Apenas una de cada cinco empresas en España tiene aprobado y registrado el plan de igualdad al que obliga la ley.

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El plazo para dar de alta este documento acaba hoy para las empresas de más de 50 trabajadores, pero el requisito –fijado en un real decreto del 2020– llega con un reguero de incumplimientos.

Unas 25.000 compañías activas cuentan con una plantilla de 50 o más empleados, según datos de la Seguridad Social. Ahora bien, el Ministerio de Trabajo informa de que, a fecha de viernes 3 de marzo, existen alrededor de 4.700 planes de igualdad registrados o en fase final de tramitación. En las últimas horas se han podido dar de alta algunos más, explican desde CC.OO., llegando a lo sumo “a unos 5.000”. Como resultado, aproximadamente el 80% de empresas no los tiene aún al día.

La implicación de la alta dirección empresarial es imprescindible para atajar la desigualdad laboral

Los planes de igualdad se han impulsado con el objetivo de atajar la discriminación laboral de las mujeres, que aún sufren una brecha salarial del 24% –ver gráfico–. Las empresas han de realizar un diagnóstico de la situación laboral de hombres y mujeres en el centro de trabajo en base a un mínimo de nueve puntos: proceso de selección y contratación, clasificación profesional, formación, promoción profesional, condiciones de trabajo –incluida la auditoría salarial–, conciliación, infrarrepresentación femenina, retribuciones y prevención del acoso sexual.

Una vez acabada la “fotografía”, empresa y representación laboral deben negociar las medidas para resolver las eventuales deficiencias, además de establecer un plan de seguimiento y evaluación, que dura cuatro años. Cuando finaliza este periodo, hay que renovar el plan de igualdad.

Para Carolina Vidal, secretaria confederal de Mujeres, Igualdad y Condiciones de Trabajo de CC.OO., su ejecución es una herramienta “imprescindible” para abordar la situación de desventaja laboral que vive el conjunto de las mujeres y que confluye en la brecha salarial. Estas discriminaciones, ya sean flagrantes o sutiles, hacen que, de media y según datos objetivos, las mujeres cobren menos y lleguen a la edad de jubilación con una peor pensión que la de los hombres, añade Vidal. El impacto es enorme, considera esta sindicalista, ya que la independencia económica resulta indispensable para garantizar la autonomía vital y evitar situaciones de exclusión.

Fuentes del Ministerio de Trabajo consultadas recuerdan que no registrar un plan de igualdad constituye una infracción grave tipificada en el artículo 7.13 de la ley de Infracciones y Sanciones del Orden Social, sancionable con multas de hasta 7.500 euros. Durante el 2021, cuando el registro del plan ya era obligatorio para las compañías de más de 150 trabajadores, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social llevó a cabo más de 2.200 actuaciones en las que se detectaron 163 infracciones, por las que se impusieron multas por valor de 324.771 euros. Las infracciones afectaban a 36.633 personas trabajadoras. Este 2022, la Inspección reforzará el seguimiento de los planes de igualdad en las empresas.

Hay dados de alta unos 4.700 planes en el Ministerio de Trabajo pero tendrían que ser 25.000

Desde Trabajo apuntan además que la pandemia y su impacto en las compañías ha lastrado la activación de estas medidas. Los sindicatos lamentan asimismo que no dan abasto para cubrir todas las peticiones de negociación de las empresas donde no tienen representación. “Se ha creado un cuello de botella”, afirma Eva Gajardo, secretaria de Igualdad y Formación de UGT Catalunya –los sindicatos han de estar presentes para sancionar los planes–. Otra de las dificultades detectadas está en la “picaresca” de algunas empresas, comenta Gajardo, que avisan a los sindicatos de la firma del acuerdo de un día para otro para que no les dé tiempo a acudir a la cita y así dilatar su aprobación. Incluso han observado casos de compañías que prefieren enfrentarse a multas antes que aprobar los planes de igualdad.

Y es que la implicación de la alta dirección de las compañías resulta vital para impulsar estos acuerdos por la igualdad y aplicarlos de manera efectiva, recuerda Eva Vila-Massanas, cofundadora de la consultora WeEqual, especializada en apoyar la igualdad de oportunidades en el mundo corporativo. “El punto de partida, que hará que el plan de igualdad sea ambicioso, será la toma de conciencia de la dirección de la empresa”, subraya.

La inspección laboral reforzará el seguimiento y perseguirá a los infractores

El segundo paso: el análisis de datos, objetivos e indiscutibles. “Aquí las empresas siempre se llevan sorpresas, tanto en positivo como en negativo”, sigue Vila-Massanas. A partir de ahí, llega el trabajo de análisis cualitativo y la fijación de medidas y objetivos. “La mayoría de empresas acaban siendo receptivas , veremos cambios importantes en el mercado laboral a medio plazo”, confía.

Los sindicatos coinciden en que esta nueva ley supone un antes y un después en la estructura de trabajo y en la lucha por la igualdad laboral. Llevará más o menos tiempo desplegarla totalmente, pero el cambio, apuntan, ya es imparable.

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