Medio Ambiente

Barcelona: La ciudad europea con mayor polución por los cruceros

Encabeza el ranking de las emisiones de azufre en una lista de 50 puertos, mientras que el NOx que arrojan estos barcos equivale al 15% del que producen los turismos en Europa.

crucero

Barcelona es la ciudad Europea que sufre una mayor polución provocada por la quema de combustibles en los grandes cruceros, según un ranking de los 50 puertos con mayor nivel de contaminación en Europa. La capital catalana encabeza tanto el ranking referido a las emisiones de óxido de azufre (principal contaminante de los barcos) como el de los óxidos de nitrógeno (NOx, la gran preocupación en las ciudades) y el de las partículas sólidas. Así lo indica el estudio de la onegé Transport and Environment con sede en Bruselas.

La lista de este informe la encabeza Barcelona (32,84 toneladas de SOx arrojadas en el 2017). Los cruceros emitieron 4,8 veces más SOx que el total de SOx que echa a la atmósfera la flota de turismos de Barcelona.

Le siguen en este ranking Palma de Mallorca (28 toneladas), Venecia (27,5 t), Civitavecchia, Southampton, Lisboa, Santa Cruz de Tenerife, Marsella, Las Palmas y Copenhague.

La presencia de Barcelona en lo más alto de este ranking puede relacionarse con el hecho de que la capital catalana es el primer puerto de Europa en tráfico de grandes cruceros (y el sexto a nivel mundial). Pero también incide el hecho de que el Mediterráneo (y por lo tanto, Barcelona) carece de la protección de las áreas de control de emisiones (ECAs, en sus siglas en inglés), con lo cual rigen niveles menos estrictos sobre emisiones de azufre.

La Organización Marítima Internacional prohíbe, como norma general, que los buques utilicen un combustible con un contenido de azufre superior al 3,5%.

Pero si se creasen este área de atmósfera protegida (ECAs) en el Mediterráneo, como solicita las oenegés, el Ayuntamiento y la propia Generalitat, el combustible debería tener un contenido máximo de azufre del 0,1%.

Los resultados indican que los cruceros que producen más emisiones son los del grupo Carnival Corporation (Costa Cruises, P&C Cruises, AIDA...), que emiteron en el 2017 diez veces más dióxido de azufre (SOx) que el arrojado por los más de 260 millones de vehículos de pasajeros que hay en los países con mares europeos. Les siguieron el Royal Caribben Internacional o el Norwegian Cruise Line.

En términos absolutos, España, Italia, Grecia, Francia y Noruega son los países más expuestos de toda Europa a la polución de los cruceros.

En términos absolutos, la costa española es la más expuesta a la polución de los barcos, con aproximadamente 14.496 toneladas de SOx emitido por los 172 barcos cruceros en sus aguas en el año 2017. Esto significa 50 veces más que el total de emisiones de SOx generados por los 23 millones de vehículos con pasajeros en el mismo año.

El trabajo alerta sobre la alta incidencia que tienen sobre la calidad del aire las emisiones de los óxidos de nitrógeno (NOx) procedentes de los cruceros.

Globalmente, las emisiones de NOX de estos barcos equivalen a aproximadamente el 15% de los NOX que arroja toda la flota de automóviles con pasajeros de Europa en un año.

En el caso de Barcelona, el NOx de los barcos representa el 28% del NOx arrojados por los turismos en la capital catalana.

“Las ciudades están prohibiendo, con razón, los contaminantes de los vehículos diésel, pero a la vez están dando entrada gratuita a las compañías de cruceros que expulsan gases tóxicos, que causan un daño inconmensurable tanto a los que están a bordo como a los que habitan las costas cercanas. Es inaceptable”, señala Faig Abbasov, coordinador de política marítima de T&E.

En Marsella, por ejemplo, 57 cruceros emitieron en 2017 un volumen de NOX que representa la cuarta parte del que arrojan los 340.000 automóviles de la ciudad.

En Palma, aporta el 56%; en Nápoles, un 53%, y en Génova, un 33%.

A lo largo de las costas de países como Noruega, Dinamarca, Grecia, Croacia y Malta, un puñado de cruceros también son responsables de emitir más NOX que la mayoría de sus respectivas flotas nacionales de automóviles.

El informe reclama la creación y ampliación de las áreas de control de emisiones (ECA, en sus siglas en inglés) en el Mediterráneo y en el resto de mares de Europa, que actualmente están establecidas solo en el mar Báltico, el mar del Norte y el Canal de la Mancha.

La idea propuesta es incluso promover una normativa de cero emisiones en los muelles de toda Europa.

También se reclama que se reduzca el límite admisible de emisiones de SOx hasta un nivel equivalente a la del combustible empleado en el transporte por carretera (0,001% del combustible).

“Necesitamos una normativa en materia de contaminación atmosférica implacable con los cruceros, ya que este tipo de embarcaciones suele navegar cerca de las costas y pasa gran cantidad de tiempo en los puertos de pasajeros de los principales destinos turísticos, por lo que afecta a la calidad del aire de forma desproporcionada”, señala Carlos Bravo, consultor ambiental.

También se reclama la electrificación de los puertos, para que los grandes cruceros se conecten a la red y reduzcan al mínimo las emisiones.

Carlos Bravo ve factible que los cruceros puedan acelerar la transición hacia el uso de combustibles limpios (hidrógeno, baterías), por su particular modus operandi derivado del tipo de actividad que realizan, en comparación con los grandes cargueros o petroleros.

“Hay suficientes soluciones tecnológicamente maduras que permitirían que los cruceros navegasen sin contaminar”, señala Abbasov.

“La conexión de los buques a la red eléctrica en los puertos en los que atraquen puede ayudar a reducir las emisiones in situ; las baterías son una solución para navegar distancias cortas mientras que la tecnología del hidrógeno puede dar energía para mover incluso los cruceros más grandes”, añade este experto. Al parecer, el sector de los cruceros no está dispuesto a hacer el cambio voluntariamente, por lo que necesitamos que los gobiernos intervengan e impongan normas de cero emisiones de obligado cumplimiento”.

“Las navieras que fleten cruceros deberían ser consideradas empresas pioneras en las normativas concebidas para descarbonizar el sector. Por lo tanto, además de implantar una normativa de cero emisiones en los puertos, los cruceros son las primeras embarcaciones a las que se debería obligar a utilizar sistemas de propulsión de emisiones cero en las aguas territoriales de la UE”, dice la oenegé europea.

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