Medio Ambiente

Desde el 2000 las olas de calor elevan a 157 millones de personas vulnerables

Por los efectos del cambio climático está creciendo la población mundial vulnerable a las enfermedades y a las muertes relacionadas con las olas de calor.

Crédito: Salas | Efe

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La causa principal es la mayor incidencia de este fenómeno sobre personas de mayor edad, que viven en ciudades o que sufren enfermedades no transmisibles. Así lo indica el informe Cuenta atrás para la salud y el cambio climático publicado por The Lancet.

“La vulnerabilidad al calor extremo ha aumentado constantemente en todo el mundo desde 1990”, sentencia el profesor Joacim Rocklöv, de la Universidad de Umea (Suecia), uno de los autores del informe, en el que han participado 27 insti­tuciones y expertos de diversas ­especialidades. La mayor vulnerabilidad humana frente el calor extremo se debe a que está creciendo la exposición. Las temperaturas del planeta han subido de media 0,3º C entre 1986 y el 2017; pero el incremento en las zonas habitadas es más del doble (0,8ºC), según el ­estudio.

En el año 2017 se contabilizaron 157 millones de personas más que estuvieron expuestas a estos episodios, en comparación con los datos del informe de referencia (que contabiliza la media para el periodo 1986-2005). La cifra representa 18 millones más de personas en situación de riesgo que en el año 2016. En promedio, cada persona estuvo expuesta a un aumento adicional de 1,4 días de ola de calor en el periodo 2000-2017, en comparación con los datos de 1986-2005.

Entre las personas en riesgo por estrés debido al calor están los adultos de más de 65 años, personas que viven en ciudades o sufren enfermedades cardiovasculares, diabetes y afecciones respiratorias. Estas situaciones aumentan las enfermedades cardiovascular y renal. Europa y el Mediterráneo Oriental están más amenazadas, pues tienen un 42% y un 43% de personas mayores de 65 años vulnerables.

El aumento de las temperaturas está comportando también un riesgo para la salud laboral, pues en estas condiciones el trabajo prolongado se hace más difícil o imposible.

Los 712 episodios de calor extremo ocasionaron pérdidas económicas por valor de 288.000 millones de euros. En el 2017, se perdieron 153.000 millones de horas de trabajo debido a la exposición al calor extremo, con un aumento de 62.000 millones de horas con relación con el 2000. Sólo China perdió 21.000 millones de horas; es el equivalente a un año de trabajo para el 1,4% de su población activa. En general, el problema afecta a áreas de India, sudeste de Asia, África subsahariana y sur de Sudamérica. “Los cambios en las olas de calor y de pro­ductividad laboral son una alerta ­temprana del abrumador impacto sobre la salud pública que se espera para el futuro, si continúan aumentando las temperaturas”, indicó la profesora HiIlary Graham, de la Universidad de York. “Las tendencias en los impactos del cambio climático, las exposiciones y las vulnerabilidades muestran un riesgo inaceptablemente alto para la salud ahora y para el futuro”, indicó la profesora Hillary Graham. La falta de progresos en las políticas para mitigar el calentamiento o tomar medidas de adaptación, “amenaza las vidas y los sistemas de salud”.

Los autores resaltan que pequeños cambios de temperatura y precipitaciones pueden provocar grandes cambios en la transmisión de ciertas enfermedades infecciosas transmitidas a través del agua y los mosquitos. En el 2016, la capacidad de transmisión del virus de la fiebre del dengue aumentó un aumento del 9,1% por encima de la registrada en la década de 1950 para el mosquito Aedes aegypti mientras que la bacteria del cólera aumentó en un 24% en la región báltica entre los años ochenta y el 2010, entre otros muchos ejemplos citados

El informe constata que la velocidad del cambio climático está rebasando la capacidad de respuesta, pues los sistemas de salud no siempre están capacitados. No obstante, detecta tendencias prometedoras en áreas que inciden en la salud, como la eliminación gradual del carbón, el despliegue de transporte más limpio y sano y la adaptación de los sistemas de salud.

Ante la “actual epidemia de enfermedades relacionadas con nuestra estilo de vida”, retrasar la acción beneficiosa que suponen las políticas contra el cambio climático “es algo miope y perjudicial para la salud humana y presupuestos familiares”, recordó Rocklöv. El aumento de personas vulnerables a las olas de calor toma como referencia un estudio que fijó la media para el periodo 1986-2005. Sin embargo, sus autores no han proporcionado los números absolutos de base con el argumento de que serían cifras engañosas, ya que cada año es volátil.

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