Medio Ambiente

Cómo reducir la contaminación de las minas abandonadas en Europa

Son más de 3.000 minas. Existe un proyecto para reducir el impacto en los ríos de los efluentes líquidos de las 3.460 minas abandonadas.

Foto: EFE/Joan Esteve

Foto: EFE/Joan Esteve

Life DEMINE es el nombre del proyecto, y está financiado con más de 2 millones de euros por la Unión Europea. Tendrá una duración de cuatro años y pretende desarrollar un tratamiento versátil e innovador para tratar las altas concentraciones de metales pesados o sales de los efluentes mineros antes de llegar al agua de los ríos.

Según los investigadores, los efluentes procedentes de minas abandonadas pueden contener altas concentraciones de metales pesados o de sales, que se filtran a través del suelo y van a parar a los ríos, donde provocan un fuerte impacto en la biodiversidad y funcionamiento de estos ecosistemas.

La investigación, que arrancó en julio pasado y se alargará hasta el 2021, tratará de demostrar la efectividad de un tratamiento basado en la combinación de tecnologías de electrocoagulación y membranas, que ya se utilizan por separado con diversos fines.

El proyecto probará si esta combinación permite mejorar la eficiencia del tratamiento de efluentes mineros y si el método puede ser replicable para residuos procedentes de minas de diferentes características.

Con este nuevo método, el agua se tratará inicialmente con un sistema de membranas con diferentes capacidades de filtración y, por tanto, de retención de partículas contaminantes.

La finalidad del proceso es concentrar el efluente contaminante que posteriormente pasará por un proceso de electrocoagulación, lo que permitirá reducir en más de un 95 % el contenido en sales y metales de los efluentes mineros, obteniendo un agua tratada que se podrá verter al río sin riesgo para el ecosistema, respetando los límites legales establecidos por la legislación y garantizando un bajo impacto ambiental.

La instalación se probará primero en Frongoch (Reino Unido), para tratar los efluentes generados por una mina de plomo y de zinc abandonada, y luego en Menteroda (Alemania), para tratar los efluentes con alto contenido de sal procedentes de una mina de extracción de potasa, también en desuso.

También se llevarán a cabo varios experimentos para valorar la reducción del impacto ecológico que supone la aplicación de la nueva tecnología y poderla aplicar a cualquier entorno con la misma problemática ambiental.

Por ejemplo, en Cataluña existen los casos de las minas de sal y potasa de Cardona, Súria y Sallent, con entornos gravemente afectados por esta problemática y donde es urgente encontrar una solución eficiente, igual que sucede en las minas abandonadas de carbón de Asturias.

Fuente: EFEverde