Animales

Por qué no está bien tomarse selfies con los animales

La tendencia de tomar fotografías con animales salvajes tiene un impacto en su alimentación, reproducción y las tasas de natalidad.

Crédito: @rogerfederer / Twitter

Crédito: @rogerfederer / Twitter

Los selfies con animales se están convirtiendo en un problema que pone en riesgo la existencia de muchas especies. No es un tema nuevo, puesto que los científicos ya llevan algunos años alertando de los peligros de tomarse fotos con animales en su hábitat. Pero esta moda perniciosa va a más, en parte por la influencia de famosos como Roger Federer, Margo Robbie, Justin Bieber o Taylor Swift, que se han fotografiado con animales como quokkas, tigres y canguros.

El tema de los selfies con animales se ha colado en la agenda de la reciente Conferencia Internacional de Pingüinos celebrada en Dunedin (Nueva Zelanda). Los científicos han mostrado una reciente preocupación por cómo se está perdiendo el respeto por la vida salvaje y se está normalizando la actividad de hacerse fotos con animales.

Cada vez que una persona se hace una foto con un animal salvaje puede estar interrumpiendo sus hábitos de alimentación y reproducción e inclusos reducir potencialmente las tasas de natalidad, por no mencionar el estrés físico y emocional que se les causa.

“El problema con estos selfies es que las imágenes a menudo aparecen sin ningún contexto, por lo que incluso si el mensaje promueve la conservación, ese mensaje se pierde y todas las personas ven que alguien abraza a un pingüino, y también quiere hacerlo”, explica Philip Seddon, director del programa de vida salvaje de la Universidad de Otago, citado por The Guardian.

Según Seddon, el hecho que la población esté cada vez más urbanizada aleja la gente del entorno natural y mercantiliza el acceso a la vida silvestre. Y esto acabo llevando a la gente a posar con animales salvajes sin reflexionar sobre el impacto que puede tener este gesto.

Solo en Nueva Zelanda, se han podido observar turistas bailando con leones marinos en peligro de extinción, persiguiendo pingüinos de ojos amarillos o intentando abrazar al tímido y solitario pájaro Kiwi, solo para hacerse una selfie.

Este biólogo se toma tan en serio sus preocupaciones que incluso ha prohibido a sus estudiantes que publiquen fotos de ellos mismos en las redes cuando estudian y trabajan con la vida silvestre local, por miedo a que las fotos se saquen de contexto y contribuyan a alimentar la moda de los selfies de este tipo.

En esta línea, la Conferencia Internacional de Pingüinos ha rechazado recientemente un lucrativo acuerdo de patrocinio con una compañía de Dubai por miedo a que se utilicen las selfies de vida silvestre como material promocional.

Un informe realizado por la organización World Animal Protection sobre los selfies de vida silvestre mostró un incremento del 292% en este tipo de imágenes publicadas en Instagram entre 2014 y 2017. De estas, un 40% de las imágenes se calificaron como “selfies malas”, es decir, en las que alguien abraza, sostiene o actúa de forma inapropiada con un animal salvaje.

En una “buena selfie” de vida silvestre, por el contrario, no existe contacto entre un animal y un ser humano y el animal no está sujeto a retención ni en cautiverio para ser utilizado como accesorio fotográfico.

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