Igualdad de genero

Inicia el polémico juicio contra una activista por manejar en Arabia Saudí en 2014

"En prisión ha sido víctima de descargas eléctricas, acoso sexual y métodos de asfixia con agua", denuncia su hermano

Hasta su arresto el pasado ma

Crédito: BENOIT TESSIER / REUTERS

Crédito: BENOIT TESSIER / REUTERS

yo, Loujain al Hathloul era uno de los principales rostros de la azarosa batalla de las saudíes por sus derechos. En 2014 fue una de las mujeres que desafió la prohibición colocándose al volante. Este miércoles la joven inaugura su proceso judicial ante un tribunal especializado en terrorismo.

Su calvario carcelario y el de otra decena de mujeres activistas ha concitado una amplia condena de la comunidad internacional. La semana pasada, en un resolución inédita, 36 países censuraron su persecución en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y exigieron su inmediata liberación. Una petición que ha desoído el reino ultraconservador lanzando el ajuste de cuentas judicial. Según el centro de derechos humanos del Golfo Pérsico, le acompañan en el banquillo Iman al Nafjan, profesora universitaria y bloguera que participó en la campaña exigiendo que las mujeres pudieran conducir, y Aziza al Yusef.

La joven, de 29 años, fue detenida el 17 de mayo de 2018 en una redada contra defensoras de derechos humanos acaecida en vísperas del fin del veto de conducir. Un movimiento de la monarquía que muchos atribuyeron al temor del príncipe heredero a que las activistas pudieran capitalizar el hito.

Desde entonces, se han enfrentado a una campaña de difamación en los medios de comunicación que han publicado sus fotografías acusándolas de traición. Indirectamente, la fiscalía ha deslizado los cargos contra ellas, que incluyen "haber mantenido contactos sospechosos con países rivales" y "socavar la seguridad y la estabilidad nacionales". Acusaciones que podrían conllevar condenas de hasta veinte años de prisión.

Desde su arresto, Loujain no ha tenido acceso a un abogado y se halla confinada en una prisión de máxima seguridad de Riad.

Entre otras actividades, las saudíes no pueden viajar al extranjero, someterse a una intervención quirúrgica, casarse, alquilar un apartamento, matricular a sus hijos en un colegio, abrir una cuenta bancaria o viajar sin el permiso de un "mahram" (tutor varón) ya sea progenitor, cónyuge, hermano o incluso vástago. Un plácet que limita su vida diaria y cercena sus libertades condenándolas a habitar una eterna infancia. Unas cadenas que Loujain trató de romper, consciente de los riesgos. En diciembre de 2014 fue detenida y permaneció durante 73 días entre rejas. En 2017 volvió a sufrir un breve período carcelario.

Las organizaciones de derechos humanos recelan de las garantías de proceso en un sistema marcado por el uso de la tortura, el rechazo a la independencia judicial y la negativa a celebrar juicios a puertas abiertas, sometidos al escrutinio público. La familia de Loujain ni siquiera tiene la certeza de que sus padres -que aún residen en el reino- puedan acceder a la sala.

Fuente