Medio Ambiente

Amazonas: Las nuevas amenazas que afectan a los peces de la región

La deforestación, el cambio climático y la construcción de represas eléctricas están alterando las dinámicas de los peces.

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Si bien la historia ha cumplido un importante papel en la distribución y diversidad de especies de peces en la cuenca del Amazonas, el cambio climático, la deforestación y la construcción de represas eléctricas pueden alterar aún más esa dinámica, advierten especialistas en biodiversidad.

Un estudio publicado en la revista Science Advances hace unos días encontró que, en lugar de aumentar río abajo, la diversidad de peces disminuye más cerca de la boca del Amazonas, concentrándose mayormente río arriba, en la parte occidental de la cuenca, lo que es un patrón inusual en comparación con otros ríos.

Los autores quedaron sorprendidos cuando vieron los resultados de las observaciones muestrales. "Normalmente, las regiones más cercanas a la desembocadura de un río son donde las especies colonizan más. Cuanto más amplia es el área, más espacio queda disponible para la creación de hábitats variados, y esta es una de las claves para la diversidad de peces”, explicó a SciDev.Net Murilo Dias, investigador del departamento de Ecología de la Universidad de Brasilia y uno de los líderes del estudio.

Otros componentes importantes para la diversidad de peces son la estabilidad climática y la disponibilidad de nutrientes que provienen especialmente de las frutas, ramas y hojas que caen de los árboles que están cerca de los márgenes de un río. Estos atributos se vuelven más presentes río abajo, lo que explica por qué la diversidad de especies aumenta en esas zonas.

El Amazonas cambió de rumbo al Atlántico hace menos de nueve millones de años con el surgimiento de los Andes, y esto podría explicar por qué la diversidad de peces aún se concentra al oeste del río. "Los peces podrían no haberse adaptado al cambio de rumbo", señala Dias.

Sin embargo, los autores también encontraron indicios de que el aumento de la deforestación y la construcción de represas podrían amenazar las dinámicas naturales de dispersión de los peces.

“La deforestación reduce la sombra de los árboles en los ríos, aumenta la cantidad de algas de los ríos, que compiten con los peces por el oxígeno, y reduce la disponibilidad de alimentos que provienen de los árboles. Sin mencionar los agroquímicos utilizados en la agricultura: su descarga en los ríos contribuye enormemente a la mortalidad de los peces”, afirma Carla Pavanelli, bióloga y profesora de la Universidad Estatal de Maringá, que no participó en la investigación.

Kirk Winemiller, coautor del estudio y profesor de la Universidad Texas A&M, corrobora que la construcción de represas en los afluentes del Amazonas posee una gran amenaza para la abundancia y diversidad de peces.

"Las represas bloquean las rutas de migración a lo largo del gradiente del río, lo que afecta a los peces migratorios, y algunas especies, como el bagre, son las más valiosas en el sector pesquero del Amazonas, porque son más grandes", explica.

"Las presas también cambian el régimen de flujo en los ríos aguas abajo, y atrapan los sedimentos que transportan nutrientes, peces hambrientos y otras especies", agrega.

Hace dos años, Winemiller fue coautor de un artículo sobre los efectos de la deforestación y el cambio climático en la dinámica de los peces en la Amazonía central. Los autores se percataron de que la abundancia de peces de todos los tamaños disminuyó significativamente después de una severa sequía que tuvo lugar en 2005.

“El cambio climático afecta el régimen hidrológico en la Amazonía, lo cual perjudica la reproducción de peces y la producción de poblaciones en las llanuras aluviales, que son las áreas de crianza en la región", dice. La estabilidad en los patrones climáticos es, entonces, crucial para mantener la productividad de los peces.

Los cambios en las estaciones lluviosas y secas ya están alterando la dinámica de los peces y haciendo sentir sus efectos en las comunidades de la región. La especialista en conservación Ana Cláudia Torres indica a SciDev.Net que en los últimos años ha habido más inundaciones extremas y sequías entre las poblaciones ribereñas con las que trabaja.

Torres coordina el programa de gestión pesquera del Instituto Mamirauá, una institución de investigación sobre biodiversidad y conservación de los recursos naturales en la Amazonía central.

Hay períodos del año que deberían estar secos pero, sin embargo, todavía están inundados debido al cambio en los patrones de lluvia, dice. La pesca del tambaqui, que solía hacerse antes de su temporada reproductiva en octubre, se ha visto muy afectada en los últimos años porque los ríos amazónicos todavía están inundados cuando deberían estar más secos.

"El tambaqui se pescaba en septiembre, pero con los ríos todavía inundados para entonces, se hace cada vez más difícil hacerlo. Cuando el agua baja, la temporada de pesca ya ha terminado", comenta Torres.

"Menos pesca significa una restricción para que muchas comunidades ribereñas tengan mejores posibilidades de actividad económica", subraya.

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