Medio Ambiente

China amenaza el cumplimiento de las metas del Acuerdo de París

Mientras el resto del mundo lleva 18 meses reduciendo la generación de energía a partir del carbón, China produce la suficiente como para abastecer a 31 millones de hogares.

Image: PLANET LABS INC

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Así lo afirma el reciente estudio Out of Step: China Is Driving the Continued Growth of the Global Coal Fleet ("Fuera de sintonía: China está impulsando el crecimiento continuo de la flota global de carbón"), de Endcoal.org, una organización que denuncia las consecuencias para el medioambiente y la salud de la explotación de dicha materia prima.

El informe recoge que Pekín está construyendo y reviviendo centrales para producir una cantidad de electricidad en base a carbón equivalente a toda la capacidad de la Unión Europea.

Y también señala que está financiando cerca de una cuarta parte de todas las plantas térmicas de ese tipo fuera de sus fronteras.

Quienes llevaron a cabo la investigación afirman que este drástico crecimiento es una amenaza grave para las metas del Acuerdo de París sobre cambio climático.

El estudio sobre las plantas de carbón en China fue publicado días antes del nuevo informe de ONU-Medio Ambiente, según el cual los países deben quintuplicar sus compromisos de reducción de emisiones de CO2, uno de los principales gases de efecto invernadero, si se quiere evitar un calentamiento del planeta mayor de 1,5 grados.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también confirmó esta semana un nuevo récord en las concentraciones de gases de invernadero en la atmósfera.

El carbón es una de las piedras angulares del desarrollo económico de China y fue lo que impulsó el legendario programa cuyo lema era construir "una central térmica basada en carbón a la semana" y que estuvo en marcha entre 2006 y 2015.

Aquel impulso tuvo también muchas consecuencias negativas, incluyendo la contaminación del aire de muchas ciudades y un exceso de capacidad productiva. Por esto último, muchas de las centrales solo podían funcionar el 50% del tiempo.

Para paliarlo, en 2015 el gobierno trató de restringir la construcción de plantas que generaran electricidad a partir del carbón.

Sin embargo, los gobiernos provinciales siguieron emitiendo permisos.

La medida central fracasó de forma estrepitosa, hasta tal punto que la construcción de estas centrales se quintuplicó en esa fecha en comparación a cualquier periodo anterior.

"Fue como si una serpiente engullera una cabra", dice Ted Nace, de Global Energy Monitor, una organización no gubernamental que monitorea la infraestructura global para la extracción y explotación de combustibles fósiles.

"La cabra siguió viva dentro de la serpiente y emerge ahora en forma de un aumento del 20% en la generación de electricidad a partir del carbón, en un país que ya tenía un exceso de capacidad productiva", añade.

Según los investigadores, entre 2018 y junio de 2019 la mayoría de los países redujo la producción de este tipo de energía en 8,1 gigavatios (GW).

Mientras, en ese mismo periodo China generó 43 GW más, la cantidad suficiente para abastecer a 31 millones de hogares.

Los autores prevén que con las centrales térmicas que China está construyendo o pretende revivir se generen 147,7 GW, un volumen similar al que producen las plantas de toda la Unión Europea.

En China se están desarrollando un 50% más de ese tipo de centrales que las que se están construyendo en el resto del mundo.

El país está en camino de llegar a los 1.100 GW de electricidad generada a partir del carbón para el 2020.

El gobierno chino ya anunció que desea depender menos del carbón e informó que la proporción de la electricidad generada en base a esa materia prima se redujo del 68% en 2012 al 50% en 2018.

Aun así, su consumo absoluto aumentó paralelamente al incremento de la demanda total de energía.

Lo que preocupa a los investigadores es que dentro de China, la industria de carbón y la electricidad están presionando para un mayor incremento en la capacidad productiva.

"Lo que más nos inquieta es que la industria se ha organizado para mantener vigente la situación", afirma Nace, el investigador de Global Energy Monitor.

"Hay tres grupos de poder que proponen incrementar la flota de carbón en un 40%. Y es una locura".

China está también ocupada financiando el desarrollo de esta energía fuera de su territorio, otorgando fondos para más de un cuarto de todas las centrales térmicas a base de carbón que existen más allá de sus fronteras, ubicadas en países como Sudáfrica, Pakistán y Bangladesh.

A los expertos les preocupa que, al construir o permitir el desarrollo de estas plantas, las autoridades se estén comprometiendo con la generación de un tipo de energía que desde el punto de vista económico no tiene sentido.

"Toda esta capacidad de producción en la que se está invirtiendo nunca brindará los beneficios económicos que se esperan de ella", dice Mark Lewis, jefe de investigación sobre la inversión para combatir el cambio climático de BNP Paribas Asset Management.

Ante esto, la principal pregunta es cómo afectará esta nueva capacidad productiva al cumplimiento de las metas establecidas en el Acuerdo de París.

Los investigadores señalan que, para poder mantener el calentamiento global por debajo de los2ºC, para 2030 China tiene que reducir su generación de electricidad a partir del carbón en un 40%.

"La propuesta de China de expandir el desarrollo de ese tipo de electricidad está tan desalineada con el Acuerdo de París que pondría fuera del alcance las metas establecidas al respecto, incluso si todos los otros países eliminaran completamente sus flotas de carbón", afirma Christine Shearer, de Global Energy Monitor.

"En lugar de expandirla más, China necesita reducir significativamente su flota de carbón en la próxima década".

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