta ubicación provoca fuertes precipitaciones que llegan a 6.000 milímetros al año y hace que el comportamiento de los glaciares ecuatorianos sea diferente al de otros de la cordillera de las Andes.

La regeneración o retroceso glaciar dependerá de si la circulación atmosférica en el Pacífico genera fenómenos como el Niño (corriente caliente-seca que genera retroceso) o el de la Niña, (corriente fría-húmeda, que genera precipitaciones y expansión del nevado).

Más allá de su tamaño, las autoridades siguen con mucha atención las consecuencias secundarias del deshielo, porque estos glaciares son auténticos reguladores hídricos.

Si bien en Ecuador los glaciares no son ni mucho menos un recurso indispensable para el suministro actual de agua a la población (aportan sólo el 2 % a las localidades vecinas), su desaparición podría afectar al suministro en el futuro.

Otra de las consecuencias que más preocupa a los expertos es la extinción de especies y plantas autóctonas en los páramos ecuatorianos, o la llegada de especies invasoras como consecuencia de un cambio de ecosistema.

La desaparición de glaciares es un fenómeno mundial, con la diferencia de que en Ecuador y Colombia las superficies glaciares son pequeñas y el impacto al ecosistema puede ser por tanto “más notorio”.

Fuente: EFEverde