Inspirador

Apuesta por el “Consumo Transformador” de la ropa

Altrapo Lab, laboratorio de reciclaje textil busca generar alternativas a la industria de la moda que pasan por reinventar la ropa de nuestro armario para alargar su ciclo de vida.

Foto: EFE/Noel Castro

Foto: EFE/Noel Castro

La asociación Altrapo Lab que nació en 2011 en Madrid, realiza talleres prácticos, abiertos y colectivos en los que se introduce al público de cualquier nivel a la realidad de la confección.

Se trata de actividades que buscan “empoderar” mediante la costura, capacitando a cualquiera para reparar, transformar o aprovechar aquellas prendas abandonadas en su armario.

Al reutilizar la ropa y disminuir su consumo se logra además reducir el volumen de residuo textil generado, que constituye a día de hoy un grave problema.

Según lo indicado, el 80% del residuo textil es quemado, lo que genera un importante volumen de contaminación atmosférica.  De hecho, la industria textil es la segunda a nivel mundial con mayor impacto medioambiental, según ha informado la coordinadora de Altrapo Lab Laura Grazier.

Graizer destaca el alto volumen de gasto energético en el que incurre este sector, con un gran porcentaje de este impacto, “hasta el 60%”, originado en el ámbito doméstico.

Se trata de un margen de mejora sobre el cual también trabajan por concienciar desde Altrapo Lab: “cada una de nosotras tiene mucho poder a la hora de reducir ese impacto mediante un cambio de hábitos”, ha indicado Graizer.

Foto: EFE/Noel Castro

Foto: EFE/Noel Castro

Por ejemplo, hay ropa que se puede higienizar tan solo con “orearla” -poner al aire- sin necesidad “de poner lavadoras, una tras otra”, ha explicado.

Más allá del coste energético, la industria textil incide en la contaminación de acuíferos, debido a “la ausencia de una legislación que exija la instalación de depuradoras junto a las fábricas” en las regiones en que las grandes empresas se deslocalizan.

Además, el monocultivo de especies como el algodón, “que requiere grandes cantidades de agua”, contribuye a incrementar el déficit hídrico de estas regiones, muchas veces de clima desértico.

Según datos del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), una camiseta de algodón consume en su ciclo de vida unos 2.700 litros de agua, dato que recuerda Laura Graizer y equipara, en gasto hídrico, a todas las duchas de un mes.

El coste medioambiental de la industria textil, sin embargo, pasa muchas veces desapercibido entre los consumidores, ya que, según reconoce Graizer, el impacto social está más visibilizado.

Fuente: EFEverde