Igualdad de genero

Irán: Mujer ejecutada por asesinar a su esposo que la maltrataba

La joven de 24 años, de origen kurdo, fue ejecutada junto a dos convictos más en la prisión de Urmía.

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Crédito: E.M

La Sección Octava del Tribunal Supremo había confirmado la pena de muerte a  Zeinab Sekaanvand, mediante la fórmula jurídica islámica denominada 'qisas', el ojo por ojo, tras haber confesado el asesinato de su marido. Lo había hecho siendo menor y entre denuncias de maltrato doméstico.

Amnistía Internacional reclama que ambos factores no fueron considerados como atenuantes durante el juicio, "carente de garantías". "Zeinab Sekaanvand dijo que, poco después de casarse a los 15 años, pidió ayuda muchas veces a las autoridades debido a su marido violento y a que, supuestamente, su cuñado la había violado reiteradamente. En vez de investigar estas presunciones, sin embargo, las autoridades la ignoraron sistemáticamente y no le brindaron ningún apoyo", asegura Amnistía en un comunicado.

El inicio de la historia de Sekaanvand se asemeja al de muchas vidas radicadas en aldeas humildes. Nacida en 1994 en el seno de una familia conservadora, su vía de escape de aquel entorno, raramente proclive a la emancipación de la mujer, fue casarse siendo apenas una adolescente con Husein Sarmadi, cuatro años mayor que ella. Según los informes, los maltratos comenzaron al poco de celebrar la boda: palizas e insultos regularmente, denunció ella.

Apenas dos años después del enlace, entre denuncias de golpizas del marido, de abusos sexuales del cuñado, dado el ninguneo de las autoridades locales a ambas y ante la negativa del esposo a divorciarse - prerrogativa reservada casi exclusivamente al hombre -, Zeinab Sekaanvand se tomó la justicia por su mano. En marzo de 2012, fue arrestada después de confesar el haber apuñalado hasta la muerte a Sarmadi. Para entonces tenía 17 años. En octubre de 2014, la Sección Segunda de la Corte de Urmía decretó la pena capital.

En Irán, primer país en condenas a muerte por cápita, la 'qisas' permite a los familiares de un asesinado retribuir la sangre derramada exigiendo la ejecución del condenado por tal crimen. Del mismo modo, pueden perdonarlo y liberarlo. Con Sekaanvand no hubo gracia. La principal controversia del caso, aparte de los malos tratos, es que la ejecutada había matado a su marido antes de cumplir los 18, edad mínima para recibir esta condena según todas las convenciones internacionales, algunas de ellas ratificadas por Irán.

La Ley islámica o 'sharía', explica la jurista Leila Shafai, establece que la edad de madurez "es de 15 años en los niños y de nueve años para las niñas". A partir de entonces, sus crímenes se juzgan como si los hubiese cometido un adulto. En el caso de haber sido condenados a muerte, la ejecución no se realiza hasta que el acusado cumple los 18 años, por lo que cada uno de sus cumpleaños significa un paso más hacia la horca. La familia conoce el destino final del condenado poco antes de consumarse.

Una provisión del Código Penal Islámico de 2013, recuerda Amnistía, otorga a los jueces la facultad de reemplazar la pena de muerte por un castigo alternativo si determinan que el delincuente juvenil no entendió la naturaleza del delito o sus consecuencias, o si existen dudas sobre su 'crecimiento mental y madurez' en el momento de perpetrar el crimen. "La Ley debe tener en cuenta el carácter del niño, así como su entorno social", resalta Shafai.

Al margen, Amnistía Internacional ha asegurado que Zeinab Sekaanvand sufrió el equivalente a torturas durante su estancia inicial en comisaría, tras confesar el crimen. Añade que su ayuda legal llegó tarde. Al final del proceso, cuando el Estado le proporcionó un abogado de oficio, la chica se retractó y culpó a su cuñado del asesinato de su marido. Alegó que se había atribuido la culpa bajo su promesa de que, llegado el momento, le perdonaría para salvarla de la muerte. No ocurrió.

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