Medio Ambiente

Barcelona: Detectan altos niveles contaminantes en centros escolares

La polución de los diésel salta a la escuela. Expertos denuncian el escaso control de sustancias peligrosas en el interior de los edificios.

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La contaminación del aire interior de los edificios puede ser superior a la que se registra en el exterior. Los datos de la polución del aire en 39 escuelas de Barcelona demuestran que la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales contaminantes provocados por los coches, es muy alta y se acerca a los límites legales permitidos para el ambiente exterior. Así, lo indicó ayer Xavier Querol, investigador del CSIC, en una sesión informativa organizada por los supermercados Veritas para difundir este problema ambiental que puede incidir sobre la salud.

La concentración de NO2en las aulas de estos colegios es de 30 microg/m3, cuando el límite legal para el ambiente exterior es de 40 microg/m3.

La polución media registrada en el patio de estos colegios llega al 47 microg/m3. Estos registros se incorporaron a un estudio capitaneado por Jordi Sunyer, epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona.

“Estos niveles de contaminación son muy altos porque muchas escuelas están cerca de vías con mucho tráfico”, sentencia Querol. También resultan sorprendente la alta incidencia del hollín originado por los vehículos diésel.

Se midieron hasta 2,5 microg/m3de carbono negro (en su inmensa mayoría procedente del hollín de diésel), aunque en otras escuelas la concentración era cinco veces inferior (la media en Barcelona es 1,2 microg/m3, sin que haya un tope legal).

En un colegio, incluso se detectó más hollín del diésel en las aulas que en el patio. Querol acudió a Google Earth y allí vio que las ventanas de algunas aulas estaban al lado de la calle, muy cerca de las colas de coches, mientras que, por el contrario, el patio se encontraba más retirado.

“El nivel de contaminación del aire depende muchas veces más de la distancia del foco de polución del tráfico que de si estamos fuera o el interior de un edificio”, señala.

También se ha constatado que la reacción del ozono procedente de la calle con compuestos empleados en los detergentes usados en la limpieza disparan la presencia de partículas ultrafinas, según otro ensayo en una escuela.

La alta presencia de partículas ultrafinas es un peligro añadido, pues éstas entran en el riego sanguíneo.

El asunto preocupa mucho en la comunidad científica europea, y por eso se ha creado el programa Cost de la UE, que reúne a expertos en investigación y políticas ambientales, dedicado a la contaminación del aire interior (European Cooperation in Science & Technology), para definir las vías a seguir en investigación y política ambiental en esta materia, incluyendo los problemas derivados de la infiltración de la contaminación exterior. Esta iniciativa se denomina Indairpolnet.

La contaminación interior de los edificios tiene diversos focos, uno de los cuales son los compuestos orgánicos volátiles, una amplia gama de sustancias químicas, empleadas en resinas, barnices o pinturas; el 80% son potenciales irritantes de la piel, ojos y sistema respiratorio, y un 25% puede ser cancerígenas.

Un segundo grupo son los derivados de la combustión, incluidos los óxidos de nitrógeno procedente del exterior (tráfico rodado) o interior (cocinas y calefacciones).

Otros focos son plaguicidas, partículas y fibras dispersas en el aire en forma de aerosoles, el polen (causante de alergias) así como el radón, un gas radiactivo que entra por fisuras, puertas y ventajas, sobre todo en zonas de terrenos graníticos.

Querol se muestra especialmente preocupado por el hollín de los diésel, con diámetros mínimos (0,04 micras) “Por eso, tenemos tanta manía a los viejos diésel”, señala.

Los expertos reclaman regular mejor la polución interior provocado por ejemplo por el radón, pues las autoridades de Sanidad y Medio Ambiente se devuelven la pelota una a otra. “La contaminación interior del aire está infravalorada y, sobre todo, infracontrolada”.

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